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Larga reflexión, que fluye y refluye a través de la memoria desvelando
la conciencia y mitificando la realidad en un presente acrónico siempre
en proceso de ensancharse. El tema es, como en sus anteriores novelas,
la búsqueda de la identidad deteriorada o perdida.
Más que argumentos se trata de una suma de posibles argumentos
organizados alrededor de Demetria, la señora de la Gándara, mujer
solitaria que vive enclaustrada en una mansión que se sitúa entre Región
y Mantua, entre las pocas casas cerca de la frontera del bosque vedado,
en la que <>. La solitaria mujer
escribe anualmente cartas invitando a una fiesta para celebrar el
regreso de su hija Coré. El origen, al parecer de la fiesta era la
celebración de los esponsales de la señora con Amat. Esta huyó el mismo
día antes de que ella bajara de su alcoba para reunirse con los
invitados. Cuando descendió al salón no había nadie, solo el testimonio
de la precipitada fuga de unos y otros: una puerta entreabierta. Más
adelante, el motivo o causa primera fue disimulando bajo el pretexto de
celebración del regreso de su hija tras su estancia durante el otoño y
el invierno en casa de su padre. Antes, la señora solía organizar todo,
pero un día decidió requerir los servicios de Arturo de Brémond para
todo lo concerniente al mantenimiento de la casa, y cuando hubiera
lugar, para hacerse cargo de los preparativos de la próxima fiesta.
Los personajes son más símbolos que representaciones humanas porque
todo, la fiesta, la huida, el regreso, los invitados, existe únicamente
en el deseo y en la necesidad de que tales hechos nunca sean verificados
personalmente por ella, lo que no impide que el motivo de la fiesta dé
coherencia al texto, constituya el mito en la dimensión en que una
fiesta suspende la razón para dar libre reinado a las pasiones.
La imaginación de Demetria se sustenta en la esperanza de una hija que
nunca tuvo con un marido que la abandonó y nace entonces lo fantástico,
aunque más inspirado en la corriente surrealista que en la imaginativa.
Para M. López estamos en el <>.
Estilo muy elaborado, sintaxis opaca, y empleo constante de notas
marginales que dificultan aún más la lectura y obligan a interpolarlas
antes, en medio o al final de la oración o del párrafo. Éstos son los
medios que utiliza el autor para incidir en el lector, para azuzar su
lectura. <>, son las
características que señala Sobejano como logros narrativos. Aunque
pierde aquí la fuerza de las anteriores obras de la trilogía, se
recupera sin embargo en estética, en equilibrio, en armonía.