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El poder de la credibilidad


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25/05/2014


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La gente está entretenida por ahora con Tinelli, las cartas-telegramas del Papa que son y no son, y los anticipos del mundial. Así, futbolistas retirados o frustrados y que nunca llegaron a serlo devenidos en periodistas, nos cuentan lo mucho o poco que haga la Selección en Brasil. 






Algunos, los de la cadena del desanimo (y los realistas) mostrando el rechazo de los brasileros, por los gastos de la organización, frente a las prioridades sociales que tiene el país.  Llamativamente aquí la sociedad, está omitiendo las prioridades que tenemos en nuestro país y cómo, las desinteligencias económicas, están pulverizando su poder de compra, su poder.

Palabra amplia y ambigua: poder, que puede significar muy poco, mucho o todo.

Palabra asociada al dinero y también enfrentada al dinero. Palabra que describe desde la simpleza, de una madre, que además de comprar leche, pan, harina,azúcar,  arroz, carne u otras necesidades básicas; pueda además con su poder de compra,  llevar un  yogur, un dulce de leche, alguna gaseosa, un buen vino o algún otro gusto. La misma palabra poder, puede reflejar también que el próximo presidente de la nación, si hablamos de poder político e institucional, sea una continuidad de este gobierno y no cambie de manos el poder, o pertenezca a la oposición y deje sin  poder, a quienes nos gobiernan, convirtiéndolos en ciudadanos comunes y alcanzados por las leyes, algo que hoy no sucede.

Distintos tipos de poder, pero poder al fin. 

Un poder que desespera al gobierno, es sin duda, el poder de la comunicación.

Los comunicadores oficialistas (o mercenarios) y su militancia, por lo general se alinean en conceptos para responder ( y eso los hace menos creíbles), entonces denuncias como las que pesan sobre Boudou, las reducen a que es "un linchamiento mediático de Clarín" y otros para "perjudicar a la presidenta" Ponen el poder de dañar, en su clásico enemigo, pero con eso solo distraen y desvirtúan las denuncias. Ninguno de los que cuestiona a Clarín por el ataque (que es real), a la vez esgrime algún argumento en defensa de Boudou. Su estrategia se agota en cuestionar la exposición mediática, pero no tienen un solo argumento sólido, para a la vez defender la posición del funcionario. Algo similar dicen con respecto a las denuncias que comenzaron con Elaskar, Fariña, Rossi y apuntaron a Lázaro Báez. En estas también usaron el argumento, que eran "ficción de Clarin y Lanata" para "dañar a Cristina". Pero no advirtieron que defendiendo de ese modo a la presidenta, en realidad no hicieron más que involucrarla, sino cómo se entiende qué un proveedor de obra pública, uno más de los varios que tiene el estado, afectara tanto la imagen de Cristina que fuera denunciado, ¿porqué denunciar a Báez era un ataque a la presidenta y denunciar a Roggio, Electroingenieria, o cualquier otro empresario no?Ellos mismos establecieron una relación directa entre Báez y Cristina, que hoy nadie podría desasociar.

El poder de la comunicación, que Clarín pese a tener menos credibilidad que antes, siempre supo utilizar muy bien y el kirchnerismo, pésimamente mal.

Aveces parece que el gobierno, así como falseó las estadísticas del Indec, algo que ningún otro gobierno (ni autoritario) hizo tan arteramente, también trata de ignorar otras estadísticas, no menos importantes cuando se trata de comunicación, como son las mediciones de raiting, radio escuchas, tiradas de ejemplares y sondeos en la web. Esos números de importarle al gobierno, al menos en función de que su comunicación sea efectiva, deberían hacerlo cambiar de proceder, como sucedió en la economía, aunque con pocos resultados. Los programas oficialistas son los menos vistos, pero algunos estudios sociales de universidades privadas por ejemplo, indican: que mientras a programas críticos del gobierno nacional, los ven muchos más que a aquellos que defienden al gobierno; a los críticos además los miran los que apoyan el modelo, aveces solo para cuestionarlos en las redes sociales, pero los miran, mientras que a los oficialistas, apenas si los ven los adeptos. ¿Cuál es el negocio de comunicar así?

