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Empecemos por recordar o en caso
de algunos aprender que es un Estado Federal, pues en palabras simples es una
forma de estado en la cual un Estado se compone de varios Estados, los cuales
le ceden parte de su soberanía (es decir se vuelven autónomos) al Estado Federal,
otra característica de este tipo de estados es que su orden de gobierno es
descentralizado a través de los Estados miembros y estos a su vez de los
municipios.
En nuestro país podemos encontrar
el fundamento del Federalismo nacional en el Artículo 40 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos: “Es voluntad del pueblo mexicano
constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal,
compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen
interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de
esta ley fundamental”.
Como lo mencionaba antes el
Estado mexicano está formado por 31 Estados, estos dotados de la facultad de
autorregularse en cuanto a su “régimen interior”, es decir son autónomos, sin
embargo y aún contra esta disposición se ha decidió crear un código penal
nacional, y un Instituto nacional Electoral.
Primero del Código Penal Nacional,
hable ya en otra columna “el derecho penal mágico”, este código se crea con la
idea de que al homogeneizar la legislación penal la delincuencia disminuirá,
sin embargo como lo menciono en la columna citada, es un problema de hecho y no
de norma, pero lo que aquí nos ocupa es el Federalismo de nuestro país, y es
que debería concederse a las Entidades federativas la posibilidad de establecer
sus propios delitos, así como sancionarlos, pues estos competen a su ya
mencionado “régimen interior”.
Y por otro lado con la reforma
política (a la que ni caso le hicieron), se sustituye al Instituto Federal
Electoral por el Instituto Nacional Electoral, cuyo cambio va más allá del
simple nombre pues de forma indirecta ,
esta nueva institución regulara a los organismos electorales estatales, pues
nombrara a sus consejeros, celebrara convenios con ellos para dirigir las
jornadas electorales, y regulara las campañas de los aspirantes a Gobernadores,
presidentes municipales, diputados locales, etc.
No queda más que esperar no
volver al centralismo que nunca benefició a México, y por otra parte tanto “nacional”
me recuerda a los nacionalistas de España y Alemania, no digo que Peña sea un
Francisco Franco o un Adolph Hitler, sólo me parece un uso excesivo de la
palabra.