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El fin de todos los tiempos


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27/02/2011


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…rezaban las mismas oraciones en diferentes idiomas, hablaban solos desde sus carros mientras se odiaban unos a otros en el semáforo esperando el apocalipsis mientras cambiaban de canción, se vendía sangre, cuerpo, hijos, mente, vida, muerte, libertad…con avanzada tecnología se aplicaban nuevas formulas matemáticas para desaparecer a pueblos enteros, se inventaban decenas de nuevos dioses cada día, buscaban amor y libertad en el arte pero el arte les daba náusea y esclavitud, recapitulaban la historia para asegurarse de repetir sus errores, se aplastaba a la naturaleza porque ese era el único modus vivendi, lloraban lagrimas de sangre, bebían acido en cisternas, hacían de la enfermedad negocio, confundían realidad con ficción y tal vez esa era su única salida, con avanzada tecnología se incorporaban nuevas formas para comunicarse y la comunicación les alejaba de si mismos, morían en nombre de las congregaciones pero añoraban su soledad, buscaban entretenimiento en televisión pero en ella encontraban a su flautista de Hamelin, suspiraban por un mundo mejor pero reían y despreciaban al que lo intentaba, escuchaban sus palabras pero no sus necesidades, mutilaban cuerpos en nombre de dios, del amor, del agua, el petróleo, el control, la soberanía, la economía, territorialidad…hacían de la mentira su vida, disfrutaban de la anomia, el hedonismo, el consumo, el vacío, el terror, la fantasía, el dolor, el discurso…los narcotraficantes sacrificaban sus vidas para brindar algo de alegría a la comunidad y de paso se enriquecían con sus jueces y sus servidores públicos que en realidad eran privados, eran nuestro Robin Hood, la policía servía como elemento represor de la población que se uniformaba a si misma para joderse, éramos nuestro Calígula, los manicomios se convirtieron en refugios de los más cuerdos, el gobierno secuestrador de ideas, de sueños, de reformas, de soluciones, de bebes… adoraban el aborto pues despreciaban el olor de los recién nacidos…aquellos que tenían miedo a sentir lo ocultaban sacudiendo y jadeando en la punta del deseo y la belleza recreando así la felicidad de su paraíso terrenal en el que se consumían…los de escasos recursos inventaban soluciones desesperadas para hacerse de un modo de vida, los académicos bautizaron como delincuencia a esa desesperación y trataron de explicarla a través de los números…los partidos políticos se repartían el pastel escupiendo su poder en la nariz de los ciudadanos que no sabían ni querían politizar con el pollo colgando de su nariz…los intelectuales eran sordos, ellos nuestros salvadores, debatían, escribían, manipulaban, se prostituían, se regodeaban, se carcajeaban, se caducaban en las ideas, y mendigaban sus migajitas de pastel desde sus escritorios, desde sus departamentos de lujo, desde su frasco de formol…nuestros artistas consumían su arte en el alcohol, en la mota, en la coca, en la masturbación mental y manual, los burdeles, los aguajes, las obsesiones, la palabra y la obra hueca, despreciaban los oídos del “ignorante” y le llamaban a eso genialidad legitimando su amada organización social que les había engendrado encerrados en una cajita de mierda…los sacerdotes sacerdoteaban y expiaban las culpas de la clase alta porque de ellos es el reino de la tierra…los gurús predicaban en nombre de su semen en la televisión de las once de la noche…los científicos buscaban la partícula de dios en sus laboratorios pero negaban la existencia de dios en sus casas, ellos eran nuestros mercenarios…el deporte era nuestro circo romano y disfrutábamos cuando arrastraban los cadáveres fuera de la arena haciendo chocar los tarros llenos de espuma…empujábamos nuestros huesos a la tumba hartos de la vida pero con miedo a la muerte y la obscuridad…se inventaban nuevas formas aceptables de suicidarse además del cáncer, la diabetes, el sida, el alcoholismo, los narcóticos, los infartos…un atisbo de fe inundo la profundidad de los corazones del gentío cuando escucharon en el mercado decir a un hombre de negocios con sus venas abiertas que se acercaba el fin de todos los tiempos, que la muerte era la única forma de revolución, la única forma de reconocernos como iguales…http://surcic.blogspot.com/




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