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Elecciones 2011. Estado de México. Dos proyectos contrapuestos.


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28/06/2011

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Estamos cerca de los cierres de campaña del PAN, PRD y PRI. Pronto se acerca el 3 de julio, la fecha en que millones de mexiquenses decidirán entre dos proyectos contrapuestos. De larga data ambos, aunque ahora enarbolados por nuevos actores políticos. Dicho de otra forma, no es una elección más en la historia política en México, es una elección que pone en juego el desarrollo económico, político y social de los mexiquenses. Y es, sin duda, el primer simulacro de lo que se avecina en 2012.


      No es menor tener en cuenta lo que cada proyecto enarbola y a lo que cada uno puede conducir. Las diferencias son enormes, en materia de política económica tenemos, por un lado, un proyecto que mira hacia el Keynesianismo y, por otro, uno que empuja con el neoliberalismo; en materia social, por un lado, uno que propugna por universalizar derechos sociales y, por el otro lado, uno que pretende focalizar apoyos; en materia política tenemos, por un lado, un proyecto que pretende perpetuar un modelo democrático elitista (y anacrónico) que concentra las decisiones fundamentales en las cúpulas y, por el otro lado, un modelo democrático participativo (y moderno) que pretende que las decisiones fundamentales sean tomadas por la mayoría.

      Me concentraré en la materia política para tratar de ejemplificar los dos modelos que están compitiendo por el EDOMEX. Primero mostraré a grandes rasgos cada modelo y diré algunas ideas acerca de en qué se basa cada uno, para después plantear quién defiende qué modelo en el EDOMEX.

      El primer modelo comúnmente lo han llamado representativo, sin embargo, es mejor denominarlo elitista-representativo, pues en una elite concentra el poder. Para este modelo lo fundamental es la competición electoral y la contribución esencial de los partidos es la de ofrecer opciones claras a los votantes. Los ciudadanos, por su parte, no son más que votantes y surgen cada elección, no entre ellas. Para este modelo, la democracia a gran escala no es la suma de muchas pequeñas democracias (en el trabajo, casa, escuela, etc.). Y cuando ésta existe se dirime a la selección de dirigentes o representantes. No hay más decisiones vinculantes entre el ciudadano y el representante. Lo que hay son dominantes (gobernantes) y dominados (gobernados). Los autores que sustentan este modelo son Schumpeter, Downs, Dahl, Sartori, etc., los cuales comparten el énfasis en el peso que proporcionan a las elites gobernantes por encima de la ciudadanía. 

      El segundo modelo es llamado participativo, aunque adquiere diversos matices según sea el interés y puede adjetivarse como radical, deliberativo, cosmopolita o multicultural. El elemento principal de este modelo es la participación de la ciudadanía, ya sea en elecciones, referéndum, plebiscito, etc. Este modelo propugna por más decisiones vinculantes entre representantes y ciudadanos. Dando mayor peso al ciudadano, quien deja de ser sólo un votante y es activo a lo largo del mandato del representante. Este modelo se centra en la soberanía popular y mayorías concurrentes. Desde este modelo se plantea que la democracia debe ser algo más que elecciones y debe extenderse en diversos momentos (electorales o no) a diversas organizaciones (políticas y sociales) que componen un Estado para formar un liderazgo democrático. Se busca que las decisiones fundamentales emanen de la mayoría de ciudadanos. Hay una igualdad política que va más allá del voto ya que se extiende al ejercicio de gobierno y, por tanto, se da una real distribución de poder. Los autores que sustentan este modelo son Touraine, Habermas, Laclau, Castoriadis,etc., lo cuales comparten el hecho de propugnar por la reducción de la concentración de poder y el aumento del peso de los ciudadanos. 

      Básicamente, podemos observar que en México hay dos proyectos de tal naturaleza. Por un lado, en el modelo representativo elitista se encuentran el PAN, PRI y los chuchos de Nueva Izquierda. Todos ellos con el interés de que prevalezcan las decisiones cupulares de seleccionar dirigentes y candidatos; las alianzas concertadas entre cúpulas y sin participación de la mayoría de militantes; en suma, son ejemplos del dominio del político sobre el ciudadano y la nula existencia de acciones vinculantes más allá del voto.

      De lado del PAN, el candidato Bravo Mena cuyo carisma es igualmente proporcional a su capacidad negociadora en el legislativo, es un candidato gris. Por otro lado, su estrecha relación con Felipe Calderón (fue su secretario particular) impiden su declinación. Y es que Calderón y la cúpula panista saben que fortalecer a Encinas y AMLO es fortalecer un modelo participativo que no les conviene. Prefieren dirimirse el poder en 2012 con el PRI a través de grandes campañas políticas en los medios de comunicación, y no de forma cercana a la gente. Ahí muestran que su modelo es uno representativo-elitista que no vela por los intereses de la mayoría y que las decisiones principales se toman desde las elites.

