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No tengo objeción alguna a la calidad de la actuación y a la belleza del
espectáculo. Desde luego no tengo nada que decir del argumento moral y
teológico del episodio bíblico del diluvio universal y la construcción del Arca
de Noé dramatizado en el film. Pero sí tengo objeción a una enorme cantidad de
afirmaciones y planteamientos no escriturales, no bíblicos, que contiene el
film.
Jamás el texto bíblico sobre Noé
y el diluvio, y la construcción del Arca menciona la cooperación de gigantes,
parecidos a los transformer, ni supuestos
vigilantes o ángeles caídos, en la construcción del arca de madera. La Biblia
narra que fue Noé y sus tres hijos, y las mujeres de sus hijos, y la propia la
esposa de Noé, las personas que ayudaron a esa magna y providencial obra de
salvación de la vida humana y de las semillas de la vida animal terrestre de
las aguas del diluvio universal.
Tampoco es Bíblica la
confrontación entre un supuesto rey Tubalcaín, su pueblo, y Noé con su familia.
Desde luego Tubalcaín es un personaje de la Biblia, afirmando que es el primer
hombre experto en forjar metales. Pero los textos jamás ponen en conflicto a
esos dos hombres, y ni siquiera los textos suponen que se hayan conocido.
Ni tampoco plantea que Tubalcaín
haya sido un rey y que haya encarnado la maldad en su mente y vida. Sólo en la
literatura parabíblica, en el libro de Henoc, se menciona que ángeles caídos
inspiraron a los antiguos a desarrollar la metalurgia. Pero no mencionan la
maldad ni alguna monarquía fundada por Tubalcaín. Y menos una confrontación directa
con Noé o con su familia, y menos que dentro
del arca tuvieran que luchar por sus vidas, como muestra el film.
Tampoco son bíblicos el asesinato
de Lamec, padre de Noé, ni los diálogos con el abuelo de Noé, Matusalem. Es
más, la Biblia dice que Lamec vivió 595 años después de haber engendrado a Noé,
por lo tanto no murió cuando Noé tendría unos 12 años, ni asesinado. Es claro
que Noé debió haber conocido a Matusalem, pero los textos no dicen nada acerca
de consultas especiales para discernir los mensajes de Dios en sueños o cosa
parecida.
Tampoco los textos sagrados
mencionan que Matusalem haya tenido poderes milagrosos ni don de profecía, como
se puede ver en la nueva película sobre Noé. Puede que sí o puede que no. Sí se
sabe que los patriarcas transmitieron su bendición a sus descendientes y eso
indica ciertos dones divinos o dones del Espíritu Santo.
Tampoco es un dato escritural el
que se afirme en la película que fue la mujer de Sem la que parió dos hijas que
después se casarían con Cam y Jafet. Ni que hayan nacido durante el mismo
diluvio dentro del arca. La Biblia, por cierto, afirma la existencia de los
gigantes, tanto en el Génesis, como en el Deuteronomio, y en las Crónicas. Se
dan hasta sus medidas de camas, estatura, armas y familias. Pero nunca se ha
dicho que gigantes ayudaron a Noé en su magna obra. O que hayan luchado y
muerto por defenderlo. Y cómo la Biblia
menciona gigantes antes y después del diluvio, es claro que no murieron todos
en la catástrofe acuática.
Si es correcto y Bíblico el hecho
de Dios transmitiera su voluntad o sus propósitos a través de sueños
hiperlúcidos, cómo le ocurre a Noé en el film. Claro que allí también hay
omisiones, pues las instrucciones de Dios para construir el Arca fueron
matematicas. La cifras que aporta la Biblia, dadas en codos antiguos, tienen
valor kabalístico, y tienen relación con el Nombre de Adam y su cifra, que es
45. Y de eso la película no dice nada.
Es bíblico la aparición del arco
iris después de la catástrofe, y la borrachera de Noé. También lo es el envío
de un cuervo y de una paloma a explorar la superficie de las aguas para ver la
existencia lejana de tierra seca. Y al final del film se omite el famoso Pacto
de Dios con Noé y con todas las criaturas.
Afortunadamente la intención de
la película es religiosa e ilustra muy bien los relatos de la Creación del
universo y del hombre, tal como se narra en los primeros capítulos del Génesis.
Y en eso se nota la preocupación del guionista al mostrar al público que detrás
de la catástrofe ecológica de nuestra época de contaminación ambiental y
calentamiento global hay una causa moral, lo mismo que en relación con la
violencia. Y evidentemente el hombre como especie le ha fallado a Dios en el
cuidado del planeta y en el establecimiento de rectas relaciones humanas. Y tal
vez estemos a las puertas de otro Diluvio Universal.