. El joven conquistador se los encontró cuando invadió la
India, y conoció su ascetismo y sus poderes proféticos. Posteriormente un
hombre como Apolonio de Tyana, contemporáneo de Jesùs y de san Juan Apòstol,
viajò a la India a estudiar con esos sabios desnudos.
Pero desde ese momento de la historia
los yoguis ya no vuelven a ser mencionados en los documentos mediterráneos
hasta la aparición de Manes, en el siglo III D. de C. ya que este personaje
toma una doctrina ascètica de raíces budistas y yòguicas, para fundamentar sus
doctrinas, además de la Biblia y de Jesucristo. San Agustìn perteneció a esa
secta de origen persa, y da testimonio de ello.
Pero a partir de ese momento los
yoguis desaparecen del horizonte histórico occidental. Y sòlo retornan a la
palestra con las traducciones que algunos eruditos hacen de la literatura india
en los siglos XVIII y XIX. Asì Raph Waldo Emerson a mediados del siglo XIX se
nos aparece predicando un mensaje indo-cristiano unitario, en numerosos
auditorios norteamericanos, lo mismo ocurre en los escritos de notables
maestros masones de la misma época en Europa.
Procuremos identificar a què
denominaremos yoga en el presente artículo. Es un conjunto de disciplinas
mentales y devocionales, e incluso físicas, que tienen el objeto de conducir al
ser humano al dominio de si mismo, de su mente y de sus sentidos, hasta
alcanzar la visión de Dios y su eventual unificación con El. Consta de
ejercicios respiratorios y de concentración mental, repetición de formulas
sagradas, y esfuerzos constantes de la voluntad que fomenten el silencio
interior, el control de las pasiones, y el logro de determinadas experiencias
espirituales o mìsticas, que involucran llevar al ser humano màs allà de si
mismo.
En sanscrito la palabra Yoga
viene de yug, que significa atalayar caballos a un carro, u unificar las
fuerzas psico-mentales para la realización del ser. Esa realización es un
estado de conciencia en que la persona sabe, sin duda alguna, que su espíritu
es uno con el paramatman, o el espíritu del universo. Patanjali define el
estado de yoga como una condición en la cual la sustancia mental se encuentra
totalmente en paz o en quietud profunda y permanente. Esa suspensiòn de la
actividad racional es el requisito necesario para el logro del màs elevado
conocimiento accesible al ser humano que es el Conocimiento de Dios o del Ser
màs allà de los sentidos.
Asì definido el yoga, como una
tecnología espiritual, y no como hatha yoga, de control meramente físico, nos
podemos situar para saber si existe alguna tecnología psíquica y espiritual
entre los cristianos. Efectivamente, para los que saben, siempre ha existido un
conjunto de técnicas para logros espirituales en el seno del cristianismo. Ya
san Pablo nos menciona algo que tiene que ver con el bakti yoga o yoga
devocional, donde los mantrams deben repetirse constantemente. Nos dice: “…orad
sin cesar”.(Primera Carta a los Tesalonicenses 5,17). Y san Pedro, en su
segunda carta, nos describe el programa completo de un yogui, que sigue las
reglas del yama y del niyama (abstinencias y observancias), que es la base del
raja-yoga. “vosotros, poniendo toda diligencia en esto mismo, añadid a vuestra
fe, virtud, a vuestra virtud, conocimiento, al conocimiento, dominio propio, al
dominio propio paciencia, a la paciencia, piedad, a la piedad afecto fraternal,
y al afecto fraternal, amor”. (Prim. Carta de Pedro 1,5 al 7.) Todas estas son
virtudes que debe desarrollar un yogui según el bhagavad guita y según los
Yogasutras de Patanjali.
San Pablo, después que fue
iluminado por la aparición de Jesùs resucitado, se fue al desierto de Arabia
por tres años, a orar y a meditar en la soledad, para prepararse para la
tremenda misión que Jesucristo le había encomendado. Jesùs había ayunado 40
dìas en el desierto, lo mismo que Elìas, 800 años antes. Y Moisès también se retiro
al desierto para recibir la visita del Angel de Yahvè en el Sinaì. Un yogui,
sea cristiano o no debe buscar la soledad por un cierto tiempo, y asi madurar
interiormente y sintonizarse con la Divinidad de un modo completo y profundo. (Ver
Gàlatas 1,17-18).
Y el propio Jesucristo se
retiraba a la soledad de las colinas de Galilea para orar en soledad toda la
noche o en los amaneceres. Asì sus poderes se mantenían en un grado òptimo de
efectividad, en sanación y en visiones supra-conscientes, a pesar de estar
rodeado de muchedumbres ansiosas, ruidosas e inquietas. Asì podía oir
telepáticamente los pensamientos de los corazones de quienes se le acercaban y
sobre todo escuchar la Voz de Su Padre. El sabìa estar en silencio interior
para oir la Voluntad de Dios y el clamor de las almas que lo necesitaban. El
silencio interior es la paz mental profunda propia de los yoguis avanzados. Eso
los hace receptivos a la mente divina, a sus señales e intuiciones.
Respecto de los mantrams hay
evidencia suficiente de que en la biblia y en la tradición judía existen
mantrams como aquella que le fue trasmitida a Samuel por su guía espiritual,
“HABLA YAHVE QUE TU SIERVO ESCUCHA”. Fòrmula que venìa transmitiéndose desde
los tiempos de Moisès a todos los sacerdotes judíos. O aquel otro que dice:
SHEMA YISRAEL YAHVE ELOHENU YAHVE EJAD. Que también viene desde Moisès, y que
significa: ESCUCHA ISRAEL, EL SEÑOR NUESTRO DIOS EL SEÑOR ES UNO. Y asi miles
de versículos de los Salmos, y de los libros de los profetas. El Padre Nuestro
es un mantram cristiano. Y el Avemarìa, tomado del Evangelio de san Lucas.