Por otra parte el fútbol, que invadió Canal 7, el canal público, por un lado por el bajo nivel de juego de los últimos años y por otro, por haber desvalorizado al producto fútbol (como un bien escaso y pago), no llega en la mayoría de los partidos a conseguir más de 2 puntos de raiting. Solo River, Boca y algún otro equipo de los grandes de Buenos Aires, cuando pelea la punta, pueden llegar a superar los 10 puntos, hasta llegar a 21 o 23 cómo tuvo algún superclásico. Pero en la sumatoria promedio, el número de tele-videntes es bajo, en función del lugar que se le da al fútbol en la sociedad como "pasión de multitudes"Otro punto no menor, es que en general el seguidor del fútbol mira la "previa" de los canales de deporte y de los especialistas, luego sintoniza el partido o lo pone en segundo plano, en los aparatos que se lo permiten y lo mismo hace en los entretiempos y al final de los encuentros. Por lo tanto toda la publicidad (propaganda política) que hace el gobierno, antes en las previas, en los entretiempos y al final de los partidos, casi no es observada por la audiencia. 

Poder de elegir lo que se ve y escucha.

El gobierno y sus expertos en comunicaciones, sin embargo insisten, no reconocen que su comunicación política es rechazada por la sociedad, aún por aquellos que no están totalmente en contra del modelo. Supongo que debe ser fácil persistir en un error, cuando la financiación de esa comunicación es Estatal (que pagamos todos, pero no es de nadie) 

Los anti k, la otra cara de la moneda de los k, en esta división estéril que se hizo de la sociedad, rechazan a los comunicadores oficialistas, a los programas oficialistas y a la propaganda política partidaria que se hace en el fútbol y otros ámbitos. También rechazan y cuestionan a los artistas que defienden al modelo, a los intelectuales y a los pensadores.  Pero como dije son el lado adverso del kirchnerismo, sin embargo los que no son K, ni Anti K, osea a la mayoría de la sociedad,  no le llega ninguno de los oficialistas con su mensaje. Como tampoco les llegan las cadenas nacionales, que no son más que una imagen, a la que aveces hasta le bajan el volumen algunos, esperado a que finalice (no es mi caso, que las escucho al detalle). Hace poco en un bar de la provincia de Buenos Aires, me pasó que tomando un café, comenzó la cadena nacional. De mi parte estaba interesado en los anuncios, pero el mozo comenzó a hacer zapping en las dos pantallas que había en el local, hasta encontrar un canal de música y allí lo dejó. Le quise preguntar porqué hacía eso, pero adivinó mi actitud y me dijo "si lo dejamos, la gente empieza a pelearse.. después volvemos a poner las noticias" No le dije nada, lo vi en mi notebook con audífonos y fui tomando nota de los anuncios. Pero no dejó de sorprenderme, cómo un mensaje presidencial, en un lugar público donde hay gente muy diversa, según la experiencia de los que trabajan ahí, podía producir conflictos.

El poder de enfrentar.

Un poder,  que desde las luchas de clases, las divisiones étnicas y culturales, siempre dividió a la sociedad de un modo conveniente a sus fines.

Lo que ocurre, es que esas divisiones que produce una facción política partidaria, tiene la intención de diferenciarla de su competencia y sumar adhesiones, que luego se traducen en votos y apoyo.  Pero una vez asumido el poder (la función pública) la facción política dominante, solo debe sostener ese apoyo inicial y sumar más adhesiones. La estrategia de seguir dividiendo a lo largo del tiempo y no solo a la sociedad, los medios, los periodistas, a los intelectuales, a los artistas;  sino a sindicatos, ONGs y hasta a empresarios, deja de tener algún sentido práctico y solo termina boicoteando su propio proyecto político.

Como analicé en la nota "Vos de qué lado estás"  (nota), la verdadera divisón actual, no es política, no es ideológica y tampoco partidaria, la real divisón es ética.

Ética, moral y no solo discurso moralina y vacío, son valores que sin duda los Intelectuales deben tener, porque tienen una preparación académica, que los pone por arriba en cuanto a análisis y comprensión,  de cualquier ciudadano común. 

