. Imaginémonos que cada vez
que llega un cliente le decimos que está bien que nos compre a nosotros, que se
lo agradecemos, pero que mejor que le compre al comercio de al lado.
Lógicamente, con el tiempo, nuestro comercio entrará en quiebra y el comercio
de nuestro vecino tendrá enormes beneficios. Pues bien; algo parecido es lo que
estamos haciendo con el idioma español.
Según
parece –a juzgar por las últimas regulaciones en materia educativa-, las
distintas Consejerías de Educación autonómicas y el propio Ministerio de Educación
están obsesionados con convertir a todos los colegios e institutos en centros
bilingües, con el beneplácito de la sociedad, que aplaude esta maravillosa
iniciativa. En la actualidad –y según infinidad de evaluaciones internas y
externas-, un número nada despreciable de nuestros alumnos salen balbuceando en
español, sin embargo, los responsables educativos creen que es mejor que, en
vez de aprender mejor español, salgan también balbuceando en inglés, que es más
moderno. Esta ofuscación por el bilingüismo se debe –al parecer- a que es muy
importante que los niños y jóvenes sepan hablar inglés por cuestiones
laborales. Da la sensación de que, o bien todos nuestros alumnos se van a ir a
trabajar a un país extranjero o que todos van a tener en su trabajo contacto
con personas de esta lengua. La estupidez administrativa y empresarial ha
llegado a tal punto que ahora se pide el inglés como requisito para cualquier
trabajo, ya sea para envolver bocadillos, cortar chuletas o vender zapatos.
Así, para trabajar en los jardines públicos de nuestro país hay ayuntamientos
que piden como requisito conocimiento de idiomas, ya que –lógicamente- nunca se
sabe en qué lengua nos va a responder un gladiolo.
Yo
entiendo que aprender idiomas –especialmente el inglés- puede llegar a ser
importante para la formación de un individuo -también lo es cocinar y, sin
embargo, no se enseña en los institutos-. Sin embargo, el inglés ya se estudia
como lengua en los centros educativos, y –para quién quiera perfeccionar su
aprendizaje por razones personales o profesionales- existe la posibilidad de
acudir a la Escuela Oficial de Idiomas, que para eso está. Por su parte, como
deferencia, uno puede intentar contratar a personal que sepa inglés –no hace
falta que sea nativo- para atender a los extranjeros que no sepan castellano,
pero en nuestro país se habla español, y tampoco estaría de más que quien venga
a nuestro país aprendan al menos un par de frases básicas, como hacemos todos
cuando salimos por el mundo adelante.
A veces hay que recordar que el castellano –o español- es la
segunda lengua en el mundo por número de hablantes nativos y el segundo idioma
en comunicación internacional. Se calcula que con el ritmo de crecimiento
de nuestra lengua, en 2030,
el 7,5% de la población mundial
será hispanohablante. En la actualidad, unos 18 millones de alumnos
estudian español como lengua extranjera en todo el mundo. Con estos datos, es
absolutamente absurdo llevar políticas educativas donde el inglés tenga la
misma relevancia que nuestra propia lengua: aprender inglés, sí; bilingüismo,
no, thanks. http://tonigarias.wix.com/tonihttps://twitter.com/tonigarias