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Estado de México. Su Perspectiva Local


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07/07/2011

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Confesiones.


 

Uno de los principales resultados que arrojo el proceso electoral del domingo pasado para elegir gobernador del estado de México, son la cascada de reacciones que se han producido, los análisis y comentarios de todo tipo, que se han convertido en el tema principal de la agenda nacional, considerando las implicaciones que el acontecimiento tiene en el presente y futuro inmediato.

Empecemos por señalar que la trascendencia de esta elección de carácter local, cobro una mayor dimensión porque de suyo significaba una prueba para las aspiraciones presidenciales del actual gobernador Enrique Peña Nieto.

Aun y cuando el resultado no infiere necesariamente con su pretensión, el proceso significaba un ensayo, una medición de fuerza y capacidades, de entrada señaladas en la designación de su sucesor.

Peña Nieto tuvo que confrontar su pertenencia al grupo Atlacomulco, la deuda histórica, personal, familiar y económica que tiene con él, en contra de decisiones pragmáticas y de coyuntura.

La virtud que hay que reconocerle al virtual candidato del PRI a la presidencia de la república, es que precisamente antepuso la razón al privilegio del uso de su poder cuasi absoluto, el de ahora y el que tendrá pronto y será mucho mayor, para colocar a uno de los suyos, su primo Alfredo del Mazo Maza, porque eso hubiera significado que Eruviel Ávila emigrara a encabezar una coalición entre el partido acción nacional y el de la revolución democrática, quienes le esperaban con la certeza de la victoria.

En el estado de México muchos miembros de la clase política consideraron la designación de Eruviel, como una debilidad del gobernador, sin embargo la necesidad impero sobre el musculo.

Enrique Peña Nieto, va por la presidencia de la república, va por lo más no por lo menos, de tal forma que apaciguo y disciplino a su propio grupo para hacer lo que simplemente convenía y se tenía que hacer, sin importar interpretaciones.

Peña Nieto sabia y ahora lo confirma, que su sucesión significaba una antesala para la presidencia, que este momento de ensayo podía como sucedió, fortalecerlo todavía más, una circunstancia de percepción colectiva que hoy lo hace ver dominador e inderrotable, por supuesto eso era también un objetivo calculado.

Uno de los factores que justifican el alto porcentaje de sufragios y la diferencia con sus rivales,  que beneficio a su candidato Eruviel Ávila, es la inercia del pueblo mexiquense que no solo voto para gobernador, se adelanto a emitir su anhelo para el año siguiente, un mensaje que va mas allá del éxito u operación de la campaña, de la calificación que le dan al gobierno actual, sabían que lo que estaba en juego sobrepasaba esta elección, los mexiquenses son consientes que les conviene tener a Peña Nieto de presidente por todos los beneficios que eso habrá de significarles y actuaron mayoritariamente en consecuencia.

Ahora bien, lo que sucedió en el estado de México, tiene necesariamente dos puntos de vista, el nacional que ya explicamos y el local, que puede resultar muy diferente y que es un asunto que pasa por intereses meramente concretos, un contraste con lo que se observa desde afuera y que bien vale la pena tomar en cuenta, porque en este caso es lo que menos ha importado en la sobre posición y la fijación con la candidatura presidencial.

Los reflectores nacionales se apoderaron de estos comicios por los personajes inmersos y le dieron contexto nacional, porque como lo apuntábamos por el peso que tiene como antecedente, sin embargo para los habitantes de ese estado, estaban también en juego sus propias circunstancias.

La designación, pragmática de Eruviel Ávila significo la pérdida del poder para el hegemónico grupo Atlacomulco, propietario del mismo en esa entidad desde hace poco más de cincuenta años sin interrupción.

Este factor ánimo en gran medida la participación local, toda vez que sin necesidad de un rompimiento, por primera vez el grupo que se asume como dueño, perdía su posición a favor de un candidato que si bien priista no obedece a su padrinazgo. Eso para muchos mexiquenses fue un triunfo desde el inicio, que provoco un gran entusiasmo.

Una decisión que indudablemente fue muy complicada para Peña Nieto, beneficiario de la pertenencia y el cobijo del grupo Atlacomulco, que le infiere una responsabilidad y obligación ahora como su líder, pero sobre todo con su tío y mentor Alfredo del Mazo, padre del alcalde de Huixquilucan del mismo nombre, con quienes tenía el compromiso para que Alfredo fuera el tercer gobernador de la dinastía como su padre y su abuelo se concretara.

