IRPF a la vivienda o la maldad de los sabios fiscales

 Aunque no soy experto en economía política, si lo soy, por el contrario, en economía doméstica. La domino a la perfección. Esta habilidad me permite ponerme a nivel de esa comisión de sabios económicos que, tras duras jornadas de análisis y sesudas reflexiones, han llegado a la iluminada conclusión de que, para nivelar ingresos y gastos estatales, es conveniente que los propietarios de viviendas e inmuebles paguen nuevamente un impuesto de IRPF por el propio disfrute de la vivienda.De acuerdo con la teoría razonada sin cordura por los sabios, reunidos en comisión para justificar el alumbramiento del nuevo impuesto a la vivienda, estoy en condiciones de ofrecer, de forma desinteresada y altruista, otros novedosos recursos recaudatorios que se pueden aplicar en un pispás y sin despeinarse un pelo. Por ejemplo, propongo que a todos los propietarios de coches, motos, bicicletas, patinetes y derivados mecánicos se les aplique un impuesto de IRPF, proporcional al coste del vehículo. Este impuesto se justifica, así lo razonarían los sabios, por el ahorro que supone a los propietarios la disponibilidad de un vehículo para sus desplazamientos. Pero como en el caso de la vivienda, quien no dispone de este recurso motriz se ve obligado a alquilar taxis o cualquier otro medio de transporte para sus desplazamientos.

 

. La domino a la perfección. Esta habilidad me permite ponerme a nivel de esa comisión de sabios económicos que, tras duras jornadas de análisis y sesudas reflexiones, han llegado a la iluminada conclusión de que, para nivelar ingresos y gastos estatales, es conveniente que los propietarios de viviendas e inmuebles paguen nuevamente un impuesto de IRPF por el propio disfrute de la vivienda.De acuerdo con la teoría razonada sin cordura por los sabios, reunidos en comisión para justificar el alumbramiento del nuevo impuesto a la vivienda, estoy en condiciones de ofrecer, de forma desinteresada y altruista, otros novedosos recursos recaudatorios que se pueden aplicar en un pispás y sin despeinarse un pelo. Por ejemplo, propongo que a todos los propietarios de coches, motos, bicicletas, patinetes y derivados mecánicos se les aplique un impuesto de IRPF, proporcional al coste del vehículo. Este impuesto se justifica, así lo razonarían los sabios, por el ahorro que supone a los propietarios la disponibilidad de un vehículo para sus desplazamientos. Pero como en el caso de la vivienda, quien no dispone de este recurso motriz se ve obligado a alquilar taxis o cualquier otro medio de transporte para sus desplazamientos.
Según han explicado los sabios de la comisión para la reforma fiscal del Gobierno, la aplicación propuesta del IRPF a la vivienda viene justificada por el ahorro que le supone al dueño de la misma en comparación con el gasto que deben de afrontar las personas obligadas a vivir en pisos de alquiler. O sea. Si no tienes vivienda, tienes que vivir de alquiler, y si no tienes vehículo motriz tienes que pagar un medio de transporte. 

Esta es la sesuda conclusión a la que ha llegado un equipo de expertos en asuntos fiscales y económicos. Se trata de una sensacional iniciativa fiscal que nadie había considerado. Además, tras anunciar la novedosa propuesta impositiva junto a otras subidas y gravámenes, el equipo se ha quedado tan fresco y feliz.

Antes de parir esta balotada, los sabios de la recaudación y del gasto deberían de haberse parado un instante a valorar el extraordinario y especial esfuerzo económico que supone a una familia la compra de su vivienda, en la mayoría de los casos con obligados sacrificios y privaciones durante años y décadas. Al mismo tiempo deberían de haber considerado el agobio fiscal que anualmente afrontan los propietarios de inmuebles por el desbocado IBI y resto de cargas fiscales. Es también motivo de consideración el esfuerzo económico que anualmente han de hacer los propietarios para el mantenimiento y conservación de sus viviendas e inmuebles.

UNETE



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