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A pregunta expresa respecto de los efectos negativos para el
régimen priista, derivados del impacto de la aprobación de las Reformas
propuestas por el ejecutivo, incluso en el ámbito electoral venidero, el
Senador Penchyna me contesto que la mejor estrategia de respuesta a los
argumentos de sus opositores, es decir la verdad.
Sin embargo y en atención de la publicación periódica de las
cifras oficiales que miden el comportamiento de la economía nacional, la verdad
no parece ser precisamente el mejor testimonio para contrarrestar las críticas.
No porque se trate de creer que sea mejor mentir, sino
simple y llanamente porque desde el análisis estadístico, los datos sirven para
demostrar que por lo menos la Reforma Hacendaria, está generando efectos
contraproducentes.
Para poner un ejemplo, tomemos la reciente publicación de la
Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, realizada por el Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática.
En la misma se establece entre diversos conceptos, que
actualmente en comparación al mismo trimestre del año anterior, el desempleo
aumento punto cero tres por ciento, es decir que bajo del cuatro punto nueve,
al cuatro punto seis por ciento, lo que implica que dos millones cuatrocientas
treinta mil personas, no tienen trabajo.
Por otro lado el porcentaje de la población que labora en la
informalidad, se incremento el cero punto siete por ciento, cifra que ubica a
ese sector en el cincuenta y ocho punto ocho por ciento, de la población
económicamente activa.
En conclusión dos de los aspectos fundamentales sobre los
que se justificaron las propuestas legislativas del gobierno, no solo no han
cumplido la expectativa, por el contrario la están emepeorando.
En términos prácticos, si estas cifras no se han vuelto más
dramáticas, es gracias a la influencia del impulso de la actividad económica de
los Estados Unidos, en función de la baja de las tasas de interés y los
estímulos fiscales aprobados en ese país para este año.
Es decir, que los efectos negativos de la política fiscal en
la economía nacional, irónicamente todavía no se recrudecen en mayor grado,
gracias a la política de estímulos del gobierno norteamericano.
Claro que el contraste será cada vez más grande, porque
debido a las nuevas reglas contenidas en la Reforma Hacendaria, hoy se observa
una contracción de la economía que hace imposible pronosticar que vaya a
aumentar el consumo y la inversión, como elementos esenciales para el
crecimiento.
Mientras tanto en la Secretaria de Hacienda, se insiste en
que según sus cálculos, que no coinciden con los de analistas en la materia y
los del sector privado, que esperan un repunte del panorama económico.
Pero realmente hasta
ahora, lo único que resalta es su intención de aumentar la recaudación, aunque
por la forma de hacerlo por consecuencia se inhiba la actividad económica.
Porque es evidente que en el cálculo recaudatorio, se
tomaron los valores del comportamiento del año pasado, cuando las condiciones
eran diferentes, de tal suerte que no es posible que la coyuntura sea la misma,
precisamente porque los cambios legales atentan contra el escenario.
Bajo estas consideraciones y retomando la postura expresada
por el Senador David Penchyna, el gobierno tendría que decir la verdad, pero
sobre todo reconocer que su política
fiscal, no solo no va a funcionar en materia recaudatoria.
Sino que adicionalmente se está convirtiendo en el freno
principal de la propia dinámica económica, eso sin omitir que una muy buena parte
del gasto público, tendrá que usarse para contrarrestar los efectos negativos
de la misma.
Decir la verdad enaltece por supuesto, decir la verdad
incluso tendría que ser obligación permanente de quienes administran el poder
público, aunque ello conlleve la aceptación de los errores.
Siendo que lo más importante de aceptar los yerros es la
voluntad para enmendarlos, porque en este caso más allá de las críticas de los
opositores al gobierno, están los argumentos que cada día, confirman que la
política fiscal del régimen es inadecuada.
twitter @vazquezhandall