. De otro modo hay ilegitimidad y lo sabe bien
quien ostenta el puesto o cargo aunque la ley lo diga o señale. No hay otro
camino más legítimo.
En ese mismo tenor
es cuando la persona tiende la mano a la gente, se muestra amistoso, abraza, da
regalos, abre la boca y promete hasta lo que no va a cumplir por razones
obvias. El sendero político de la promesa es tan falso como los superávits en
la balanza de pagos de un economista subdesarrollado.
Pasado el trago
amargo de la campaña, el ganador ahora gobernante cambia hasta el modo de
andar. Por milagro divino se vuelve culto, sabio, maestro, profesor, consultor
y dominador de todas la ciencias políticas de la comodidad personal. Aparte hay
que señalar la acumulación brutal de capital que inicia de cero.
La metamorfosis
comienza con el alejamiento a la gente en momentos de angustia, con arrogancia
persigue al débil y ve como el malvado abusa del pobre. Aplica artimañas que
vio y aprendió de sus padrinos políticos, hace alarde de su propia codicia,
alabando al ambicioso y menospreciando la sabiduría.
Como malvado
levanta insolente la nariz, con arrogancia se pone sombrero sin admitir los
sanos pensamientos aprendidos, los cuales deja de lado. Su carrera de
político-empresario es siempre exitosa, tan altos y alejados de el están sus
juicios que se burla de todos sus enemigos. Se dice a si mismo que nada lo hará
caer, siempre será feliz y nunca tendrá problemas. Un ser superior que ni la
enfermedad padece ni cuando agoniza en su delirio.
Se llena la boca de
maldiciones, de mentiras y amenazas; bajo su lengua esconde maldad y violencia,
se pone al acecho escondiéndose en espera de sus víctimas a quienes asesina a
mansalva y como león agazapado, desesperado sofoca a los inocentes quitándole
hasta el último aliento. Les cae encima y los arrastra a su red para
devorarlos. Son presa fácil para su voracidad.
Todo lo hace bajo
el peso de su poder, no ve nada no oye a nadie, se cubre el rostro y nunca ve
nada. Piensa que los indefensos son olvidados, por lavado menosprecia todo y a
todos, pensando que nadie lo puede llamar a cuentas y nunca se le pedirán.
Nadie le tomara en
cuenta la opresión y la violencia pues las victimas confían en la ingenuidad de
una fe lejana que no lo alcanza por ser un ser superior en todos aspectos.
Siembra el terror,
quiebra brazos, rompe huesos, no atiende clamores ni escucha lamentos, no
defiende huérfanos ni oprimidos y si infunde miedo por el poder humano que le
da su despótico gobierno. La vileza es su bandera y sus flechas su justicia las
cuales dispara de tensos arcos a placer entre los seres débiles que un día le dio
el poder por medio del sencillo y humilde voto.
Con esos
fundamentos destruidos que le queda al justo frente al gobernante injusto que
aborrece la bondad y ama la maldad. Eternizarse en el poder a través de otros
es el camino elegido con la fortuna acumulada de un dinero público que ha sido
robado de las arcas de la nación. Nada de brasas calientes ni de candente
azufre sobre el malvado que gobierna la tierra y somete al pueblo. Nunca ser
alcanzado por la justicia divina porque la vida que le fue dada fue la que le
toco vivir y ya tendrá sus momentos de soledad para arrepentirse del algún
pecado humano que alguna debilidad le jugo en su vida. Así pasa por la vida
este personaje que nunca sufre.
Por esa razón el
voto debe estar educado, debe tener una preparación mínima al ser llevado a las
urnas, pues de otro modo el trafico oscuro e irrespetuoso que le espera a la
sociedad es el descrito en este breviario sin doblez y mucha sencillez.
El predicador
económico.
@rchavezt