Nacho Vegas - "Resituación" (Marxophone, 2014)

Resituarse, reubicarse, es una palabra que suena casi como una alerta en letras rojas, una operación de urgencia y una necesidad de reinvención, y esta vez podríamos esperar que sucediera de una manera más extrema, como que Nacho se alejara de su zona de confort para dejarnos con la boca abierta, despeinarse, sorprender (se/nos), pero no. La resituación de la que habla es otra.

 

. La resituación de la que habla es otra.
    La portada ofrece múltiples relecturas, y al terminar de oír el álbum hace más sentido, pues estas mujeres de otra época, jugando a ser una pareja heterosexual son también una expresión de esa resituación que ostenta como título, porque más allá de cómo suena, este nuevo disco se trata de personajes, y de ahí se afirma para convertirse en voz que critica la sociedad, donde Nacho se pone en primera persona en todas las canciones. La soledad, la alineación, la revolución y la visión hastiada de una España que ya no aguanta, todo eso bajo el prisma del compositor de canciones más influyente salido de Asturias.     “Polvo somos y en pólvora nos convertiremos” es la frase que apunta como cañón para un disco de trasfondo social, que encontró en “Polvorado” una buena bala como primer sencillo, crítico pero dulce, acompañado de un coro que endulza el dramatismo que es el real trasfondo: “Donde está todo aquel amor del que nos hablaron siendo niños?” dice, como una desilusión de adulto que es el cuestionamiento que marca todo el disco.     Sus melodías siempre han encontrado su mejor colchón en la pulcritud de sus guitarras, sin estridencias, de músico rock más clásico y funcionan como contraste con el humor negro de los textos, cucharada siempre presente en la receta de Nacho Vegas. Música amable pero una realidad espantosa, que casi pasa por el lado de la canción protesta, alejada del foco crítico de ella,  pero nunca tanto.

   Vegas apunta al pop del punto de vista literario, allí es donde están las imágenes reconocibles y cotidianidad que conecta con su público, y mientras coquetea con el country suenan sus reflexiones sobre las ciudades y se presenta el reparto de personajes, que parecen amables, los describe como “Actores poco memorables”, pero en realidad mas que olvidables son escalofriantes.

   La interpretación y el sello de Nacho Vegas están presentes en esta resituación, tal como lo logranDylan, o Leonard Cohen, referencias obligadas para explicarle la obra de Vegas a un principiante. Su expresión e interpretación son sus luces propias como líneas de expresión, lo que hace que sean tan reconocidas por sus seguidores como una sonrisa.     Quizás lo más cuestionable de este disco de Nacho Vegas sea que vaya por la misma columna que une todos sus discos, que el asturiano no deje su lado del borde, pero esta vez lo que no sale de su octava, lo sale de su piel sin dejar de ser Nacho Vegas, un caballero de su canción, clásico, impecable, que para riesgos ya están otros.

UNETE



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