. La lectura
voraz era su pasatiempo favorito y su finalidad siempre fue no dejar de
aprender sobre literatura.
Novelero,
fantasioso, escribía relatos muy interesantes basados en la vida real. Sus
personajes los tomaba de la fantasía y les daba vida en la realidad en sus
escritos. Su característica siempre ha sido y es decir la verdad sobre lo que
piensa sobre lo que pasa en el mundo.
Privilegiado por el
conocimiento, basado en las ciencias le permitía hablar del mas allá, de sus
creencias y situar al mundo con la posibilidad de una vida eterna más allá de
la humana que hay ahora. Es catalogado por el mismo como un escéptico limitado.
Sin duda que Dios le da las gracias por esta
limitación y a la vez acreditación que le da uno más de los seres
humanos superiores, amador de la televisión y de los reconocimientos.
Hay una línea muy
delgada para muchos entre la literatura, poesía, novela, política, filosofía,
sociología y otras ciencias humanas que pocas veces es respetada por cada
especialista. El crédito se obtiene de un buen escrito, articulo, libro o
novela. Magnifica difusión y mercadeo del producto con marca de alguna casa
editorial de prestigio y la persona en cuestión ya pasa a la historia como un
gran personaje de las letras y la literatura.
Al escalar este
paso, el personaje como Mario va concibiendo al mundo bajo su mando
intelectual. Lo mismo opina de un país y sus gobernantes como de temas como a
libertad de expresión, esa que lleva uno por dentro y también tiene una línea
muy delgada entre la vida y la muerte. Si dice usted algo atrevido como él lo
hace, el riesgo para usted como no es importante ni premiado, corre peligro de
vida. Así que abusado con lo que dice y hace.
Desde el trono de
los premiados, Mario tiene un punto de vista muy particular sobre la
democracia, aunque haya incursionado en ella sin éxito le ha resultado mejor
apoyar a los demás que juzga harán mejor papel del que hizo ante su propio
pueblo que no lo favoreció en su momento. Desde ese puesto dispara criterios de
conformidad y sobre todo de inconformidad sobre gobiernos sobre todo de latino
américa, sin dejar de tocar otras regiones que le son familiares y nada
difíciles de juzgar. Recuerde que su punto vista es crítico y directo con los
que no está de acuerdo.
Aquí es donde el
hombre de ciencias va perdiendo el centro de gravedad de su conocimiento. Pasa
de ser un hombre de letras hasta un charlatán político sin credenciales
necesarias para emitir criterios muy duros sobre gobernantes y países que antes
son juzgados por el imperio que lo cobija. Difícil es emitir una opinión no
coincidente con ellos pues hay que recordar que las puertas siempre deben estar
abiertas para el en medios importantes.
Todo aquel que no
hace lo que el imperio económico único en el mundo está equivocado, va por el
mal camino, frena la libertad, es populista, viene para el fin de una era de
catástrofe social de gobiernos populistas que basados en la mentira y el atraso
desconocen la nueva economía del conocimiento que ni por asomo sabe que existe
y sin han escuchado de ella, la niegan hasta morir.
Ahí está la
tarugada de Mario y sus sublimes criterios sobre los demás. Como son y cómo
debería ser. Hombres como el debería ser los reyes del mundo, gobernar con
criterios globales para que el mundo humano sea mejor, pero teniendo mucho
cuidado en dejar de lado males tan graves como el narcotráfico que algún día
que nunca llegara por si solo se arreglara.
No hay como hablar
de lo que uno sabe nada más, pues al momento de cruzar el terreno de otras
ciencias, saltan otros actores muy diferentes y especialistas de materias que
son científicas para ellos y no permiten que ningún premiado de las letras le
venga a decir cómo se hacen los chilaquiles en su cocina. Entonces el respeto
se pierde, el lenguaje sube de tono y los insultos con las afrentas afloran con
justa razón. Piénsalo Mario, qué necesidad hay.
El predicador
económico.