El valor de la respuesta

El valor de la respuesta

 

. De lo que quiero tratar es lo molesto que resulta el hecho de que no haya respuesta a lo que demandamos. Veamos unos ejemplos:

- Tengo un problema con el ADSL, he llamado a mi compañía (...) y no me hacen caso.

- He mandado mi CV a una empresa que puso una oferta por internet y no me contestan

- Llevo tres semanas intentando hablar con el seguro para que me solucionen el problema de la humedad del piso y me dan largas.

- Quiero darme de baja de la suscripción de (...), me tienen media hora al teléfono y no me solucionan nada.

- Me han cobrado comisiones en el banco cuando dijeron que no lo iban a hacer, he llamado para protestar, me dijeron que estaba solucionado y las comisiones han vuelto.

Esto son sólo algunos casos que se me ocurren a bote pronto pero hay miles, seguro que cada uno se ha acordado de otros muchos.

Me voy a centrar en el mundo de la empresa, donde creo que esto es más sangrante puesto que se da por asumido este problema de educación.

Algunos creerán que el hecho de molestarse en contestar a cualquier petición se debe hacer sólo si interesa, es decir, sólo si se es beneficioso. Pero el hecho de responder para decir que no interesa no se da con mucha asiduidad. A mí siempre me queda la sensación de que el que no responde se cree más importante, que no tiene por qué responder a un ser inferior a él. Como si se jugase en diferentes categorías y el grande no está para esas cosas.

Vamos a poner un ejemplo práctico:

Imaginemos que el departamento de RRHH se pone en contacto con un candidato para hacerle una entrevista. Pues bien, el candidato responde positivamente a la petición y se citan. Después de ese “feliz acontecimiento” normalmente el representante de la empresa le dice que ya le avisarán y ahí queda todo. Nunca más se vuelven a poner en contacto con esa persona. Supongamos que había 10 personas para cubrir ese puesto, lógicamente a una de ellas le avisan de que ha sido la elegida, pero al resto nada de nada.

¿Acaso es más importante el tiempo de la empresa que el del futuro trabajador? Parece que sí. No olvidemos las dos partes deben beneficiarse del acuerdo. Nadie le está haciendo un favor a esa persona sino que le contratará a cambio de su trabajo. Se supone que los dos ganan (Win - Win). Parece ser que el trabajador debería estar agradecido eternamente de que le hayan contratado. ¿Acaso debería trabajar gratis? Parece ser que le van a mantener por no hacer nada. En fin, que yo sepa los únicos que mantienen a alguien sin hacer nada son los padres a sus hijos, pero en el mundo laboral no es así (Vale ya sé que hay enchufados, la excepción que confirma la regla).

Estamos hartos de oír y ver en estos tiempos que el trabajo es un bien escaso, y por ello, parece que te ha tocado la lotería cuando te ofrecen la posibilidad de incorporarte a un puesto de trabajo. No creo que se le deba nada más a esa empresa de lo que se ha firmado, una cesión del trabajo a cambio de una remuneración económica. Es un acuerdo entre dos partes libres e independientes y si eso no es así ese contrato no tiene validez, además de volver a tiempos pasados en los que los derechos de los trabajadores estaban a años luz de los que están ahora. Pero cuidado que últimamente se está retrocediendo, y todos lo sabemos.

Otro ejemplo podría ser el trabajador que solicita algo a su empresa como por ejemplo unos días libres o un nuevo móvil de empresa o cualquier mejora en sus condiciones laborales. Efectivamente, lo normal es que se tarde en contestar, si es que esa respuesta llega. A lo sumo se recibe el pertinente mail de "(...) hemos recibido su solicitud que será tramitada al Dpto. de (...) en breve recibirá una respuesta (...) atentamente (...)" Y no vamos a hablar de si se solicita una subida de sueldo. No hace falta, no es la hora del festival del humor.

Otro más. ¿Qué podemos decir de las relaciones entre departamentos? Esas guerras absurdas heredadas o fomentadas por los jefes de cada uno de ellos? Esas discusiones por el  presupuesto y esa fijación con cargarle la culpa al vecino. Pero vamos a ver, ¿no estamos juntos en esto? ¿No debemos remar en la misma dirección? ¿Qué sucede cuando uno solicita ayuda a otro? Efectivamente, no hay respuesta, se habrá perdido el e-mail.

La respuesta es fundamental en cualquier aspecto de la vida, es comunicación, se crea el vínculo necesario para el entendimiento. No se pude estar seguro de que el receptor haya entendido el mensaje del emisor si no hay respuesta que lo confirme.

¿Por qué cuesta tanto esa respuesta? A nadie le gusta dar malas noticias, está claro, pero hay que ser valiente, no esconderse y cumplir con lo pactado. Un pacto no escrito pero casi siempre hablado: "Ya te llamaremos".

Somos animales sociales y necesitamos comunicarnos, convivir los unos con los otros, sentirnos aceptados y queridos. Después de eso buscamos sentirnos diferentes y algunos necesitan sentirse superiores, supongo que esa necesidad cubre unas carencias del sujeto. Esa no respuesta le hace sentirse importante y superior.

¿Por qué hemos llegado hasta aquí? ¿Por qué vemos esta incapacidad de algunos como normal?

Miremos a nuestro alrededor. Creo que la sociedad es el reflejo de los políticos pero también que los políticos son el reflejo de la sociedad. Siento decir esto porque entonces la segunda afirmación es muy triste.  Y es así porque la categoría de la clase política en este país no es ni de tercera división. Pero no olvidemos que los hemos elegido nosotros, aunque claro, tampoco había mucho donde elegir. Efectivamente, esos son nuestros políticos, gente que normalmente está al servicio de los que más tienen para que sigan siendo los que menos pagan y esa situación se perpetúe en el tiempo. Entonces ya cuadra todo, si esta gente que gobierna ayuda a los que más tienen, la brecha social seguirá aumentando. Los ricos seguirán sintiéndose superiores, no querrán mezclarse con los de abajo, hay que separarse y  diferenciarse. Incluso hay que ignorar a esa gente que está muy por debajo de ellos. O sea que el responder implica un acto de rebaja social, de ponerse a la altura del ser “inferior". Y por tanto el no responder es un signo de poder, de alto estatus. Yo creo que el responder es un gesto de educación, y la educación es lo fundamental y no la soberbia.

No vivo en otro planeta y sé que hay noticias muy difíciles de dar:

- Informar a alguien que tiene una enfermedad grave

- Decirle a tu pareja que le vas a dejar

- Contar a tus padres que no vas a estudiar la carrera que ellos quieren.

- Comunicar a esa persona importante para ti, y que te ha pedido ayuda, de que no puedes (o no quieres) hacer nada por ella.

Algunas de estas situaciones se nos han dado o se nos pueden dar en la vida. A nadie le gusta decirlas, pero mucho menos oírlas, y sin embargo todos tienen derecho a recibir esa respuesta, a tener esa información. Es algo de sentido común, no hagas lo que no quieres que te hagan. No hay que complicarlo más. No pensemos que es inevitable, o que no tenemos la obligación de decirlo o incluso engañarnos pensando que es mejor no decir nada porque así no hago sufrir a esa persona.

Hay que afrontar la vida, sus problemas y decisiones de frente. Sin esconderse, y dar la callada por respuesta es lo más parecido a esconderse, eso sí, como las avestruces.

Muchas gracias

@vsmconsultorhr

UNETE



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