. Las reformas atraen inversión, lo que da solvencia y confianza, y por
ello la noticia.
Pero no
todo es optimismo en 2014; en enero, la inflación reflejó 4.48%, cifra mayor a
lo esperado por gobierno y sector privado; es causa de los nuevos impuestos. El
Banco de México opina que es temporal y se ordenará para el segundo trimestre. Y
ojalá que sí, porque a diferencia de lo de Moody´s, ello sí pega en el bolsillo
de la población.
El 2014 también
nos recibió con una baja de 15.5% en el Índice de Confianza del Consumidor
(ICC), un dato que exhibe cómo el consumo está deprimido, ya sea porque la
gente no tiene dinero, o porque teniéndolo, siente miedo de gastar y
desprotegerse. Tal parece que el nuevo año le brindo su cuesta de enero al
pronóstico del gobierno.
El dato sobre
la nueva calificación de crédito es útil, habla bien de cómo se nos percibe en
el exterior y ayudará a obtener financiamiento más barato cuando se requiera,
amen de caer bien en el mercado bursátil. Empero, debe valorarse en su
dimensión, pues no beneficiará pronto en el mercado interno, ni en los retos de
corto plazo.
Para
lograr crecimiento, todo país busca que sus índices macroeconómicos sean sólidos
y confiables, lo que México ha construido bien y hoy es ratificado por Moody´s.
Sin embargo, también necesita que dichos indicadores trasciendan de las
conferencias y se reflejen en el bolsillo de la población; quizá el reto más
difícil de lograr.
Es el
contraste de las líneas de inicio, un país muy bien visto en el extranjero; con
virtud de crecimiento y mejores fundamentos que otros mercados emergentes; pero
que en su interior no logra llenar los motores productivos de combustible y
ponerlos a funcionar. El reto sigue siendo desafío, aunque seamos “A3”.
Las
cifras de la inflación y el ICC son una alerta para el gobierno, no de color
rojo pero sí cardinal; si llegan a crecer, darían al traste con el plan de reactivar
la economía vía mayor gasto y déficit públicos; si la gente no se anima a
consumir, el estado no podrá reactivarla por si sólo; pero la sociedad jamás se
animará si la inflación es alcista.
Que bien
por la calificación crediticia, muestra el potencial implícito si se logra
vencer el desafío; pero en México no debe perderse de vista, que el éxito de la
economía no se puede medir con la opinión de una agencia, sino en el progreso
de las pymes y familias. Mientras éste no avance, lo demás será puro “glamour”.
Amable lector, recuerde que aquí le
proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le
corresponde a usted.
COLUMNA VALOR AGREGADO: Comentarios en Twitter: @oscar_ahp