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Entrevista a la escritora Chus Sánchez


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26/02/2014


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Chus Sánchez nació en Cartagena pero desde temprana edad ha vivido en Alicante. Ha sido redactora en la Cadena Cope, en la Agencia Efe y en el Diario Información. Su primer trabajo literario lo realizó en su blog “Mi vida al desnudo. Diario sin secretos“. Esta novela por entregas superó las 23.000 visitas y has sido publicada en fechas recientes. En 2009 recibió el premio que otorga el Ayuntamiento de Elda en el certamen anual Historias de Amor Jamás Contadas y el premio Ciudadela de Fantasía Medieval. Sus relatos han sido publicados en diversas antologías: Vórtice (2011), Sueños de Opio (2011) y Ciudadela (2012).


¿Qué diferencia a los escritores frente a otros campos artísticos o humanistas?

Supongo que la gran diferencia es la comunicación que surge a través de la palabra escrita. Para mí, la parte emocionante de la escritura frente a otras disciplinas artísticas es el reto de crear una historia y saber que en algún momento se ha producido una conexión con la otra parte importante fundamental: los lectores.

¿Cuándo decidió decantarse por la escritura? ¿Quiénes han sido sus modelos o maestros?

Siempre supe que escribiría, era una intuición que iba más allá del hecho de que fuera a  hacerlo bien o mal. Con el tiempo, la vocación se acabó convirtiendo en una necesidad, y la necesidad en un impulso irremediable. Y me tiré a la piscina de cabeza, deseando que hubiera agua para no estrellarme. El camino no ha sido corto ni fácil, y me queda un largo recorrido, pero he contado con algún excelente maestro y apoyos que han resultado claves. El escritor Luis Leante ha sido mi mejor profesor, muy duro eso sí, pero me iluminó a la hora de enfocar mi trabajo y dar mis primeros pasos.  ¿Cuáles son los géneros literarios que desarrolla y en cuál de ellos trasmite mejor sus ideas? ¿Pertenece a una escuela, corriente o tendencia determinada?

No tengo marca literaria, no pertenezco a nada, cuando escribo solo obedezco a mi instinto. En parte, creo que eso es bueno, porque tengo la osadía de arriesgar en cualquier género, pasar del terror al humor o a la novela de aventuras sin cortapisas. Supongo que clasificarte es una tarea para expertos en la materia y, la verdad, no me preocupa no estar dentro ni fuera de nada. En mi caso, solo pretendo disfrutar con mi trabajo y obtener buenos resultados, eso implica también que tengo que trabajar duro.

¿Para ser escritor hay que ser buen lector? Aconséjenos 3 libros imprescindibles.

No conozco a ningún escritor que antes no haya sido lector, ambas facetas cierran un círculo elemental. La lectura es una gran escuela para el escritor, y a la vez, es una escuela secundaria de la vida, alimenta nuestra imaginación y nos enriquece como seres humanos.  

Se habla poco de la literatura escrita por mujeres, por eso en esta ocasión voy a recomendar tres libros con sello femenino que han tenido un peso relevante en la literatura: Orgullo y Prejuicio de Jane Austen, Suite francesa de Irene Nemirovsky y La voz dormida, de Dulce Chacón. 

¿Qué precisa para ponerse a escribir? ¿Cuáles son sus rituales, si tiene alguno? ¿Hay algún secreto que le convierte cada noche en escritor?

Mi secreto es no escribir nunca de noche, mis sentidos se ralentizan cuando cae la tarde y por alguna razón, rindo menos. Mi rutina consiste en madrugar mucho, levantarme a las seis de la mañana, a veces las cinco, y prepararme un café bien cargado. La soledad y el silencio son mis grandes aliados. A partir de ese momento el primer descanso me lo tomo para desayunar, sin hora, cuando la sensación de hambre no me deja concentrarme.

¿Cuál es su forma de trabajo: usa un mapa o brújula, improvisa o planifica? ¿Se deja llevar por las musas o camina totalmente a ciegas?

Intento planificar porque me da seguridad y porque sé que es lo correcto, pero como en tantas cosas, me salto las normas por pura impaciencia. Me digo que debería seguir la sinopsis inicial o diseñar a los personajes de antemano, con esquemas, pero muchas veces el camino que me he trazado se convierte en un cruce o un laberinto. Por lo tanto improviso más de lo que me gustaría, y de vez en cuando, también camino a ciegas, aunque admito que no es bueno, que luego cuesta más pulir el trabajo. Y aunque esta confesión no me deje en muy buen lugar, siempre puedo culpar a las musas de todo el enredo, ¿no?