Y hay màs. Desde el siglo 4
despues de Cristo, en el monasterio de Santa Catalina de Alejandria del Monte
Sinaì se vienen practicando oraciones a Jesùs unificadas con respiraciones
rítmicas,, para mejorar la concentración mental de los monjes
católico-ortodoxos. Asì lo testimonia un santo de siglo VI de ese monasterio.
San Juan Clìmaco, en un libro llamado LA ESCALERA AL PARAISO. Lo mismo dicen
los monjes del monte Athos, desde el siglo X, y San Gregorio Palamas en el
siglo XIII nos da testimonio de que tales ejercicios de concentración
respiratoria en el nombre de Jesùs, conducen a la visión de la Luz Increada, es
decir, a la visión de la luz de Dios. Y agrega que también es posible sentir en
el alma LA ENERGIA INCREADA, es decir, el Poder de Dios.
San Basilio el Grande en el siglo
4 des pues de Cristo, nos dice que un monje o un cristiano profundo PUEDE ABRIR
SU OJO ESPIRITUAL y ver lo invisible, igual como lo hacen los yoguis. Asì, en
El Prefacio del libro DE LAS CONSTITUCIONES MONASTICAS, dice este Arzobispo:
“el ojo del alma, cuando se hace puro y sin tacha, contempla las cosas divinas
gracias a la luz de lo Alto que lo llena abundantemente sin saciarlo. Aquel que
llegue a ese estado no debe permitir màs que los vapores de las pasiones viles
lo turben y cubran con espeso velo la mirada de su alma y la hagan asi perder
la espiritual y divina contemplación”.
En otros textos del Libro de la
Filokalia de la Oraciòn de Jesùs, se mencionan ejercicios de concentración en
el ombligo y en el corazón, mientras se repite la famosa oración del ciego de
Jerico, narrada en el evangelio: “Señor Jesùs, Hijo de Dios, ten misericordia
de mi”. Claro, el texto mencionado dice “Hijo de David” un título mesiánico que
se reemplaza por Hijo de Dios. Y asì como el ciego ruega ser liberado de su
ceguera física, el alma que busca a Dios ruega por ser liberado de la ceguera
espiritual que le impide ver o contemplar al Señor, o a la Luz Infinita.
En realidad todos los manuales de
teología contemplativa o de teología mìstica del mundo cristiano son manuales
de Yoga, Gnana Yoga, Bakti y Raja Yoga.
Y para reforzar esto, todos los
que han leído material yòguico saben que estos adeptos se concentran en el ajna
chakra, o en el anahata chakra, o en el manipura chakra, durante sus
meditaciones. (Entrecejo, Corazòn y Ombligo, respectivamente). Pues bien, los
manuales de oración de los monjes del monte Athos y del monasterio de Santa
Catalina del Sinaì, enseñan que uno debe concentrarse en el ombligo, y luego en
el corazón al orar. Y respirar con un cierto ritmo montando la oración en la
respiración y en los latidos del corazón, como se mencionò antes, igual como lo
hacen los yoguis y los adeptos del Sufismo en el Islam.
Considerando la antigüedad de
estos datos, se puede concluir que si. Existe un Yoga en el seno del
Cristianismo desde su mismo origen. Y esto de los chakras ya mencionado, no es
un material importado desde la india. Pues los estudios del los métodos de
aplicación de la Unciòn de los enfermos, tanto en la Iglesia católica como
ortodoxa, ungen con aceite bendito los chakras de los enfermos para introducir
en el cuerpo las energìas curativas que sanaran al enfermo. Y el uso del aceite
de sanación ya era enseñado por el propio Jesucristo según narran los
evangelios.(Marcos 6,13 y Santiago 5,14).
Tambièn san Ignacio de Loyola
enseña a visualizar escenas sagradas con las divinas personas, como lo hacen los yoguis y a respirar como
ellos uniendo la plegaria con el ritmo respiratorio, según se describe en Los
Ejercicios Espirituales de San Ignacio, y que son utilizados por todos los
jesuitas del mundo. El mismo santo descubrió esos métodos mediante experiencia
propia, y los enseñò a sus discípulos, sin influencia de oriente. Yo mismo he
practicado esos ejercicios y realmente funcionan, igual como las técnicas que
he aprendido de maestros hindúes.
Asì es posible comprender que
Jesùs y los apóstoles enseñaron verdades y métodos psico-mentales que permiten
comprobar personalmente la existencia de la realidad trascendente, màs allà de
la fe. Y eso es corroborado por uno de los padres de la Iglesia, llamado San
Clemente de Alejandrìa, quien da testimonio en sus escritos de que a menos de
doscientos años de distancia de vida de los apòstoles existía una doctrina esotèrica transmitida de
boca a oído, sin interrupción, que llegó hasta èl.
El autor de este artículo ha
leído esos textos en libros de doctrina patrística, por tanto, el cristianismo
tuvo y tiene doctrinas misteriosas insertas en su historia y en las practicas
sacramentales de la iglesia y de las òrdenes monásticas. No es necesario viajar
a la india para obtener algún tipo de enseñanza de tecnologías misticas. Basta
leer los libros adecuados, RELATOS DE UN PEREGRINO RUSO, la Filocalia de la
Oraciòn de Jesùs, Subida al Monte Carmelo, Subida al Monte de Sion, La Escalera
al Paraíso, Ejercicios espirituales de San Ignacio, etc.