. Y buscan lo mejor de entre quienes están a su alcance, tal como si fuera
cualquier otra mercancía.
Hace tiempo, la educación era problema
de casa y la instrucción escolar problema de la escuela. Punto final. Ya no.
ahora los padres quieren que al retoño se le eduque en la escuela… pero… ¿y la
instrucción? ¿Esa, la que debe impartirse en las aulas, dónde la van a obtener?
Ha surgido de pronto una industria que
va viento en popa y en la que muchos de mis amigos maestros están inmersos: las
clases particulares.
Desde siempre, los políticos, los
artistas y sus hijos, han disfrutado de maestros particulares para sacar
adelante sus estudios. De pronto, ahora, todos los estudiantes buscan un
maestro particular que les ayude a entender matemáticas, español, historia y en
suma, un poco de cada una de las materias. Pero no crea usted, mi querido
lector, que se agota en la educación primaria, de ninguna manera. Los alumnos
van desde primaria, secundaria, bachilleres hasta profesional y posgrado.
El alumno lo mismo busca el apoyo del
docente particular para las materias de primaria que para las de posgrado. Es
la nueva realidad.
Claro, como docente está uno atento para
ayudar al joven. Como mexicano preocupado por la situación actual, veo con
tristeza que hayan de buscar ese apoyo fuera del aula, cuando son cuestiones
que ahí deberían obtener.
Como maestro de posgrado que soy, me he
encontrado de pronto con alumnos que confunden la gimnasia con la magnesia y
que no son capaces de resolver una regla de tres simple, por la simple razón de
que ignoran qué es eso.
Los acentos. Ese tema pareciera tabú.
Como que cuando les debieron haber enseñado la forma de acentuar las palabras,
los alumnos se negaron a aprender y de ahí, que lean, escriban y pronuncien
cada barbaridad…
Física, química, matemáticas, ciencias
sociales, español y todas las materias tienen maestros excelentes, que en el
aula siempre han dado lo mejor de sí. Sin embargo, el alumno de ahora como que
no quiere batallar, está muy entretenido en la red, tanto en Facebook como en
Twitter, Instagram y todos los demás distractores que les impiden concentrarse
a la hora de clase.
Claro, al día siguiente ellos mismos les
piden a los padres o de manera directa, buscan al maestro que los reciba en su
casa, que vaya a la del alumno o que se vean en un lugar neutral, para
completar los cursos.
El remedio es bueno. Muchas veces el
estudiante necesita reforzar de manera particular lo que ha visto en el salón.
Pero la verdad, ahora como que están abusando de los preceptores particulares.
Lo interesante, es que exista la
voluntad de aprender. No importa que no sea dentro del salón de clases. Ojalá
hubiera muchos más con el ánimo de saber. Y que existamos maestros dispuestos a
atender a los alumnos.
Me gustaría conocer su opinión.
Vale la pena.José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante jmgomezporchini@gmail.com/ http://mexicodebesaliradelante.blogspot.com