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Como dijera Jorge G. Castañeda, “20
años después de la entrada en vigor, tal vez lo único en lo que todos
podemos estar de acuerdo, es en que todas las partes exageraron: el
TLCAN no trajo ni las grandes ganancias que propusieron sus defensores,
ni las pérdidas dramáticas que advirtieron sus adversarios”. Lo que
no es debatible, es que dos décadas después, el norte del continente es
un lugar distinto y México un país diferente, incluidos sus
desequilibrios regionales y enormes desigualdades.
Los
tres países llegan a la cumbre de Toluca con un crecimiento en el
comercio del 350% en los primeros 20 años del Tratado. Según análisis de
la Cámara de Comercio del vecino país del norte, Estados Unidos y
México registraron en 1993, un año antes del acuerdo, una balanza
comercial de 81 mil millones de dólares, con un superávit favorable a la
economía estadunidense de mil 600 millones de dólares. Para el año
2013, los dos países alcanzaron una marca histórica en su comercio,
superior a 500 mil millones de dólares, con un superávit por 54 millones
de dólares a favor de México.Las
exportaciones de México dieron un salto exponencial pasando de 60 mil
millones de dólares en 1994 a casi 400 millones de dólares en 2013. Las
cifras confirman los avances.En
la reunión de Toluca se pusieron sobre la mesa temas como el
energético, las telecomunicaciones, ampliar la conectividad aérea, así
como la interconexión entre los tres países y potencializar la actividad
comercial y el aprovechamiento de las cadenas productivas propias de
cada país, así como el mejoramiento de los cruces fronterizos, tanto de
mercancías como de personas.Se
acordó además la integración de los tres países en el Acuerdo de
Asociación Transpacífico, donde ya participan Singapur, Malasia, Nueva
Zelanda, Australia, Brunei y Vietnam, lo que vendría a consolidar la
zona como una de las más competitivas del mundo. No obstantes los
riesgos, que ya conocemos y padecimos; vale la pena jugar en las grandes
ligas, ahí es donde se aprende dicen los futbolistas.Lamentablemente,
temas como la seguridad y el narcotráfico, o no nos informaron o no
fueron tratados, más aún cuando datos de la cancillería para América del
Norte reportan que los tres países suman un capital humano de 450
millones de personas y la región genera cerca del 30% del Producto Bruto
Mundial. Juntos, los tres países hacen lo que 13 países en Asia y 28 en
Europa y el comercio trilateral supera el trillón de dólares
americanos.En
la coyuntura actual, por razones geográficas, culturales e históricas,
nuestro país puede y debe fortalecer todavía más sus relaciones, no sólo
con el norte, sino con los países de todo el continente, jugando el
papel de bisagra, tal y como lo hizo recientemente en Colombia
con la firma de la “Alianza del Pacífico”, la cual integra
comercialmente a los gobiernos de México, Colombia, Chile y Perú.El TLC nos ha costado, “sangre, sudor y lágrimas”.
No ha sido fácil para nuestro país jugar en una cancha tan dispareja;
sin embargo, los resultados en términos económicos son favorables, las
cifras lo demuestran. Otra cosa muy diferente sería endilgarle al TLC
nuestras ineficiencias como país. Tal vez la pobreza sería peor sin el
acuerdo comercial con los vecinos del norte.La
expectativa que se abre después de la reunión de Toluca, nuevamente en
términos económicos, es alentadora para el crecimiento y el empleo que
tanto necesitamos, pero éstos no caerán del cielo, la coyuntura que
vivimos, junto con las Reformas logradas, exigen de sociedad y gobierno
aplicarnos a fondo y poner en juego nuestras ventajas competitivas,
principalmente la mano de obra y los energéticos, así como actualizar
nuestra infraestructura y recuperar la capacidad para generar bienes de
capital y sacar provecho de un acuerdo comercial que nos guste o no,
llegó para quedarse.Y si usted, lectora, lector querido, no tienen inconveniente, nos leemos el próximo jueves.contacto@pedrodeleon.mx twitter: @Pdeleonm 19 de Febrero del 2014. Facebook: Pedro de Leon Mojarro. *Coordinador de Delegaciones de la SEDESOL.http://pedrodeleon.mx/