El Populismo Venezolano

Ante la actual crisis política en Venezuela, una gran pregunta parece que no está siendo planteada, y mucho menos respondida.  Esta pregunta es si la caída del régimen político chavista (hasta el presente, representado por Maduro) podrá suponer una desactivación real del sistema populista sobre el que se apoya.

 

.  Esta pregunta es si la caída del régimen político chavista (hasta el presente, representado por Maduro) podrá suponer una desactivación real del sistema populista sobre el que se apoya.
Es bastante obvio que el populismo es un elemento fundamental para el control social y político en la Venezuela chavista.  Pero es menester mencionar que esta forma de relacionamiento entre la población y el Estado no es invento de Chávez (y mucho menos de Maduro).

El populismo supone el mantenimiento de estructuras sociales y económicas por medio de cambios aparentes en la esfera política, con la finalidad de mantener un statvs qvo que suponga mantener un estado de cosas favorable al sistema y a los detentadores del poder de turno.  Este fin se logra por medio de un intercambio de dones (bienes, servicios; empaquetados en decisiones de impacto más aparente que real) por fidelidad política.  El recurrir a este método de relacionamiento pueblo – Estado normalmente genera un circuito reforzador, en el que los beneficios inmediatos para ambas partes favorece seguir recurriendo al intercambio.  Tal vez la sabiduría práctica de los romanos resulta más clara: “panem et circenses” (“Pan y circo”, Juvenal, Sátira X)

El modelo populista venezolano puede ser rastreado en sus orígenes modernos fijando atención en el gobierno autoritario de Juan Vicente Gómez (1908 – 1935)  Es en este periodo cuando el populismo venezolano adquiere un factor que lo fortalecerá: se inicia la abundancia de recursos económicos provenientes de la explotación petrolera (durante el gobierno de Gómez, Venezuela es el primer exportador mundial de petróleo)

Se crea una estructura donde el tirano es el vértice desde donde se riegan prebendas y beneficios de diverso tipo y grado (gracias a los inagotables recursos petroleros), por toda la pirámide social, sumando al naciente populismo, elementos propios del paternalismo y clientelismo.

Años después, luego de la caída del gobierno de Marcos Pérez Jiménez (1958) se instaura en Venezuela un régimen democrático formal de tipo bipartidista que perduró hasta la llegada de Chávez al poder.

Con la democracia formal, el populismo alcanza nuevas cotas.  De ser un recurso casi ad hoc para regímenes autocráticos, el populismo se adapta a la democracia de forma perfecta.  En este contexto, no se puede perder de vista que los recursos petroleros, con su efecto de síndrome holandés, vuelven a las políticas populistas un recurso fácil de control.

Así, la lucha electoral bipartidista tiene en las políticas populistas la mejor forma de asegurar un caudal electoral seducido con el acceso a la burocracia estatal y a bienes altamente subsidiados.  Se crea así un sistema pernicioso, donde los sectores menos favorecidos económicamente (y mayoritarios), centran sus esperanzas – y se acostumbran – a las dádivas del gobierno de turno y a la posibilidad del “puesto” en el aparato del estatal.

Un amplio segmento poblacional, lamentablemente se hace proclive a enajenar su fidelidad según ofertas efectistas de beneficio concreto, tangible. De igual forma, resulta ser una fuente de problemas a futuro si el sistema populista se quiebra o entra en crisis.

Este sistema es el que hereda Chávez y lo usufructúa en su beneficio para consolidar las fidelidades necesarias que apuntales su régimen.  No se puede negar la existencia de un nivel de empatía sincera por su discurso, pero tal empatía no explica suficientemente la estructura del respaldo político.

¿Un cambio de régimen (caída de Maduro o régimen de transición) implicará un cambio en el sistema populista  Venezuela?  Es una pregunta complicada que pasa por considerar el hecho que los ingresos petroleros venezolanos están hipotecados por haber sido utilizados como base sobre la que se apoya la política exterior venezolana.

La merma de recursos, afectará las políticas populistas acostumbradas, mande quien mande, lo que permite avizorar  escenarios de conflicto social. Tratar de resolver estos escenarios como siempre (medidas populistas) solo dará resultados inmediatos en tanto los recursos petroleros sigan fluyendo.Escribe aquí tu artículo
UNETE



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