La escisión familiar y el posible resquebrajamiento no fueron obstáculo para el todavía gobernador, que mas que traicionar su origen opto por el objetivo primordial, en el camino para ganar la presidencia había que entregar la gubernatura al pueblo.

Para ponerlo en contexto local y poder establecer una especie de similitud, es como si en Quintana Roo el grupo político de Cozumel, hoy imperante y en proceso de acaparar la gubernatura, tuviera que ceder ante otra expresión, que bien pudiera ser su antagonista natural como el grupo Chetumal, aun y cuando este como tal no exista, gracias a la división en la que se mantienen sus principales actores, de hecho enfrascados siempre en la competencia entre ellos mismos.

Como si para mantener el control en pos de un objetivo mayor, como paso en el estado de México, este tipo de decisiones se tuvieran que inclinar influenciadas por factores ajenos a la voluntad personal, aun y con el amparo del poder.

Definitivamente la ecuación fue exitosa desde cualquier ángulo, el PRI mantiene la gubernatura y un bastión que habrá de ser fundamental en la aportación de votos en 2012, Peña Nieto consolida una imagen vencedora, aplastante, basada no solo en la propia elección, sino precisamente en la virtud de su decisión, Eruviel es gobernador electo, situación impensable en el pasado debido a que no es miembro del grupo Atlacomulco, incluso para del Mazo, Luis Videgaray y Ernesto Nemer, los otros miembros del círculo rojo de Peña Nieto, quienes tendrán seguramente posiciones relevantes en el eventual gobierno federal encabezado por su jefe, aun y cuando las maniobras de Videgaray, ahora presidente del PRI estatal y coordinador de la campaña,  sin ningún oficio político, a favor de Eruviel y en contra de del Mazo, en el previo de la nominación,  se entendieron como un acto de conveniencia pura, una ingratitud de este, que no llega a la traición como tal, lo que si bien le garantiza volver a ser secretario de finanzas del estado, también puede hacerle perder la de hacienda federal, puesto que se supone le correspondería en el gabinete presidencial. Luis Videgaray se volvió muy vulnerable.

Y para los mexiquenses que vieron como se derribo el mito del grupo Atlacomulco, para dar cabida a una nueva expresión, proveniente del pueblo y no más de la oligarquía.

Ahora para los habitantes de ese estado, el interés se centra precisamente en la convivencia entre su nuevo gobernador y Atlacomulco, si Eruviel será capaz de tener la independencia necesaria para llevar las riendas de la administración y trabajar con su propio equipo, promover nuevas figuras emanadas de su entorno, el tamaño de los pactos que establezcan, si el grupo lo dejara gobernar libremente o finalmente, si Eruviel será capaz de desterrar su poderío u optar por volverse miembro y ceder ante la tentación de su influencia.

Todo ello sin olvidar que el arribo de Peña Nieto a la presidencia, implicara de nueva cuenta un reacomodo en esa entidad, porque desde ahí y con todo el poder que tendrá, seguramente querrá pagar su compromiso con los del Mazo González y Maza.

En todo caso es un asunto que atañe a los mexiquenses nada más y que nuevamente tendrá que dirimirse entre el deseo personal y la practicidad, entre el querer y el poder.

Y para el aspirante presidencial la encrucijada ahora tiene que ver con la lealtad de Eruviel, porque Peña Nieto tiene muchas dudas al respecto, entre el 15 de septiembre fecha en que entrega la gubernatura y su postulación, el nuevo gobernador puede tomar otros rumbos, mas aun cuando en esa entidad se rumora que la presidencia de la república está armando un expediente negro en la procuraduría de justicia al mandatario electo, para presionarlo en términos de su participación en las elecciones y coartar los apoyos a su antecesor, sin embargo considero que Enrique Peña, seguramente previo algunos métodos para controlar una posible subversión,  para garantizar la lealtad de Eruviel Ávila, sobre todo porque si va a ser presidente, Eruviel no querrá enfrentarse con él.

Para terminar, la designación como candidato de Eruviel Ávila, por encima de su propia voluntad, deja como conclusión, la forma en que Peña Nieto toma sus directrices y eso significa que con el nadie tiene seguro nada, que es capaz de sacrificar lo que sea y a quien sea en pos de sus objetivos.

 

guillermovazquez991@msn.com

twitter@vazquezhandall



Etiquetas:   Política

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