      Si de verdad fueran demócratas como los panistas de los ochentas que vivieron el fraude electoral a nivel estatal y que lucharon por el reconocimiento del voto; declinarían a favor de Encinas y en contra del clientelismo, derroche incontable de recursos económicos y control del Instituto Electoral del Estado de México que ha ejercido el candidato del PRI. Por suerte esa es la cúpula panista y no el militante panista que sabe que el voto útil sirve y que lo vio en el año 2000.

      De lado del PRI, el candidato Eruviel Avila, cuya ausencia de carisma es solventada con sus recursos económicos que ha utilizado a diestra y siniestra en esta campaña. Recursos de dudosa procedencia, los cuales la autoridad electoral que el debe su puesto a Enrique Peña Nieto se niega a fiscalizar hoy día. El candidato Eruviel enarbola las peores prácticas del viejo régimen que ahora dice llamarse “Nuevo PRI”, pero que conserva del viejo el interés porque las decisiones cupulares continúen gobernando en México. Gastan dinero comprando votos, regalando costales de cemento, leche, tortilleros, despensas o con dinero en efectivo. Usan el aparato estatal (camionetas y camiones de la policía, por ejemplo) para comprar conciencias mostrando que la gente para ellos es una mercancía, un votante más que ganar y por si fuera poco a la mala, no a través de las ideas.

      Eruviel es, aunque no forma parte, representante del grupo Atlacomulco: Hank, Del Mazo, Chuayfett, Montiel, Enrique Peña Nieto son algunos, que no todos, los representantes de este grupo elitista que ha concentrado el poder y riqueza del Estado de México en pocas manos. Ese es el modelo que defiende el PRI, el mismo que el PAN, uno basado en las elites, no en la ciudadanía. Por si fuera poco, el dìa de ayer aperecieron una simàgenes y un video que muestran una estrcha relaciòn netre Televisa y el PRI. La televisora lo ha desmentido, pero el PRI ha hecho caso omiso en una muestra de cinismo, ya que aùn cuando la camioneta de televisa usada en el acto de Eruviel fuera "pirata", el PRI està obligado a explicar por què la uso.



      En suma, el proyecto y modelo del PAN y PRI en EDOMEX es uno que enarbola el poderío de las cúpulas partidistas (PAN) y regionales (PRI). Ninguno quiere perder el poder y harán todo lo posible (incluso un fraude) porque Encinas y el proyecto participativo no lleguen al poder, tal como hicieron en 2006 con AMLO. Es un proyecto que ha empobrecido al país y las regiones que gobiernan donde la calidad de la gente es peor día a día. Basta ver los indicadores sobre educación, salud, vivienda, pobreza e inseguridad. Es un modelo que ha perpetuado la imagen del ciudadano mexicano como el votante perfecto, aquel que se puede comprar y engañar cada sexenio.

      Del otro lado, del modelo participativo, hay en México varios representantes que lo enarbolan. No quiero ni puedo decir que el modelo participativo se enarbola solamente por el PRD. Jamás diría eso por mi convicción de una izquierda amplia, una izquierda social y política. Si hablamos de que el modelo participativo se caracteriza por dar mayor peso a la ciudadanía (más allá del voto), existen otras formas de hacer política que lo ejemplifican: movimientos sociales como el EZLN han creado a través de “Los Caracoles” formas de gobierno más democráticas donde las decisiones las toma la mayoría. Dicho movimiento y otras formas de hacer política, por sí solos merecen atención y que aquí no puedo abarcar por razones de espacio.

      Me concentraré en el PRD por lo mismo. No sin antes decir que no está exento de críticas, pero que aún con ellas es un proyecto distinto al PAN y PRI. Las principales críticas vienen de ciertas facciones, la de Jesús Ortega y Jesús Zambrano llamada Nueva Izquierda (conocida como Chuchos) y la de Bejarano llamada Izquierda Democrática nacional. Ambos han instaurado muchas de las prácticas priistas al interior del partido en la selección de dirigentes. No obstante, por suerte, no han podido hacer lo mismo en el ejercicio de gobierno.

