Es casi un lugar común en medios de opinión y hasta académicos, inclusive entre propios, discernir nuestros problemas actuales como derivados de una cierta “crisis económica”. Quizás una especie de dicotomía etimológica haya creado una colosal confusión que nos ha podido desviar del objetivo central de lo que nos ocurre, y que tienen mecanismos políticos endógenos y propios para buscar soluciones, una acción colectiva, al estilo de las que describe Olson M.




