¿Adiós al Federalismo?

Parece que en este periodo presidencial se ha olvidado el tipo de Estado que los constituyentes de 1917 decidieron para nuestro país, y es que las facultades de los Estados se han violentado a través de la creación del Instituto Nacional Electoral y próximamente la promulgación del código penal Nacional.

 

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Empecemos por recordar o en caso de algunos aprender que es un Estado Federal, pues en palabras simples es una forma de estado en la cual un Estado se compone de varios Estados, los cuales le ceden parte de su soberanía (es decir se vuelven autónomos) al Estado Federal, otra característica de este tipo de estados es que su orden de gobierno es descentralizado a través de los Estados miembros y estos a su vez de los municipios.

En nuestro país podemos encontrar el fundamento del Federalismo nacional en el Artículo 40 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental”.

Como lo mencionaba antes el Estado mexicano está formado por 31 Estados, estos dotados de la facultad de autorregularse en cuanto a su “régimen interior”, es decir son autónomos, sin embargo y aún contra esta disposición se ha decidió crear un código penal nacional, y un Instituto nacional Electoral.

Primero del Código Penal Nacional, hable ya en otra columna “el derecho penal mágico”, este código se crea con la idea de que al homogeneizar la legislación penal la delincuencia disminuirá, sin embargo como lo menciono en la columna citada, es un problema de hecho y no de norma, pero lo que aquí nos ocupa es el Federalismo de nuestro país, y es que debería concederse a las Entidades federativas la posibilidad de establecer sus propios delitos, así como sancionarlos, pues estos competen a su ya mencionado “régimen interior”.

Y por otro lado con la reforma política (a la que ni caso le hicieron), se sustituye al Instituto Federal Electoral por el Instituto Nacional Electoral, cuyo cambio va más allá del simple nombre pues de forma indirecta , esta nueva institución regulara a los organismos electorales estatales, pues nombrara a sus consejeros, celebrara convenios con ellos para dirigir las jornadas electorales, y regulara las campañas de los aspirantes a Gobernadores, presidentes municipales, diputados locales, etc.

No queda más que esperar no volver al centralismo que nunca benefició a México, y por otra parte tanto “nacional” me recuerda a los nacionalistas de España y Alemania, no digo que Peña sea un Francisco Franco o un Adolph Hitler, sólo me parece un uso excesivo de la palabra.

UNETE



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