La fiesta de san Valentín es una celebración curiosa. Para comenzar, en los países protestantes, donde está más arraigada, ni siquiera se acostumbra festejar a los santos y San Valentín, canonizado en el siglo III de nuestra era, jamás hizo nada que justificara la recordación del aniversario de su sacrificio como “Día de los Enamorados”. En cambio, en algunas regiones de Italia y Alemania se le invoca en casos de ataques epilépticos.




