. La resituación de la que habla es otra.
La portada ofrece múltiples
relecturas, y al terminar de oír el álbum hace más sentido, pues estas mujeres
de otra época, jugando a ser una pareja heterosexual son también una expresión
de esa resituación que ostenta como título, porque más allá de cómo suena, este
nuevo disco se trata de personajes, y de ahí se afirma para convertirse en voz
que critica la sociedad, donde Nacho se pone en primera persona en todas las canciones. La
soledad, la alineación, la revolución y la visión hastiada de una España que ya
no aguanta, todo eso bajo el prisma del compositor de canciones más influyente
salido de Asturias.
“Polvo somos y en pólvora nos convertiremos” es la frase que apunta como cañón para un disco de
trasfondo social, que encontró en “Polvorado” una buena bala como primer sencillo, crítico pero
dulce, acompañado de un coro que endulza el dramatismo que es el real
trasfondo: “Donde está todo
aquel amor del que nos hablaron siendo niños?” dice, como una desilusión de adulto que es el
cuestionamiento que marca todo el disco.
Sus melodías siempre han
encontrado su mejor colchón en la pulcritud de sus guitarras, sin estridencias,
de músico rock más clásico y funcionan como contraste con el humor negro de los
textos, cucharada siempre presente en la receta de Nacho Vegas.
Música amable pero una realidad espantosa, que casi pasa por el lado de la
canción protesta, alejada del foco crítico de ella, pero nunca tanto.
Vegas apunta al pop del punto de vista literario, allí es
donde están las imágenes reconocibles y cotidianidad que conecta con
su público, y mientras coquetea con el country suenan sus
reflexiones sobre las ciudades y se presenta el reparto de personajes, que parecen
amables, los describe como “Actores
poco memorables”, pero en realidad
mas que olvidables son escalofriantes.
La interpretación y el sello de Nacho Vegas están presentes en esta resituación, tal como lo logranDylan, o Leonard Cohen,
referencias obligadas para explicarle la obra de Vegas a
un principiante. Su expresión e interpretación son sus luces propias como
líneas de expresión, lo que hace que sean tan reconocidas por sus seguidores
como una sonrisa.
Quizás lo más cuestionable de este
disco de Nacho Vegas sea que vaya por la misma columna que une todos sus
discos, que el asturiano no deje su lado del borde, pero esta vez lo que no
sale de su octava, lo sale de su piel sin dejar de ser Nacho Vegas,
un caballero de su canción, clásico, impecable, que para riesgos ya están
otros.