. Estoy totalmente de acuerdo. La señora Valenciano se mueve por los atriles como pez en el agua. No tiene quien la quite protagonismo, ni quién la haga sombra, ni quien la conteste, ni quien la comprometa. Todo el campo le tiene despejado para golpear con frescura. Dadas las circunstancias de exclusividad mitinera que ahora tiene en el arranque de la madrugadora campaña, es lógico que ella misma se considere la reina del mambo.Lo que pasa es que el asunto es más complicado de lo que parece. Ya lo dice el refrán, ' no por mucho madrugar amanece más temprano'. Y algo así la está sucediendo a la señora Valenciano en su galopada electoral. Utiliza mucho fogueo. Golpea con pompitas de aire, sin precisión ni efectividad. Está comprobando que en esta ocasión no se produce eso de 'quien da primero da dos veces', sino todo lo contrario. La larga espera de la presencia en el ring del principal adversario en la contienda, resta interés al proceso y resta protagonismo a las avanzadillas propagandísticas que programa y desarrolla la representante socialista.
Teniendo la perspectiva cercana de conquistar el refugio de un escaño europeo, para un período de cuatro años, y remunerado con elevadas asignaciones que producen estupor, enojo y desconcierto a los milieuristas, es totalmente lógico que el candidato al chollo europeo se someta durante unos pocos días de la campaña al tormento del pim, pam, pum entre propios y extraños. Todo vale. Da lo mismo que lo mismo da decir cosas sensatas que demagógicas utopías. Los fieles en el mitin lo aguantan todo, les da lo mismo so que arre. Su principal misión es el aplauso forzado y el griterío triunfalista. Los contenidos carecen de importancia. Se trata de que el candidato aparezca como el gran salvador del mundo mundial.
También es comprensible que la señora Valenciano, si realmente es consecuente con los acontecimientos, haya sufrido una gran decepción en el reciente acto protagonizado en Andalucía, en el Palacio de Congresos de Málaga. Cierto es que el aforo estuvo casi lleno, pero costó lo suyo. La gran mayoría de los asistentes eran afines convencidos de prietas las filas,empujados por la Presidenta andaluza, Susana Díaz, con llamadas de socorro a todas las federaciones del PSOE andaluz. Si yo fuera o fuese la candidata Elena Valenciano, estaría deprimida, abochornada y seriamente preocupada por el nulo interés que despiertan mis mensajes y por el escaso éxito de mis convocatorias promocionales.