El poder del Jefe

¿Un jefe tiene poder?

 

. Se hace lo que se él diga aunque no estemos de acuerdo. Reparte órdenes, toma decisiones y a casi nadie le gusta cruzarse con él en el pasillo o en la máquina de café.

Esta imagen está muy incrustada en nuestro imaginario, en nuestro país aún tenemos un sistema empresarial piramidal (casi vertical) que ya nada tiene que hacer hoy en día. Tampoco creo que lo mejor es lo que plantea, o nos hace creer que plantea google, esa idea de todos amiguitos con billares y maquinitas en las áreas de descanso para que los empleados siempre estén contentos. No me extraña, prácticamente viven en el lugar de trabajo.

Estamos ante la mayor crisis económica que esta generación ha conocido. La solución a nuestros problemas se ha reducido a bajar los sueldos para poder ser competitivos, recortar el mal llamado gasto social y subir los impuestos. Soluciones simples, resultadistas a nivel empresarial, que no nos han llevado a ningún sitio y cuyas consecuencias seguiremos pagando durante bastante tiempo. Pero esto no es problema de partidos políticos, por lo menos de los dos grandes, el que estaba antes fue el que empezó estas políticas, lo mejor de todo es que decían que estaban obligados por Bruselas. O sea que el jefe de nuestro país está en su oficina, ajeno a nuestros problemas y que toma decisiones que no comprendemos. ¿Y qué sucede? Que no funciona. Si nos acercamos un poco más, a nivel nacional, la historia se repite y también a nivel empresarial.

Por tanto creo que estamos ante un problema de modelo global que también es local. Un modelo basado en un sistema jerárquico erróneo, sesgado y tuerto. Un modelo ineficaz que se resiste a desaparecer y que en su continua huida hacia adelante deja tras de sí más diferencia entre los que mandan y los que obedecen. Diferencias económicas pero también sociales.

No soy un visionario ni un filósofo ni un revolucionario, simplemente soy una persona cuyo trabajo de consultor le ha llevado a conocer muchas empresas. No en todas, pero casi siempre se repite el mismo patrón: Alguien toma decisiones, a veces equivocadas, no se rectifica y la culpa la carga otro. Es que siempre ha sido así y eso no se cuestiona, es decir que el jefe siempre tiene razón ... claro, será eso. Es que si no cualquiera podría ser el jefe ... claro también puede ser eso.

¿Y si además de su incompetencia manifiesta el problema es que ese jefe no tiene poder? Toma decisiones sí, pero no se le respeta, su autoridad no existe como tal. Tiene una función en la empresa y es dueño de nuestro futuro en ella (que no en la vida). Pero nada más, es alguien que está ahí reunido, habla, toma decisiones que a veces no se entienden y que se procura no cruzarse con él.

Personalmente no creo en ese tipo de jefe. El que representa el pasado, la pirámide vertical, el del despacho con la puerta cerrada, el que sólo habla con los que tienen su misma categoría o superior, el que mira hacia arriba (sus superiores) y no hacia abajo. El que se cubre sus espaldas por encima de todo.

El jefe debe trabajar para sus empleados, ver sus necesidades, saber cómo trabajan y ayudarles cada día. Sólo así podrá tomar decisiones que favorezcan a todos, también a los empleados, que son los que, gracias a su trabajo, hacen que la empresa funcione. Entenderá las necesidades de la empresa desde la base. Sí, mirar hacia abajo y trabajar para sus empleados. El  mayor activo de las empresas son sus trabajadores, las personas, son Antonio, Nerea, Xisco, María, Iria, Josep .... Somos tú y yo, también los directivos y mandos intermedios, por supuesto.

Vemos el anuncio de Balay en el que precisamente se vende eso, los electrodomésticos están hechos por personas que han puesto su empeño y habilidad para crear un producto para nosotros. “Este lavavajillas tiene un poquito de mí”. Algo suyo pasa a ser nuestro, repito algo suyo. Se pretende humanizar la empresa, algo contrario a lo que se vive cada día donde lo que prima es el dinero, los beneficios; lo demás es gasto y el mayor gasto son los salarios.

Si no se consigue que los trabajadores se identifiquen con la empresa tarde o temprano se marcharán. Hoy en día no se está 30 años en el mismo sitio, en una fábrica. Ese modelo ha muerto. La empresa era el hogar, la que mantenía al trabajador. ¿Cuántas veces hemos oído eso de: "Esta empresa es la que me da de comer"? Por favor, nuestros padres nos dieron de comer cuando éramos pequeños. La empresa nos paga un sueldo a cambio de un trabajo. Las dos partes salen beneficiadas. No me extraña que en ese contexto el jefe sea un semidios que siempre tiene razón (él sabrá por qué) y no se le cuestiona nunca.

Un jefe debe colaborar, ser accesible, ir al lugar del trabajo del empleado, tener la puerta del despacho abierta. También fomentar y provocar la comunicación, la vertical y la horizontal. Debe hacer mover los engranajes para que todo funcione, ésa es su misión. No sólo tiene que verificar que funcione sino que tiene que hacerlo, debe ser activo en cualquier función, remangarse y hacer la labor de cualquiera de sus empleados. Así será respetado, y aceptado, el poder debe ganarse y éste viene desde abajo, y no desde arriba. Debe escuchar, gestionar, dirigir, orientar y actuar. Ha de decidir cómo, quién y cuándo se hacen las cosas, seguramente a él le expliquen por qué se hacen pero lo que debe dejar en manos del trabajador es cómo se hacen. Esto último, el cómo, es lo que le da la libertad necesaria al trabajador para que se sienta útil, con apoyo, dueño de su trabajo e identificado con él. Pero esta cesión o concesión hay que saber suministrarla y no todos saben hacerlo.

El poder se lo dan los empleados a los jefes, un jefe que no es respetado no tiene autoridad, tendrá mando pero nada más. Nunca formará parte de la empresa porque no conseguirá que los trabajadores lo sean. Es más, debería ser penalizado, además de por tomar decisiones erróneas, por no saber integrar a todas las partes. Tampoco hay que pecar de idealista, hay que tomar decisiones (a veces duras) y éstas sólo se pueden tomar por unos pocos, pero mejor que sea conociendo lo máximo posible la empresa y a los que la componen.

Cuidado, no quiero decir con esto que debe ser blando o demasiado empático, nunca deberá perder la perspectiva de su función. Es él quien tiene una visión amplia que le exigirá, como no puede ser de otra manera, actuar, a veces de forma poco agradecida

Según la RAE.

Autoridad: Poder que gobierna o ejerce el mando, de hecho o de derecho. Poder: Tener expedita la facultad o potencia de hacer algo.

También cabría añadir a la definición de poder: “...facultad para que los demás actúen de cierta manera, ya sea por convencimiento o por coerción...”

Por tanto ¿no es verdad que la mejor manera de tener poder se consigue si la persona que tiene que obedecer te lo cede?

El mundo no es perfecto pero podemos arreglarlo un poquito

Quiero terminar este artículo dando las gracias a un profesor que tuve en mi máster de RRHH. De forma teórica nos contaba lo que en la práctica veo y aquí he intentado contar. Gracias Sergio.

Sergio Cardona Patau

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Más información en: http://www.vsmconsultorhr.es

UNETE



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