      Siguiendo con la cuestión de los modelos. Lo que sí puedo decir es que el PRD y el proyecto que encabeza Encinas enarbolan de manera general el interés por la mayor participación de la gente. Dicha participación no culmina en el voto, sino que se extienden al ejercicio de gobierno. En los gobiernos del PRD se han realizado muchas acciones vinculantes, algunas de las cuales hoy copian el PAN y PRI. Estas acciones vinculantes potencializan al ciudadano al darle la calidad de agente y no de mero votante. La lucha por la transparencia y la rendición de cuentas; los derechos universales sin discriminación por cuestiones de raza, sexo y clase, a través del apoyo a los jóvenes, madres solteras y demás grupos vulnerables son algunos ejemplos de lo anterior y el DF es la muestra de lo que digo. Encinas formó parte de eso de 1997 a 2000 cuando fue Secretario del Medio Ambiente con Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano; y de 2000 a 2006 cuando fue, Secretario de Desarrollo Económico, luego Subsecretario y Secretario de Gobierno, y finalmente Jefe de Gobierno en sustitución de Andrés Manuel López Obrador. Encinas es un gobernante que ha dado resultados, con mayor experiencia en el plano legislativo y ejecutivo que Eruviel y Bravo Mena.

      A su experiencia en funciones de gobierno, habría que sumarle dos cuestiones más. Primero, es el candidato que más conoce el EDOMEX, fue diputado por esa entidad en dos ocasiones; desarrollo su vida académica (Universidad de Chapingo) y política (PCM, PSUM, PMS, FDN) en la dicha entidad. Segundo, Encinas es el representante del modelo participativo, no sólo en el ejercicio de gobierno y a través de un partido, sino también por su nexo con un movimiento social más allá de las estructuras partidistas. Me refiero al apoyo que le ha brindado el Movimiento por la Regeneración Nacional que encabeza AMLO y que incluye intelectuales y luchadores sociales. Un movimiento que pese a las criticas está fuera, pero cercano, de los partidos de izquierda en México. Un movimiento que propugna porque la mayoría retome el poder a través de la toma de decisiones vinculantes (referéndum, plebiscito, etc.), porque la soberanía popular se cumpla a cabalidad y que por consiguiente las cúpulas dejen de detentar el poder en México.

      En suma el proyecto y modelo de Encinas es uno que propugna por una mayor participación de la gente a través de mecanismos vinculantes como los derechos sociales que permitirán exigirle al gobierno en vez de pedirle favores. Y también a través de la instauración de mecanismos participativos (referéndum, plebiscito y revocación de mandato) para decidir cuestiones importantes para la entidad. Es pues un modelo que busca un mejoramiento real en la calidad de vida a los mexiquenses; respeto a la vida, la mujer y la diversidad materializada en derechos sociales universales; mejorar la educación, salud, empleo y vivienda; para con ello lograr una reducción real y significativa de la pobreza e inseguridad. 

      Hoy día se requiere del voto razonado .Pensemos y reflexionemos que el primer modelo que enarbolan PAN y PRI no conduce a ningún cambio, por el contrario empobrecerán más la entidad y se enriquecerán solamente ellos. No sólo el EDOMEX seguirá peor, sino que es más probable que de triunfar el PRI en EDOMEX regrese a la presidencia en 2012. Está en juego mucho más que el EDOMEX. Está en juego el futuro de México por seis años más, lo que está en pugna es el dominio del modelo elitista (PAN y PRI) y sus malos resultados de gobierno frente a un modelo participativo (PRD y fuerzas políticas y sociales de izquierda) cuyos resultados son mejores en las funciones de gobierno.



jebus.ortega@gmail.com

Twitter @JesusMtzOrtega





Etiquetas:   Defensa   ·   Elecciones

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2 comentarios  Deja tu comentario


Jesùs Martìnez Ortega, Políticas y Sociología De acuerdo contigo. El PRD se diferencia por el ejercicio de gobierno y porque éste no deja al ciudadano como cliente (PAN) o como subordinado (PRI). Además de ser respetuoso de las minorías; impulsar derechos sociales y potencializar al ciudadano. Saludos.


Mariela Díaz Sandoval, Sociología Interesante reflexión. Si bien es cierto que, como comentan Dagnino, et. al (2006) el proyecto político democrático participativo no remite exclusivamente a un partido político, ni a clases sociales, sin lugar a en el EDOMEX se está apostando por un cambio en las reglas y cosmovisión en torno a cómo debe ser comprendida la relación entre gobierno y sociedad. El PRD, a pesar de sus vicios y divisiones, ha sido un partido que se ha caracterizado por echar a andar políticas sociales de avanzadas. Ver a las personas como ciudadanos y no como clientes o subordinados, es de suma importancia. Agregar la idea de derechos en la relación gobierno-sociedad es el gran paso para empezar a ver cambios en materia de democratización en la entidad, por lo que estoy totalmente de acuerdo que el cambio no vendrá de la mano con el PRI. Saludos.




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