La infancia es una etapa de la vida en la que, según algunos, nos preparamos para el resto de nuestra vida. Todo lo que se aprenda allí será usado en el futuro, así como lo que no se aprenda nos dificultará aprendizajes futuros.
La infancia es una etapa de la vida en la que, según algunos, nos preparamos para el resto de nuestra vida. Todo lo que se aprenda allí será usado en el futuro, así como lo que no se aprenda nos dificultará aprendizajes futuros.

. Todo lo que se aprenda allí será usado en el futuro, así como lo que no se aprenda nos dificultará aprendizajes futuros.
Pensando de esa manera, cabría entonces a la escuela la responsabilidad de dar al niño o niña las herramientas necesarias para que en ese futuro no muy lejano este pueda desarrollar todas sus potencialidades humanas. He ahí el problema: niños que frecuentan escuelas pobres tienen casi marcado un futuro de pobreza, o dicho de otra forma, niños pobres no les queda otra que ir a una escuela en situación de pobreza. Y, muchas veces, a la pobreza material le acompaña una pobreza moral y de espíritu, transformando a la escuela en una institución castigadora, aunque no sea su intención.