Sin embargo esta semana los referentes de Carta Abierta, que realmente nunca demostraron un análisis intelectual honesto y realista (en función de la sociedad y no del poder), fueron un poco más allá en su percepción falaz (y a sabiendas) y llegaron a la conclusión, que "Scioli no representa al kirchnerismo" Es verdad que no es fácil indicar qué representa Scioli, un hombre que flotó cómodo en todos los peronismos, no se si por lealtad, por hipocresía política, o por eso que analizamos recién, que una vez en el cargo público, el funcionario debe dejar la competencia política y dedicarse a gestionar y consensuar. Después de todo, ¿no es lo que la sociedad pide y una buena gestión demanda? Lo que pasa es que cuando analizamos su gestión, en particular como gobernador de la provincia de Buenos Aires, fue muy dependiente del estado nacional, sus idas y vueltas con el kirchnerismo, solo perjudicaron a los ciudadanos de la provincia y nunca se supo imponer, pese al tratamiento  injusto, que recibió en lo económico. Pero los intelectuales dieron más razones, Forters dijo "Scioli no tiene la visión con respecto a las corporaciones, que tiene el Kirchnerismo" y además agregó " no representa lo que expresan Néstor y Cristina Kirchner..." La pregunta obligada es,  sacando a Grupo Clarín, del que los Kirchner también fueron socios político- mediáticos, en mutuo beneficio y con el que Scioli siempre tuvo buena relación, ¿en que se diferenció el kirchnerismo del gobernador, en función de las corporaciones? Sin hacer una gran enumeración, hace dos semanas nada más, la presidenta inauguró una nueva planta de Renova (nota), una empresa perteneciente a Glencore Xstrata, una corporación, que además de este producto, explota minería de Bajo la Alumbrera. Ese proyecto  en sus comienzos, prometió a la provincia de Catamarca hacerla progresar, desarrollarse, construir escuelas, hospitales, caminos y ocupar gente y solo les devolvió saqueo de sus minerales y represión, cuando se les ocurrió reclamar por el medio ambiente y sus recursos. Pero los beneficios a corporaciones como esta, no terminan en permitir una explotación tan cuestionable, sino que por una ley de Cavallo de los 90' que el Kirchnerismo nunca modificó, las mineras solo pagan un 3% de regalías de lo que declaran exportar. Entre el barro mineral que sale del país, hay cientos de metales de distinto valor, además de oro. Pero para completar las ventajas (el saqueo de recursos) esta corporación tiene puerto propio en San Lorenzo, Santa Fe, donde la presidenta inauguró la nueva planta sojera. En ese puerto no hay control estatal, solo inspectores de aduana que asisten el proceso, con laxos y corruptibles controles. 

Podría agregar que Cristina se emociona cuando habla de Monsanto, que lo mismo le pasa con el CEO de Barrick Gold, con quien se reúne habitualmente y que no opera distinto, ni con menos beneficios que la corporación mencionada. Aunque hay que ver, que su explotación binacional Pascua Lama, dejó de ser binacional, ya que el Chile de Piñera , el año pasado clausuró la explotación de su lado, por "inaceptable nivel de contaminación" de los cursos de agua estacionales glaciares, para los poblados cercanos. Lo increíble, además de que un modelo y un hombre de la derecha chilena tomó esa decisión, es que el 100% del agua que utiliza la mega minera, es del lado argentino, al igual que la ubicación del dique de cola, que es el proceso que más contamina. Aquí sigue funcionando Pascua Lama, sin problemas, sin controles reales y sin ni siquiera haber dudado con respecto a revisar valores, ya que Chile la clausuró.

Esta línea de gobierno, "visión con respecto a las corporaciones" como citó Forters al comparar a Scioli con el kirchnerismo, se repite con todos los grandes grupos económicos y en todos los sectores. De los 10 a 12 grupos empresarios que hubo en los 90' controlando marcas de supermercados, en la actualidad hay solo 4 grandes grupos que se hacen de más del 90% de las ventas de consumo masivo. Esto sucedió por la permisividad de Moreno al frente de la Secretaria de Comercio, que le permitió a cadenas absorber y comprar otras cadenas menores o lanzar segundas marcas, para competir con si mismos y carterizar. No fue distinto en la producción de productos y bienes de consumo masivo, donde solo una 5 a 6 grandes corporaciones lo controlan todo. Lo mismo en las exportación agraria, donde menos de 200 exportadores se alzan con un 80% de las exportaciones, pero el gobierno, cuando se retienen granos, culpa a la Mesa de Enlace, que aglutina a las cuatro entidades del campo, pero aunque representa a la mayoría de los cientos de miles de productores, todos estos sumados, no llegan al 10% de las exportaciones. 

