En Chile el shock del futuro es ahora o nunca.

En Chile el shock del futuro es ahora o nunca. 

 


                        Chile está cursando un proceso de esos que las sociedades viven cada cierta cantidad de años: 25, 35 o más años son necesarios para que existan estos cambios de shock. “El shock del futuro" lo llamó Alvin Toffler, y en qué consistiría el nuestro: en una variación a la estructura económica, no al sistema sino a su orgánica, una transformación que debe realizarse de la misma manera en que el sistema fue creado: por medio del shock. Alan Greenspan en su obra “La era de las turbulencias. Aventuras en un nuevo mundo”, expresa que la economía de libre mercado opera de la forma en que lo hace por cuanto replica la forma en que se manifiesta la naturaleza toda: la libertad como rectora de todos los procesos. Se colige de su texto que la libertad económica produce, además, procesos emocionales, psicológicos y conductuales irrepetibles en una economía planificada o centralizada. Así lo expresa cuando analiza el cambio político de la ex URSS., “Los mercados occidentales poseen un inmenso sostén de cultura e infraestructura que ha evolucionado a lo largo de generaciones: leyes, convenciones, comportamientos y clases y prácticas empresariales de las que no había necesidad en un Estado centralmente planificado”.   Esto se demostraría, entre otros fenómenos, con las épocas de crisis y de bonanza como la que sitúa Greenspan en la década de los 90 en EE.UU. Pero este economista –pareciera ser- que olvida a John Kenneth Galbraith y su propuesta sobre “El nuevo Estado industrial”, en que se esboza la mega estructura de las grandes sociedades anónimas y de la extrema concentración del poder y de la riqueza. Como sabemos Galbraith bosqueja la hipótesis que la economía global se encuentra distorsionada por estas poderosas fuerzas. Así los precios no son determinados por el Estado, sino que por las empresas que deciden a cuánto se compra y se vende en el mercado que se presume libre. En Chile el mercado determinó el precio del dinero a niveles superiores a la especulación, los intereses que se cobran están muy por encima de lo que cualquier imaginación bíblica pudiese haber soñado. Los usureros del pasado son más bien ensoñaciones o mitos para niños, aquí en nuestra sociedad juegan los auténticos ases del póker, éste es el juego de las grandes irrealidades transformadas en leyes.  Porque efectivamente todo lo que se ha conocido de la forma en que operan las grandes compañías usureras es una ficción legal, impuesta no por las distorsiones del sistema, sino por su degeneración. No se corresponde siquiera a lo que yo llamo la teoría de la relatividad económica. Einstein y el libre mercado se encuentran relacionados allí donde el físico plantea que las masas o cuerpos producen una distorsión en el tiempo espacio. Es la típica figura de la mesa de billar en que se sitúan unas esferas a semejanza de los planetas, entonces se dibuja un haz de luz que se distorsiona por la masa del planeta, produciendo también una distorsión en la forma que el tiempo pasa. Así opera el sistema económico en que las grandes economías o las grandes empresas producen estas dislocaciones en el mercado que se supone libre. Allí entonces se nos transforma en relativas todas los pensamientos económicos como el de Greenspan y pareciera tener una mayor sustentación el de Galbraith, como en el espacio: la medida del tiempo espacio es relativa con respecto al sujeto que observa y a su ubicación. Nada es absoluto, como en la naturaleza y se dejo la plena libertad desaparece el ser humano y aparece el lobo del hombre.  

                Entonces vemos que en Chile hoy es el momento de los grandes cambios al sistema  (no un cambio de sistema ya que efectivamente tiene como base la libertad humana) pero si se deben reemplazarse lo que Greenspan llama las “convenciones”, que son una parte de la estructura; es un reemplazo para provocar un mudanza regenerativa de las células sociales que forman las personas. Desde hace décadas que la derecha y los sectores conservadores del catolicismo en Chile, dicen preocuparse de la familia, pero a la familia (de los segmentos medios y de los más pobres) en Chile  la quebraron y endeudaron, el sistema provocó una mutación en lo que la Constitución de 1980 llamó la “célula fundamental de la sociedad”. ¡¿Cómo pretende que esa célula que tanto se defiende puede entregar ciudadanos sanos a la sociedad?!. Hoy hay siete super poderosas células y otras cientos han crecido y se han fortalecido, pero son miles las que han sido fagocitadas por el lucro, las deudas, la falta de oportunidades y salidas, el hacinamiento, la miseria, la violencia sistémica, la segregación y el abandono. Es el momento de provocar un shock, ahora, consistente en cambios radicales a los sistemas financieros, bancarios, de prestación de salud, al sistema educacional y al sistema previsional y al mercado laboral (flexibilización) Lo que yo haría sería ofrecer un pacto nacional a fin que todos los poderes y las fuerzas políticas de hecho y de derecho, permitan estos cambios. Tenemos que terminar con el mundo feo y gris de la pobreza.

                      La oportunidad está dando bote en el área chica, el arquero está vencido y las defensas quedaron tendidas en el medio campo, la pregunta es quien hace el gol es el minuto 89 no hay descuentos…es ahora el shock...o nunca...

UNETE



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