Bajo de estatura, casi calvo o de muy poco pelo, de facha común pues no tiene presencia, usaba lentes de aumento tan grandes que ocultaban su gigantesca cara en proporción a su lánguido cuerpo nada atlético que adoraba el fut siendo un pésimo jugador de ligas de barrio, astuto en la escuela pues se sabia las capitales de México nada más, fanático de una fe equivocada que toda la semana hacia el mal, se confesaba el sábado y comulgaba el domingo para amanecer puro el lunes a seguir jodiendo a sus semejantes.



