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¿Existe Algo llamado YOGA CRISTIANO desde pretèritos tiempos?


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07/02/2014


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Los gimnosofistas o los yoguis de la india son conocidos desde los tiempos de los viajes de conquista de Alejandro el Magno. El joven conquistador se los encontró cuando invadió la India, y conoció su ascetismo y sus poderes proféticos. Posteriormente un hombre como Apolonio de Tyana, contemporáneo de Jesùs y de san Juan Apòstol, viajò a la India a estudiar con esos sabios desnudos.


Pero desde ese momento de la historia los yoguis ya no vuelven a ser mencionados en los documentos mediterráneos hasta la aparición de Manes, en el siglo III D. de C. ya que este personaje toma una doctrina ascètica de raíces budistas y yòguicas, para fundamentar sus doctrinas, además de la Biblia y de Jesucristo. San Agustìn perteneció a esa secta de origen persa, y da testimonio de ello.

Pero a partir de ese momento los yoguis desaparecen del horizonte histórico occidental. Y sòlo retornan a la palestra con las traducciones que algunos eruditos hacen de la literatura india en los siglos XVIII y XIX. Asì Raph Waldo Emerson a mediados del siglo XIX se nos aparece predicando un mensaje indo-cristiano unitario, en numerosos auditorios norteamericanos, lo mismo ocurre en los escritos de notables maestros masones de la misma época en Europa.

Procuremos identificar a què denominaremos yoga en el presente artículo. Es un conjunto de disciplinas mentales y devocionales, e incluso físicas, que tienen el objeto de conducir al ser humano al dominio de si mismo, de su mente y de sus sentidos, hasta alcanzar la visión de Dios y su eventual unificación con El. Consta de ejercicios respiratorios y de concentración mental, repetición de formulas sagradas, y esfuerzos constantes de la voluntad que fomenten el silencio interior, el control de las pasiones, y el logro de determinadas experiencias espirituales o mìsticas, que involucran llevar al ser humano màs allà de si mismo.

En sanscrito la palabra Yoga viene de yug, que significa atalayar caballos a un carro, u unificar las fuerzas psico-mentales para la realización del ser. Esa realización es un estado de conciencia en que la persona sabe, sin duda alguna, que su espíritu es uno con el paramatman, o el espíritu del universo. Patanjali define el estado de yoga como una condición en la cual la sustancia mental se encuentra totalmente en paz o en quietud profunda y permanente. Esa suspensiòn de la actividad racional es el requisito necesario para el logro del màs elevado conocimiento accesible al ser humano que es el Conocimiento de Dios o del Ser màs allà de los sentidos.

Asì definido el yoga, como una tecnología espiritual, y no como hatha yoga, de control meramente físico, nos podemos situar para saber si existe alguna tecnología psíquica y espiritual entre los cristianos. Efectivamente, para los que saben, siempre ha existido un conjunto de técnicas para logros espirituales en el seno del cristianismo. Ya san Pablo nos menciona algo que tiene que ver con el bakti yoga o yoga devocional, donde los mantrams deben repetirse constantemente. Nos dice: “…orad sin cesar”.(Primera Carta a los Tesalonicenses 5,17). Y san Pedro, en su segunda carta, nos describe el programa completo de un yogui, que sigue las reglas del yama y del niyama (abstinencias y observancias), que es la base del raja-yoga. “vosotros, poniendo toda diligencia en esto mismo, añadid a vuestra fe, virtud, a vuestra virtud, conocimiento, al conocimiento, dominio propio, al dominio propio paciencia, a la paciencia, piedad, a la piedad afecto fraternal, y al afecto fraternal, amor”. (Prim. Carta de Pedro 1,5 al 7.) Todas estas son virtudes que debe desarrollar un yogui según el bhagavad guita y según los Yogasutras de Patanjali.

San Pablo, después que fue iluminado por la aparición de Jesùs resucitado, se fue al desierto de Arabia por tres años, a orar y a meditar en la soledad, para prepararse para la tremenda misión que Jesucristo le había encomendado. Jesùs había ayunado 40 dìas en el desierto, lo mismo que Elìas, 800 años antes. Y Moisès también se retiro al desierto para recibir la visita del Angel de Yahvè en el Sinaì. Un yogui, sea cristiano o no debe buscar la soledad por un cierto tiempo, y asi madurar interiormente y sintonizarse con la Divinidad de un modo completo y profundo. (Ver Gàlatas 1,17-18).

Y el propio Jesucristo se retiraba a la soledad de las colinas de Galilea para orar en soledad toda la noche o en los amaneceres. Asì sus poderes se mantenían en un grado òptimo de efectividad, en sanación y en visiones supra-conscientes, a pesar de estar rodeado de muchedumbres ansiosas, ruidosas e inquietas. Asì podía oir telepáticamente los pensamientos de los corazones de quienes se le acercaban y sobre todo escuchar la Voz de Su Padre. El sabìa estar en silencio interior para oir la Voluntad de Dios y el clamor de las almas que lo necesitaban. El silencio interior es la paz mental profunda propia de los yoguis avanzados. Eso los hace receptivos a la mente divina, a sus señales e intuiciones.

Respecto de los mantrams hay evidencia suficiente de que en la biblia y en la tradición judía existen mantrams como aquella que le fue trasmitida a Samuel por su guía espiritual, “HABLA YAHVE QUE TU SIERVO ESCUCHA”. Fòrmula que venìa transmitiéndose desde los tiempos de Moisès a todos los sacerdotes judíos. O aquel otro que dice: SHEMA YISRAEL YAHVE ELOHENU YAHVE EJAD. Que también viene desde Moisès, y que significa: ESCUCHA ISRAEL, EL SEÑOR NUESTRO DIOS EL SEÑOR ES UNO. Y asi miles de versículos de los Salmos, y de los libros de los profetas. El Padre Nuestro es un mantram cristiano. Y el Avemarìa, tomado del Evangelio de san Lucas.

