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De plano no le salen las cuentas a Hacienda.


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26/05/2014

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Como se previo hace unos días, una vez que el INEGI dio a conocer los índices periódicos del crecimiento de la economía mexicana para el primer trimestre del año, el viernes la Secretaria de Hacienda, ajusto su pronostico para lo que resta del dos mil catorce.




El recorte de la expectativa se redujo del tres punto nueve al dos punto siete por ciento anual, sin embargo en el análisis de los factores y las condiciones actuales y por venir, esa cifra tampoco se va a cumplir, de plano no le salen las cuentas a la Secretaria de Hacienda.

Cuando los datos son tan claros y las cifras no permiten margen de maniobra, la realidad supera al discurso oficial, que en ese caso corre el gran riesgo de volverse irresponsable, no se trata de un tema de posturas, ni siquiera de convicciones, sino simplemente de pronosticar con la verdad.

Llamo y mucho la atención que por primera vez quien realizo el anuncio fue el Subsecretario Fernando Aportela, evidentemente Luis Videgaray no quiso comparecer para dar la mala noticia, porque estos resultados son producto de las políticas publicas impuestas por el propio Secretario.

Independientemente de los factores externos, que siempre se pretextan cuando los pronósticos no se cumplen, la conducción de la política hacendaria del gobierno, es responsabilidad de Luis Videgaray, sobre todo considerando los efectos de la Reforma Hacendaria de su autoría.

En términos llanos el INEGI reporto que el crecimiento económico del primer trimestre fue del uno punto ocho por ciento, en comparación del mismo periodo el año pasado, pero si no hacemos comparaciones la realidad es que el crecimiento fue solo del uno punto diez y seis por ciento.

De manera particular el crecimiento del sector industrial fue del cero punto siete por ciento, en los servicios cero punto dos y en el sector agropecuario de menos cero punto uno por ciento.

Con esos datos si las matemáticas no fallan, para crecer al final del año al dos punto siete por ciento, que es la nueva meta oficial, después del descalabro respecto de su proyección de crecimiento al tres punto nueve por ciento, los siguientes tres trimestres la economía tendría que crecer al menos un diez por ciento.

Porque si hacemos un calculo muy sencillo, para lo cual no se necesita un doctorado en la London School of Economics, si usted multiplica dos punto siete por los cuatro trimestres, le va a dar diez punto ocho, réstele el uno punto ocho que avanzo la economía en el primero, le van a quedar nueve.

Ahora divida esos nueve entre los tres trimestres restantes, el resultado será tres, cifra mínima para que al final del año cerremos en el  promedio del 2.7 %

Por tanto necesitaríamos crecer cada trimestre restante en promedio al 3 % cuando la realidad es que solo lo hacemos al 1.8 %

Ahora bien una cosa es el ejercicio matemático y otra muy diferente, el que las condiciones no permiten prever factores para cambiar la perspectiva en positivo, México esta en un claro proceso de recesión económica.

Cuando una economía crece menos que su población esta en recesión, cuando se pretende que el gasto publico cargue con la mayor parte del proceso económico, se fomenta la recesión.

El fenómeno como tal se origina por una diversidad de factores, claro que en este caso los principales no son los externos, sino la aplicación de la Reforma Hacendaria.

Como lo planteamos en numerosas ocasiones, desde que la Reforma transitaba en el legislativo para su aprobación,  es muy diferente hacer cálculos de números en el escritorio en base a unas condiciones vigentes y lo que sucede cuando esas circunstancias cambian.

Hacienda se empeño en hacer sus proyecciones en función de un escenario que se modifico, por lo tanto se hace evidente que no se tomaron en cuenta las variables de esa transformación.

Los impactos de la Reforma Hacendaria han provocado un golpe al mercado interno, un decremento del gasto individual porque las expectativas cambiaron, hoy la gente tiene menos dinero y gastarlo representa una enorme complejidad.

Como resultado de ello, no se esta alcanzando la meta de recaudación de los ingresos tributarios previstos y el ejercicio de los recursos gubernamentales esta siendo muy lento.

De tal suerte que si bien nos va y no es solo cuestión de deseos, como lo comentábamos en este espacio en una entrega anterior, lo que realmente puede esperarse al final del año, es solamente un crecimiento promedio entre el dos y el dos punto cinco por ciento, cuando el mínimo requerido es de cinco.

El gobierno sigue insistiendo que se perciben indicios de una reactivación vigorosa, cuando los datos demuestran consistentemente otra realidad, eso por supuesto infiere que el país tiene un grave problema de conducción económica oficial.

La obligación del gobierno es crear y favorecer las condiciones para el crecimiento económico, estimulando las inversiones y la creación de empleos, pero si en contrario es el régimen el que a través de un marco legal erróneo, fiscalista y recaudador, se convierte en el obstáculo principal del desarrollo.

La reforma fiscal del gobierno atenta directamente contra la productividad y desalienta el consumo, eso sin hacer de lado su proclividad a infundir temor en el contribuyente con el endurecimiento de sus posturas.

Al final de cuentas, gobernar es un acto de responsabilidad, pero también de voluntades, a través del ejercicio de la política, no solo para negociar con sus opositores en la búsqueda de el establecimiento de su agenda, cosa que este gobierno hasta ahora mantiene como su principal activo.

En el ejercicio de la política también se considera que la sobrevivencia del régimen depende de sus resultados, estos tienen que ser tangibles para la población, tienen que generar bienestar.

Cuando eso no sucede, mas aun producto de convicciones equivocadas, basadas en teorías inaplicables que solo buscan un empoderamiento oficial retrogrado, hay que corregir.

El Presidente Peña Nieto es fundamentalmente un ente político, su formación personal esta muy lejos de la tecnocracia, las cifras económicas del rumbo del país, suponen que el político tiene que modificar lo que sus técnicos no están sabiendo hacer; El riesgo es económico en principio, pero terminara por volverse electoral y la premisa básica del régimen en mantener el poder.

 

Twitter@vazquezhandall 





Etiquetas:   Economía   ·   Política   ·   PRI   ·   Gobierno   ·   Enrique Peña Nieto   ·   Reforma Hacendaria

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