. Tiempo más que suficiente para el hastío, el agobio, y un sinfín de
adjetivos para definir cómo convivimos a diario. Lejos de los datos que normalmente
vemos macroeconómicos, existe el verdadero día a día, esa microeconomía
familiar o doméstica. Una realidad, cruda en muchas ocasiones, pero que es un
fiel reflejo de cuanto estamos atravesando.
Hoy tengo el honor de poder
contar con la colaboración de Don Mariano Leal Hernández, Médico de Familia con ejercicio en Murcia
capital, y Licenciado de Derecho, pero sobre todo un amigo, quien ha tenido la
deferencia de hacernos una reflexión, breve, abierta y real desde una
perspectiva poco conocida en muchas ocasiones como es el sector sanitario. Mi
más sincero agradecimiento. Sobre todo el apartado 5 merece especial reflexión.
¿HASTA DONDE PUEDE AFECTAR LA CRISIS ECONÓMICA ACTUAL AL TRABAJO DIARIO DE MÉDICO DE FAMILIA?Como todos
sabemos estamos atravesando un ciclo económico de fuerte crisis que,
sinceramente, no sabemos cuando ni cómo acabará. Los recortes presupuestarios
afectan a todos los niveles, tanto privados como públicos, pero no a todos
afectan por igual. Teóricamente dentro del sistema público son la educación y
la sanidad los dos sectores que más se intentan proteger y donde los recortes
se hacen con más timidez y discreción para evitar protestas sociales con la
consiguiente pérdida de votos que ello supondría.Por tanto, en
teoría, trabajar para el sector público en sanidad o educación puede suponer
cierta inmunidad en estos momentos de crisis. Entonces… ¿Afecta de alguna
manera al trabajo diario del Médico de Familia la presente situación de crisis?
Como Médico de Familia se puede afirmar que sí y se pueden citar las siguientes
situaciones:
1) Compromiso personal necesario
del Médico con el ahorro del sistema, lo que en ocasiones podría disminuir la
calidad de la atención prestada al tolerarse una mayor incertidumbre en los
diagnósticos en aras de “ahorrar” en pruebas complementarias costosas.
2) Este hecho también puede tener
un efecto similar a la hora de prescribir un tratamiento farmacológico.
3) Cuando se adscribe al cupo de
pacientes del Médico una nueva persona con muchas patologías y un gasto
farmacéutico crónico mensual alto se puede desencadenar una sensación de
culpabilidad en el Médico ya que sus estadísticas de gasto mensual se ven
perjudicadas y éticamente puede no ser correcto retirar o modificar los
tratamientos por otros más económicos.
4) Respecto a la Incapacidad Temporal
(IT), más conocida como BAJA laboral, también hay una repercusión importante.
Aumenta el porcentaje de pacientes en IT que aunque se recuperen no quieren
recibir el alta (sobre todo autónomos), porque con el subsidio que perciben por
la IT pueden mitigar en parte las consecuencias de la crisis.
5) También respecto a la IT no es
infrecuente que algún paciente sincero nos solicite la baja laboral sin estar
enfermo argumentando que es padre de familia con hijos y que se le está
agotando la prestación por desempleo o ayuda familiar, por lo que la única vía
que tiene para seguir cobrando y poder comer su familia es estando en situación
de baja laboral. El Médico es en teoría el que decide si come o no come, cuando
médicamente es una grave irregularidad concederle la IT.
En resumen,
que ninguna profesión queda inmune a los efectos de la presente crisis, sea uno
sanitario o educador, del sector público o privado.
Mariano Leal Hernández.
Médico de Familia.
Licenciado en Derecho.