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El último que apague..., si queda luz.


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25/02/2014


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He dado muchas vueltas al tema de la crisis a lo largo de estos seis años y cada vez me parece más claro que la quiebra definitiva de este mundo se realizará por el problema energético. La crisis energética no es sino una de las siete crisis E, como las identifico desde hace tres años. A mi modo de ver hay cuatro crisis físicas y tres no físicas. Las físicas son la Espacial, la Ecológica, la Energética y la Ecológica. Las no físicas son la Ética, la Estética y la Espiritual. Suelo utilizar una pirámide en mis conferencias para visualizar su dependencia jerárquica. Las físicas ocupan los escalones más bajos y el culmen está en la Espiritual. Pues bien, de todas estas crisis siempre creí que la económica sería el detonante del cambio radical, pero me he equivocado. La crisis económica está agudizando más los problemas, pues la gente no sabe qué hacer y los que gestionan el modelo capitalista están imponiendo su agenda: mayor desregulación, privatización de lo público y eliminación de derechos conseguidos. Por eso, ahora tengo muy claro que será la energética la que nos llevará a una transformación radical, queramos o no.

El sistema capitalista está basado en un productivismo extremo que genere grandes cantidades de beneficios, para ello requiere una fuente de energía fácil de obtener, transformar, transportar y consumir. Esta fuente la encontró en el carbón, primero, y en el petróleo y el gas después. El petróleo crudo, ese que todos conocemos como petróleo a secas, es el que más rendimiento da con creces y el más versátil. En un barril de petróleo crudo hay encerrada tanta energía y de tan fácil uso, que no hay ninguna otra que pueda sustituirle. Sin embargo, las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía de noviembre pasado, dan un panorama muy preocupante para el capitalismo. El crudo se acaba, es es el resumen. Si en 2000 se extraían 78 millones de barriles (mb) de crudo al año, 2013 dio solo 68 mb y en 2016 apenas se extraerán 52 mb; 2020 arrojará menos de 40 mb. Estos datos nos dicen que el crudo no podrá ser el motor del capitalismo, pues no habrá forma de mantener la producción a este ritmo. Por ello, desde el mismo sistema, se buscan alternativas: el petróleo pesado, arenas bituminosas, petróleo de esquisto y otras de menos importancia. Pero ninguna será suficiente.



Efectivamente, los demás tipos de petróleo requieren un costoso sistema de extracción, diez veces más, un complicado sistema de transformación donde se pierde casi la mitad en el proceso y al final no puede producir los mismos derivados, como el diesel. En la jerga se dice que tienen un TRE muy bajo, una Tasa de Retorno Energético, medida como la cantidad de energía neta que se obtiene de una fuente dada, muy pobre. Si el crudo tiene un TRE promedio de 50, estos otros petróleos apenas sobrepasan el 10, que es el mínimo para que sea viable su explotación. Pero es peor aún. A pesar de ser cierto que existen recursos de petróleo suficientes, esos recursos no son reservas, es decir, el recurso efectivamente disponible, y ahí está la confusión de muchos. En resumen, al petróleo como fuente de energía del capitalismo actual, no como recurso, le quedan no más de 15 años, después nada.

Por supuesto, tenemos los del ala izquierda y el ala verde del capitalismo, que insisten en las renovables, en la eficiencia y en la mejora de los procesos. Efectivamente, la mejora de los procesos y la eficiencia así como el ahorro, pueden alargar la agonía un par de años, no más, a esos 15 años de plazo. No se trata de hacer cábalas, sino números y los números dan esto y no otra cosa. Ración aparte hay que echar a las renovables. Todos los que quieren arreglar esto sin cambiar esencialmente nada ponen toda su fe en las energías alternativas y renovables, pero estos tales desconocen dos puntos. 1. que las renovables producen electricidad y que ésta solo es el 10% de los usos energéticos, siendo muy complicado usar la electricidad para esos otros usos. Y 2. que no hay posibilidad de producir la energía suficiente mediante renovables para abastecer al sistema capitalista.

Por tanto, solo un cambio de sistema económico y social que base su ser en satisfacer necesidades y no apetencias creadas e inútiles, un sistema austero y morigerado, un sistema de racionamiento mundial de los productos, un sistema racional de producción y distribución, un sistema que mantenga a los habitantes de este planeta, a todos, con un nivel de vida digna, puede ser la solución.

P.S.: De la energía nuclear no es necesario ni hablar tras Fukushima. En todo caso queda uranio para 40 años a este ritmo.



Etiquetas:   Energía   ·   Medio Ambiente   ·   Petróleo

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