Una historia de la vida real

A pesar que la semana pasada la corte constitucional declaró exequible la ley estatutaria en salud y en la nueva ordenanza,  la salud es considerada un derecho fundamental y se determina que todo paciente que llegue a urgencias a un centro de atención, debe ser atendido inmediatamente, las instituciones continúan haciendo caso omiso de la norma.

 

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Cuando uno escucha hablar de  las dificultades y las barreras administrativas que día a día sufren los colombianos al solicitar servicios de salud a nuestro sistema, piensa que son pruebas superadas o que eso sucede en otras instituciones no en las nuestras, que le sucede a otras personas no a nosotros.

Este fin de semana lo viví en carne propia con mi hijo, el pasado domingo 1 de junio llegó a la Clinica del Caribe en ambulancia y la bienvenida de la señorita de admisiones fué:" SANITAS EPS contrató sus servicios de urgencias capitados en Barranquilla, únicamente con la Clínica General del Norte y con la Clínica La Merced, porque ni siquiera en la propia Clinica Colsánitas De la Costa, atienden urgencias de su propia EPS". Me aproximo y le digo que por ley las urgencias deben ser atendidas en cualquier parte, al ver su negativa me voy con mi hijo a la Clínica General del Norte.

 A pesar de llegar en ambulancia, a las 6 y 45 pm, el coordinador médico no apareció hasta las 7 y 20 pm. Aunque mi hijo ingresó en camilla no recibía valoración alguna, en admisiones me solicitaban el registro civil a pesar de tener el carné y la tarjeta de identidad del menor. ¿Quién anda con un registro civil en su billetera?, como visitadora técnica que soy de la Secretaría de Salud Departamental, realicé un par de llamadas, a compañeros  de trabajo, amigos y conocidos para que me colaboraran y solo cuando hablaron con el chico de admisiones, al identificarme y saber quién era, fue cuando cambió de actitud y procedió a hacer el registro de ingreso, a sabiendas de haber llegado en ambulancia, solo así logré que a las 7 y 30 atendieran a mi hijo.

Es increíble que se dé una atención tan precaria en una Clínica de esta categoría.

Que indolencia, que frialdad de atención, los pasillos estaban llenos de pacientes en espera, quienes con sus ojos reflejaban su malestar y la súplica de ser atendidos de una manera más humana, con menos indiferencia y con mas celeridad. Que frustración tan grande se siente, estos casos son tan comunes y frecuentes que ya la gente aprendió a soportarlos en silencio y convivir con ellos, nunca antes me había sentido tan humillada y desprotegida, como si estuviera en una clínica de caridad mendigando atención.

Que tristeza que tenga que usar mis influencias para lograr una  atención medianamente aceptable, si eso pasa con personas que tenemos un leve conocimiento de nuestros derechos y  de cómo funciona el sistema, ¿Que se espera para las que no tienen voz ni voto? 

http://albamarinaruedaolivella.blogspot.com/2014/06/una-historia-de-la-vida-real.html

UNETE



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