. Sin embargo, el miedo a la fuerza femenina hizo que se quemara a las mujeres por brujas y que se arrasara con toda la huella de su culto y de su sabiduría ancestral.
No obstante, no pudieron romper este fuerte vínculo, ya que todas las mujeres la percibimos en nuestro interior como un eco que resuena sin saber de “dónde viene y hacia dónde va”…
Esta conexión con la Vida se manifiesta en el primer sonido que oímos desde el útero materno: el doble latido del corazón, el de nuestra madre y el nuestro propio, que latirán al unísono durante nueve lunas. Al nacer, el segundo latido desaparecerá y nos pasaremos la vida buscándolo de manera inconsciente.La escritora Jamie Sams denomina este latido "Tiyoweh", “la quietud”, la conexión a la Madre Tierra, a nuestra madre física y por tanto a la Gran Diosa.Independientemente del nombre que reciba, es un anhelo de “volver a casa”, de replegarse en nuestro interior para poder escuchar de nuevo los mensajes que nos ayuden en nuestra vida y en beneficio de nuestro entorno.La psiquiatra Jean Shinoda Bolen, en su amplia labor literaria dedicada a la psique femenina, hace una llamada a las mujeres para que recuperen su propia personalidad y autoestima. En una época de crisis en cuanto a referentes humanos, la mujer tiene que volver a “la cueva de su interior” para encontrar respuestas en si misma, no en su entorno.Con frecuencia, responder a las exigencias sociales en cuanto a los cánones de belleza y a “lo que se espera de una mujer” está en desacuerdo con los sentimientos de dicha mujer y su proyecto de vida. Requiere personalidad y valentía romper con todo ese sinsentido y tomar las riendas.Jean Shinoda Bolen sugiere apoyarnos en arquetipos de la psique femenina representados en diosas. En el libro “Las Diosas de la Mujer Madura”, la psiquiatra nos presenta a Hécate, la mujer sabia que no acusa ni avergüenza a nadie, que no promueve actitudes defensivas, ni negativas, pero que actúa en busca de la verdad. Será Hécate quién nos enseñe a luchar por un mundo mejor para ésta y las siguientes generaciones, en lugar de quedarnos con los brazos cruzados ante el sufrimiento humano.Jean Shinoda Bolen nos presentará a “las diosas de la ira transformadora, de la alegría, del humor picante y de la compasión”. Nos recordará que la rabia tiene que ir acompañada de la sabiduría. Nos hablará de “Metis” que fue engullida por su esposo, como tantas mujeres que pierden su identidad ante un compañero que se apropia de sus ideas y de su capacidad.La Gran Diosa se manifestará como divinidad de diferentes culturas del mundo, entre las que destacar lugares espirituales como India, Tibet, Japón, Irlanda, territorios nativoamericanos, México, Perú, España, Francia y en realidad todos los lugares con una intensa fuerza telúrica, donde suele haber un río que intensifica la energía del lugar de culto. Sitios habitualmente frecuentados por los Templarios, conocidos o secretos, pero con un denominador común: su altísima vibración.Como en la película “Las Brumas de Avalon”, donde un lago representa el camino hacia la Sabiduría, actualmente, está habiendo un despertar de esta búsqueda de la identidad femenina, a un nivel más profundo que va más allá de la rivalidad de géneros, o de la lucha de poder entre las propias mujeres. Ambas posturas de enfrentamiento causan los mismos daños que “la quema de brujas” de un pasado…Este despertar implica un cambio de enfoque, una reflexión sobre qué estamos haciendo erróneamente. El latido de la tierra habla de tomar conciencia de que cuidar del planeta es labor de todos y que el individualismo solo lleva a la destrucción. El latido de la tierra habla al corazón de cada mujer y le pide que sepa estar por encima de “limitaciones humanas” y que tome las riendas y contribuya al bienestar de su “área de influencia”. El latido de la tierra habla para que escuchemos de nuevo, para que recuperemos nuestra sabiduría y fortalezcamos el vínculo con la Fuerza de la Vida desde donde cada uno se encuentre, según su visión y esencia.“Escucha a la tierra, escucha a Hécate, escucha a Metis, a la Madre de la Compasión, a Guadalupe, a tu madre, a tu abuela, a tu hermana, a tu hija, a las ancianas de tu comunidad, escúchate a ti misma sin valoraciones, ni juicios… Escucha desde la quietud y actúa en consecuencia”…María Cicuéndezwww.mariacicuendezluna.com