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Los heroicos emprendedores chilenos


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26/05/2014


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Emprender un negocio por cuenta propia es una de las decisiones más difíciles para una persona, ya que significa enfrentar y superar muchas barreras, avanzar con un alto costo de sacrificio personal y familiar, bregar contra situaciones fácticas que no aparecen visibles hasta que te toca enfrentarlas. Ser emprendedor en Chile es realmente heroico porque en nuestra cultura el emprendimiento no está reconocido en todo su valor económico y social.



De partida, la educación busca producir mano de obra para que se emplee en una empresa  u organización pública. Buscar un buen empleo es el norte de la educación actual que genera exageradas expectativas en las profesiones tradicionales, en tanto se menosprecia lo técnico y la actividad comercial independiente. La escuela no  forma  jóvenes en una doctrina de esfuerzo, de rigurosidad. Muchos derechos y pocos deberes, sin capacidad para correr riesgos, con poca tolerancia a la frustración. La gran mayoría quiere que le den un trabajo bien pagado, pero no aspira a generar su propio proyecto.  En las Universidades las carreras de Ingeniería Comercial forman profesionales que puedan incorporarse a empresas establecidas, buscando ascender  rápido.



Cuando alguien emprende un proyecto lo primero que debe afrontar es una pesada burocracia que en nada ayuda al nacimiento de nuevos negocios. Lo más fácil es el inicio de actividades ante SII, que también da la opción de contabilidad simplificada. Pero, para colocar un local se tropieza con requerimientos municipales para obtener la patente, certificaciones sanitarias y de seguridad. Luego viene el tema financiero y allí el emprendedor que se inicia, al no tener antecedentes, no es sujeto de crédito; debe caminar por las altas tasas de los créditos de consumo y tener siempre involucrado en su negocio su patrimonio personal y familiar. Los bancos actúan sobre los emprendedores con criterio de cero riesgo y los recargan con intereses y comisiones a nivel de usura. Pobre del emprendedor que sufra algún traspié, porque le caen encima los servicios de cobranza que actúan como si se tratase de un delincuente, con acosos telefónicos y amenazas de embargo. Cuando el emprendedor cree en su proyecto y se las juega por él,  tiene que soportar los abusos de los supermercados que les pagan a 120 o 150 días. Si el producto de un emprendedor tiene una buena performance en el supermercado viene la retorsión para que el innovador resigne su marca para que le impongan la del supermercado, vendiendo así, muchas veces, la primogenitura por un plato de lentejas. Si el emprendedor esquiva a las grandes tiendas y quiere vender en forma directa, debe entrar en el circuito del pago electrónico, incorporar tecnología y generar un marketing moderno a través de las redes sociales. Allí puede haber un espacio menos agresivo, pero para subir a ese tipo de negocios hay que invertir en servicios adecuados de conectividad.



Instalado contra viento y marea en su negocio, el emprendedor que paga impuestos sagradamente, tiene ahora que enfrentar al “mall la cuneta”, instalado en su propia vereda, con la anuencia o vista gorda de las autoridades locales. Cuando un emprendedor pasa por este campo minado y sobrevive, aunque sea empatando, es en sí un logro gigante. Porque las ayudas de fomento que Chile ha tenido han sido ideadas para que ganen las consultoras intermediarias y no el usuario. Les dan subsidios para que pague asesorías que no necesita o que son entregadas por gente sin experiencia que poco aportan a su proyecto.



Al final, el emprendedor saca  fuerzas de flaqueza, echa mano a su amor propio y sale adelante. Como guinda del pastel, tiene que resistir la ácida crítica de los resentidos de siempre,  que envidian sus logros, pero que no mencionan su esfuerzo. Total, los emprendedores, siempre se reinventan,  tienen cuero duro y salen adelante, dando empleo, aportando desde su pequeño boliche para que la economía funcione y se genere en su círculo, por pequeño que sea, la felicidad de haber logrado sus metas sin fregar a nadie.







Periodismo Independiente, 26 de mayo de 2014. @hnarbona en Twitter.



 





Etiquetas:   Economía   ·   Emprendimiento   ·   Políticas Públicas   ·   Participación Ciudadana

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