¿Cuáles son los hitos relevantes que destacaría en su aventura literaria?

Cuando he dicho antes que me tiré de cabeza a escribir, es verdad. Hace unos años intentaba concluir mi primera novela, La cripta de las estrellas, cuando en algún momento de bloqueo atravesé una crisis personal, pensé que quizá todo el tiempo que estaba dedicándole no serviría de nada y nadie me leería nunca. Y entonces abrí un blog con el nombre Mi vida al desnudo. Diario sin secretos. Inventé un personaje, alguien con problemas reales, que resultara cercano y con sentido del humor. Para mí era una prueba que serviría para saber qué pensaban los demás. Ahí ocurrió el primer acontecimiento importante porque aparecieron lectores, seguidores que deseaban saber qué iba a sucederle a mi personaje en el siguiente post. Eso me obligó a llegar hasta el final de una novela que no había previsto nunca. Pero hoy es un libro en papel que se editará en inglés próximamente, por lo tanto solo puedo sentirme orgullosa. Mi otro gran momento fue mi primera presentación hace ahora un año. Arropada por mi primera editora, Susana Gonzalo, por el escritor Luis Leante y por la librera, Rosa Pastor, de Libros 28, nada podía salir mal. Ha habido otros momentos inolvidables, como mi primer Sant Jordi o la Feria del Libro de Madrid, pero los que cuento aquí son con los que nací como escritora, tuviera o no editorial.

Las editoriales ¿son el campo de batalla del escritor? Los premios ¿son males necesarios en la carrera de un escritor?

La competencia es dura, te exige calidad y dar la talla. Pero eso no es todo, nunca ha habido tantas editoriales ni tantos escritores como ahora. La crisis es un factor más que no ayuda mucho a que un empresario apueste por un autor desconocido. Pero eso no significa un fracaso y en esa búsqueda hay que tachar de nuestro vocabulario la palabra rendirse. Los premios ayudan a subir escalones, pero hay otros, como tener apoyo de lectores. Al final, todo suma.

Díganos brevemente… ¿qué intención le mueve al escribir: es un escritor con vocación de entretener, de divulgar, de formar?; ¿es un escritor de su tiempo o un escritor comprometido con su tiempo?

Mi vocación es la de entretener, porque disfrutar con un libro me parece un momento apasionante y, esa meta, un objetivo de mucho mérito para un escritor. Por otra parte, no puedo esquivar el momento tan difícil que vivimos, es necesario comprometerse y no mirar hacia otro lado. Mi impresión es que vivimos un momento similar al de la Transición, donde la sociedad era consciente de que el sistema requería reformas. De nuevo, es tiempo de afrontar cambios, si queremos evitar un hundimiento mayor, no solo económico, sino como sociedad.

¿Qué le gustaría que olvidaran en el futuro de su actividad literaria? ¿Qué quedará de su obra para la posteridad a pesar suyo?

Todos los errores que seguro he cometido. Aunque de ellos se aprenden, a veces los descubres tarde, cuando miras atrás. Pero es algo que corregiría también en todos los aspectos de la vida.

No espero que quede nada mío para la posteridad, ni siquiera es algo en lo que piense. Trato de centrarme en el presente, en la página que hoy escribiré o en la presentación que debo preparar, es el único método que conozco para que el futuro no salga demasiado mal, y aún así, también me equivoco.

¿Qué palabra o concepto le caracteriza como escritor?: ¿se considera un escritor creativo, original, optimista, fantasioso, soñador, imaginativo, idealista, etcétera?

Libertad es una palabra por la que siento afinidad. Vivimos en un mundo mediático y manipulado que afecta a nuestras ideas y acciones, muchas veces de forma inconsciente. Se ha convertido en un ideal interior al que aspiro. Por lo tanto, creo que a la vez soy una escritora idealista. No hay que rendirse en nada.

¿Cómo se definiría a sí mismo? ¿Cuál es su mejor valor en el campo literario? ¿Y en lo humano?Me definiría como una persona luchadora y con afán de superación. No puedo separar en este aspecto lo literario de lo humano. 



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