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Muchos Videntes, Poca Sabiduría y Menos Virtud.


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01/05/2014


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 Vivimos en una época en que los psíquicos que dicen tener visiones tienen amplia aceptación en los medios. Ya he conversado algo de eso con mis lectores respecto del chamanismo urbano. La palabra Nabí, que en la Biblia se traduce como Profeta significa Vidente y Nuncio. Claro que los hay, y de todos tipos, conocidos por los medios y otros más encubiertos, emergentes, y otros que nunca serán conocidos como tales, pero son videntes. Dueñas de casas, escritores, trabajadores anónimos, docentes, periodistas y devotos puros insertos en la masa social humana.

En la Biblia abundan los verdaderos videntes y los falsos. A unos los envía Dios o el Espíritu Santo, a otros jamás les ha amanecido, e inventan visiones. Otros tienen visiones y las mal interpretan. O bien las tienen pero son sueños del bajo astral, simples lecturas de los deseos humanos y de los temores colectivos. Según Moisés Maimónides los Profetas han de ser los hombres más inteligentes de la tierra, pues no solo han de tener la mente receptiva a los símbolos de la mente de Dios, sino saber cómo interpretarlos. Y también deben saber interpretar la voz de Dios cuando se manifiesta.

Ningún símbolo ha de tomarse literalmente, en sentido terrenal, salvo excepciones. Recordemos lo que le sucedió al pobrecito de Asis, a quien Jesús le dijo: RECONSTRUYE MI IGLESIA, ¿NO VES CÓMO ESTÁ DERRUIDA Y ARRUINADA? Y cómo estaba orando en una capilla vieja y arruinada que se caía a pedazos en sentido material, pensó en su ingenuidad que Dios le llamaba a reparar la capilla material y se puso manos a la obra para reunir ladrillos y cemento. Pensó que iglesia es el edificio material, y la gente culta sabe que iglesia es una comunidad de creyentes en Jesucristo encarnación del Verbo de Dios.

Jesús se refería a la ruina moral de la comunidad cristiana medieval, al espíritu mundano, vanidoso, guerrero y fiestero de gentes que se decían y aparentaban ser piadosas. Gentes que eran como el propio Francisco había sido en su juventud, usando pródigamente el dinero de su padre. San Francisco fue poco a poco dándose cuenta de que esa interpretación material era falsa y que la intención del Señor era otra. Y hoy día pasa lo mismo. Muchos ingenuos, religiosamente más ignorantes que Francisco, tienen visiones del fin del mundo, por ejemplo, y se ponen a construir un refugio subterráneo de cemento para ellos y su familia.

Tal como algunos locos actuaron el año 2012. O ven un maremoto o tsunami en sueños, como se dice ahora, se ponen a construir edificios en altura. No está mal proteger la vida con esas medidas. El problema es que atribuyen el sueño a un mensaje de Dios y ni siquiera se les ocurre revisar la Biblia respecto del simbolismo de las muchas aguas, cosa que el Apocalipsis describe como símbolo de las muchedumbres de pueblos o naciones.

Por lo tanto, un tsunami o maremoto puede indicar una revolución social violenta, una guerra, una guerra civil, una efervescencia ideológica o política. En otras visiones de Ezequiel, por ejemplo, las aguas de un rio en aumento indican una corriente espiritual purificadora y vivificadora del alma de la humanidad. Justamente la obra de la fraternidad Franciscana a través  de ocho siglos ha sido como un rio de aguas salutíferas para la iglesia y el mundo.

Por lo tanto, un  vidente verdadero debe guardarse de interpretar a la rápida una visión que Dios le mande, usando un criterio meramente terrenal, pues la inteligencia infinita reorganiza las imágenes que hay en la memoria individual y colectiva del soñante o del meditador y les da otro sentido o dirección. Uno o varios toros de lidia que aparece en sueños no es solo un símbolo sexual masculino, sino también representa a una fuerza militar que atacará a otro país, o a un líder. Así lo plantea el rey David en el salmo 22 y los profetas en otros textos. Los Toros de Basán son los soldados romanos que están clavando a Jesús en la cruz.

Lo mismo pasa con las imágenes de perros, de gatos, de serpientes, de escorpiones, del sol, de la luna, las estrellas, el pan, el agua, la leche, el viento, la lluvia, tornados, personas, ángeles, brujos, hadas, demonios, insectos, vermes, y otros seres de lo que denominan del mundo mítico. Ver hormigas o ratones no significa eso, sino una invasión de pensamientos negativos que pululan por doquier quitando la paz mental a la gente. O bien simbolizan entidades del bajo astral que invaden las almas para impedir su avance hacia la Luz Divina.

Hermenéutica se llama a la ciencia de la recta interpretación de los símbolos de un  texto sagrado o de un mensaje que proviene de una fuente sobrehumana, como es el caso de los oráculos de Delfos, de Dodona, de Cumas, de Israel, o del Tibet, o de cualquier otro santuario que ofrezca luz a la humanidad que peregrina en las tinieblas. Siempre la interpretación ha de ser en relación a revelar la verdad o la voluntad de Dios y no el mero interés terrenal del consultante. Por eso los profetas antiguos eran Nuncios o anunciadores de los deseos de Dios o de los Dioses, en  ocasiones anunciadores de los juicios de la justicia inmanente y eterna.

Halagar al cliente y al público puede ser un excelente negocio para el bolsillo del vidente, pero puede ser un pésimo servicio al alma de los pueblos y al alma de las personas que buscan real orientación existencial. Y daño al alma del mismo vidente. Pues los dones espirituales que Dios otorga no son para el regocijo del ego del vidente, ni del ego del consultante, sino un don para la edificación de los creyentes. Para iluminar a las gentes en los caminos de Dios, no para hundirlos más en el reino de las ilusiones mundanas. Gran tarea para  los tarotistas que hacen nata hoy en día.

Justificar y calificar todos los deseos humanos como buenos y legítimos, sin hablar de que también existen los malos deseos y que hay pecados, vicios y errores gravísimos en el  alma de las personas es trabajar en contra de Dios y de su obra de salvación. La tradición kabalística nos dice que junto a cada alma en crisis están dos ángeles, uno luminoso llamado Mitatron y uno oscuro llamado Sandalfon. Eso es verdad respecto de los que andan buscando ayuda sobrenatural de algún tipo, pero también es verdad respecto del ser humano que hace de oráculo o intérprete para bien o para mal del que pregunta o consulta, con cámaras de tv. o sin ellas. Según sus palabras y la calidad del consejo dado y recibido el alma de las personas seguirán la influencia y  los caminos de Mitatron o la de Sandalfón.



Etiquetas:   Religión   ·   Filosofía
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