Entonces ¿en que ven distinto al kirchnerismo de lo que podría hacer Scioli en función de las corporaciones? Ningún otro gobierno anterior, les permitió tanto avance a los grupos corporativos. Solo queda pensar, que Carta Abierta y Forters comparan el discurso de Cristina anti-corporaciones con el no discurso de Scioli, pero tratándose de intelectuales, es evidente y no solo por lo que cité, que es apenas una muestra, sino por la realidad de las estadísticas, aún las oficiales, que están negando la realidad. 

Tan lejos no se puede llegar por una causa falsa y es falsa, porque el mínimo análisis realista y pragmático de aspectos como los que mostré, destruye todos los pilares, sobre los que se sostiene es causa.

Los intelectuales cuentan con un enorme poder, para terminar esta nota, justamente hablando de poder, que es el del conocimiento.

Los intelectuales solo una cosa le deben a la sociedad: con ese conocimiento que muchos de ellos adquirieron en escuelas y universidades públicas, que pagó toda la sociedad, analizar el pasado y el presente y proponer los mejores caminos al bien común.

Cuando los intelectuales defienden al poder, de un discurso hacen su causa, aunque ese discurso no tenga que ver con la realidad, están faltando a su deber social.

El poder del conocimiento, el poder de la información, es lo que intelectuales y periodistas, le debemos a la gente.

El que elige cambiar poder económico por poder informar, opinar y exponer hechos, está optando por un poder finito y que se agota, frente a un poder ilimitado.

¿Quien tiene más poder, 678 que omite, oculta, defiende hasta lo indefendible del gobierno y solo cuestiona a los que el gobierno indica como enemigos de turno o los periodistas críticos de todos?

¿Quien tiene más poder, Lanata que solo apunta al kirchnerismo como blanco de sus investigaciones y omite a la mayoría de los opositores que fueron parte del kirchnerismo y tienen sus mismos métodos y modelo o un modesto blog como EliminandoVariables.com que con una sola nota hizo retroceder nada menos que a Milani de su glamorosa fiesta con dinero público?

¿Quien tiene más poder para comunicar, Victor Hugo, que de ser el más cuestionador de los Kirchner y de Clarín, pasó a defender a los Kirchner, a tener contratos en varios medios y por distintas tareas y hoy vive en un departamento de lujo en Palermo Chico y con cuestionables vecinos o Luis Gasulla que desde su profesionalismo y modestia, lo expone en una nota?

El tiempo del poder como lo conocemos, se está terminando.

En poco más de un año, pensar en gobierno no será lo mismo que pensar en el apellido Kirchner y aunque el FPV sobreviva como partido, no tendrá a un Kirchner en el poder

También pensar en Clarín será distinto, porque después de medio siglo, no habrá un Noble al frente del diario, ni del multimedios, ya que Ernestina eligió quedarse con Cablevisión, en la desinversión, que transporta contenidos y no con los medios que los producen.

Ernestina Noble y Héctor Magnetto eligieron a futuro, seguir sosteniendo el poder que más proyección tiene, el del cable, internet y el transporte de contenidos.

Cristina Kirchner si es que pueda elegir algo en política, luego de este año y medio, todo depende cuánto más se deteriore la economía; va a elegir seguir teniendo fueros (como hizo Menem) y alguna presencia en la actualidad como Legisladora del Unasur. Pero mucho antes de este final, Cristina y Néstor eligieron tener poder económico, tener el poder que significa en la política la caja, tener el poder de colocar sus hombres en empresas clave, y que hoy se denuncie que son sus testaferros, la justicia lo deberá probar, pero es claro, que aún fuera del gobierno conservaran ese poder.

Los tres apellidos que más significaron y dividieron a todos en está década, y solo ellos saben porqué se pelearon y dejaron de ser socios políticos-mediáticos: Noble, Kirchner y Magnetto, luego de 2015 ya no tendrán el poder que les conocimos, no estarán igual de expuestos,  tendrán otro poder, quizá mucho mayor,  oculto y dificil de exponer.

Pero el periodismo independiente y modesto, que nunca eligió el poder económico, por sobre el poder de informar, tendrá el poder, que solo da la credibilidad.

















Etiquetas:   Comunicación   ·   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Gobierno   ·   Ley de Medios   ·   Diario Clarin

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