En un momento determinado se echó la mano al pecho con cara de angustia. Llamó a su mujer y ésta acudió presta a la llamada. Cuando llegó, su marido se estaba desplomando. Ninguno de los dos sabía exactamente qué estaba pasando, aunque sospechaban que era un ataque al corazón. Llamó con rapidez al servicio de urgencias para el envío de una ambulancia de soporte vital básico o avanzado. Recordando lo que en alguna ocasión había leído, preparó dos aspirinas efervescentes en un poco de agua, y conminó a su marido a que respirase con profundidad y tosiera con insistencia. Todo esto, ¿para qué? Por si acaso era un ataque al corazón. ¿Y qué función tendrían las aspirinas, la respiración profunda y la tos voluntaria? Veamos para qué pueden servir cada uno de estos elementos y conductas.