Y hay màs. Desde el siglo 4 despues de Cristo, en el monasterio de Santa Catalina de Alejandria del Monte Sinaì se vienen practicando oraciones a Jesùs unificadas con respiraciones rítmicas,, para mejorar la concentración mental de los monjes católico-ortodoxos. Asì lo testimonia un santo de siglo VI de ese monasterio. San Juan Clìmaco, en un libro llamado LA ESCALERA AL PARAISO. Lo mismo dicen los monjes del monte Athos, desde el siglo X, y San Gregorio Palamas en el siglo XIII nos da testimonio de que tales ejercicios de concentración respiratoria en el nombre de Jesùs, conducen a la visión de la Luz Increada, es decir, a la visión de la luz de Dios. Y agrega que también es posible sentir en el alma LA ENERGIA INCREADA, es decir, el Poder de Dios.

San Basilio el Grande en el siglo 4 des pues de Cristo, nos dice que un monje o un cristiano profundo PUEDE ABRIR SU OJO ESPIRITUAL y ver lo invisible, igual como lo hacen los yoguis. Asì, en El Prefacio del libro DE LAS CONSTITUCIONES MONASTICAS, dice este Arzobispo: “el ojo del alma, cuando se hace puro y sin tacha, contempla las cosas divinas gracias a la luz de lo Alto que lo llena abundantemente sin saciarlo. Aquel que llegue a ese estado no debe permitir màs que los vapores de las pasiones viles lo turben y cubran con espeso velo la mirada de su alma y la hagan asi perder la espiritual y divina contemplación”.

En otros textos del Libro de la Filokalia de la Oraciòn de Jesùs, se mencionan ejercicios de concentración en el ombligo y en el corazón, mientras se repite la famosa oración del ciego de Jerico, narrada en el evangelio: “Señor Jesùs, Hijo de Dios, ten misericordia de mi”. Claro, el texto mencionado dice “Hijo de David” un título mesiánico que se reemplaza por Hijo de Dios. Y asì como el ciego ruega ser liberado de su ceguera física, el alma que busca a Dios ruega por ser liberado de la ceguera espiritual que le impide ver o contemplar al Señor, o a la Luz Infinita.

En realidad todos los manuales de teología contemplativa o de teología mìstica del mundo cristiano son manuales de Yoga, Gnana Yoga, Bakti y Raja Yoga.

Y para reforzar esto, todos los que han leído material yòguico saben que estos adeptos se concentran en el ajna chakra, o en el anahata chakra, o en el manipura chakra, durante sus meditaciones. (Entrecejo, Corazòn y Ombligo, respectivamente). Pues bien, los manuales de oración de los monjes del monte Athos y del monasterio de Santa Catalina del Sinaì, enseñan que uno debe concentrarse en el ombligo, y luego en el corazón al orar. Y respirar con un cierto ritmo montando la oración en la respiración y en los latidos del corazón, como se mencionò antes, igual como lo hacen los yoguis y los adeptos del Sufismo en el Islam.

Considerando la antigüedad de estos datos, se puede concluir que si. Existe un Yoga en el seno del Cristianismo desde su mismo origen. Y esto de los chakras ya mencionado, no es un material importado desde la india. Pues los estudios del los métodos de aplicación de la Unciòn de los enfermos, tanto en la Iglesia católica como ortodoxa, ungen con aceite bendito los chakras de los enfermos para introducir en el cuerpo las energìas curativas que sanaran al enfermo. Y el uso del aceite de sanación ya era enseñado por el propio Jesucristo según narran los evangelios.(Marcos 6,13 y Santiago 5,14).

Tambièn san Ignacio de Loyola enseña a visualizar escenas sagradas con las divinas personas,  como lo hacen los yoguis y a respirar como ellos uniendo la plegaria con el ritmo respiratorio, según se describe en Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, y que son utilizados por todos los jesuitas del mundo. El mismo santo descubrió esos métodos mediante experiencia propia, y los enseñò a sus discípulos, sin influencia de oriente. Yo mismo he practicado esos ejercicios y realmente funcionan, igual como las técnicas que he aprendido de maestros hindúes.

Asì es posible comprender que Jesùs y los apóstoles enseñaron verdades y métodos psico-mentales que permiten comprobar personalmente la existencia de la realidad trascendente, màs allà de la fe. Y eso es corroborado por uno de los padres de la Iglesia, llamado San Clemente de Alejandrìa, quien da testimonio en sus escritos de que a menos de doscientos años de distancia de vida de los apòstoles  existía una doctrina esotèrica transmitida de boca a oído, sin interrupción, que llegó hasta èl.

El autor de este artículo ha leído esos textos en libros de doctrina patrística, por tanto, el cristianismo tuvo y tiene doctrinas misteriosas insertas en su historia y en las practicas sacramentales de la iglesia y de las òrdenes monásticas. No es necesario viajar a la india para obtener algún tipo de enseñanza de tecnologías misticas. Basta leer los libros adecuados, RELATOS DE UN PEREGRINO RUSO, la Filocalia de la Oraciòn de Jesùs, Subida al Monte Carmelo, Subida al Monte de Sion, La Escalera al Paraíso, Ejercicios espirituales de San Ignacio, etc. 



Etiquetas:   Religión
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