Un par de hostias

Se cuenta que en un pueblo pequeño y pobre nació un niño cuyos padres querían a toda costa que fuese músico. Para conseguir este objetivo, los padres llevaron al niño a clases particulares y, posteriormente, al conservatorio de la capital. A pesar de que el chaval era un poco zopenco, la obstinación de los padres era tal que a base de castigos consiguieron que su hijo fuera pasando curso a curso hasta acabar sus estudios de música. Tras aquello, lo enviaron a estudiar a Estados Unidos, donde residió varios años y se convirtió en un músico con cierto prestigio. Como agradecimiento a tanto esfuerzo paterno, el hijo regresó a su pueblo después de muchos años para interpretar gratuitamente ante todos sus vecinos y la prensa local su última composición, una obra moderna llena de acordes tan monorrítmicos como adormecedores. Al terminar la interpretación, un periodista se acercó a un anciano y le preguntó: ¿qué piensa de la ejecución? El hombre se quedó pensando y después de un rato dijo: hombre, tanto como la ejecución, no… pero un par de hostias…

 

. Para conseguir este objetivo, los padres llevaron al niño a clases particulares y, posteriormente, al conservatorio de la capital. A pesar de que el chaval era un poco zopenco, la obstinación de los padres era tal que a base de castigos consiguieron que su hijo fuera pasando curso a curso hasta acabar sus estudios de música. Tras aquello, lo enviaron a estudiar a Estados Unidos, donde residió varios años y se convirtió en un músico con cierto prestigio. Como agradecimiento a tanto esfuerzo paterno, el hijo regresó a su pueblo después de muchos años para interpretar gratuitamente ante todos sus vecinos y la prensa local su última composición, una obra moderna llena de acordes tan monorrítmicos como adormecedores. Al terminar la interpretación, un periodista se acercó a un anciano y le preguntó: ¿qué piensa de la ejecución? El hombre se quedó pensando y después de un rato dijo: hombre, tanto como la ejecución, no… pero un par de hostias…
La semana pasada, mis queridos amigos del Fondo Monetario Internacional, en su enésimo estudio sobre cómo reactivar el crecimiento y el empleo en Europa, señalaba que la elevada tasa de paro que padecemos en España –recordando que está entre las más altas de la OCDE- no se explica únicamente por el estallido de la burbuja inmobiliaria sino que “se debe en gran parte a la rigidez salarial, la insuficiente flexibilidad de las condiciones laborales y el alto dualismo del mercado laboral”. Con toda esta palabrería lo que querían decir es que el despido en nuestro país debería ser más barato y, sobre todo, que los sueldos deberían bajar más, ya que –según este organismo- la caída de los salarios que se ha producido desde el año 2010 no ha sido suficiente para compensar la excesiva subida de los años anteriores. Si la memoria no me falla, el salario mínimo interprofesional en España está en 752,85 euros al mes, gracias al subidón del 0,6% aprobado por el Gobierno en Diciembre. En nuestro país vecino, Francia, es de 1.425,67 euros. Según Adecco, España ocupa el puesto número 15 del ranking de salarios europeos, gracias al salario medio más alto, que lo cobran en el País Vasco y que asciende a 1.981 euros brutos al mes. Si solo contásemos la media del conjunto de las comunidades, sería de 1.450 euros mensuales. Por debajo de España tan sólo están Portugal (1.078 euros) y Grecia, que no ofrece datos. El ranking lo lidera Noruega, con un sueldo medio de 3.644 euros mensuales. Tampoco lo hacen mal Alemania y Reino Unido, con 2.445 y 2.341 euros mensuales, respectivamente.

Por el lado contrario, España es uno de los países de la Unión Europea con la gasolina más cara, la electricidad más cara, el agua más cara, el gas más caro, la telefonía más cara, el ADSL más caro, los estudios más caros, etc, etc, etc. Solo para poder ducharse, acudir al trabajo, tener un frigorífico enchufado y llamar a nuestra madre, en España se necesitan cerca de unos 400 euros al mes, así que decir que hay que bajar los sueldos es un atentado moral de proporciones mayúsculas. Por eso, si alguien me preguntase sobre la ejecución del FMI, les diría que tanto no, pero un par de hostias…

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UNETE



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