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Cristina ya no puede terminar bien.


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07/02/2014


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La Presidenta con una ingenuidad política, poco creíble para su experiencia, reclama lo que ella sabe, no va a tener, no solo por las características del final de su gobierno, sino, porque la inversión,  no es probable, en el final de ningún gobierno sin posibilidades de continuidad..




Le pasó a Lula en su recambio con Dilma, le pasó a Piñera, aún siendo un empresario y un hombre de la derecha y hasta a Tabaré, pese a que Mujica iba a ser una continuidad del modelo, que se sostuvo en Uruguay más allá de partidos e ideologías. En su último año de gobierno los mandatarios salientes, tuvieron la más baja inversión de su gestión (pueden mirar indices de cada país). A tal punto esto fue evidente en Brasil, que Dilma no tuvo credibilidad y confianza en la importante burguesía empresaria brasilera, hasta no desplazar a casi todo el gabinete de ministros, varios de ellos heredados de Lula, por  denuncias de corrupción. Más drástico todavía fue el recambio presidencial en USA, de Bush por Obama, en ese momento, todo fue más radical, ya que el poder pasaba de Republicanos a Demócratas y en el último año del presidente saliente, no solo los empresarios, que estaban inmersos en la peor crisis económica y quebraban, sino  sus propios legisladores, no le dieron ningún tipo de apoyo. Obama debió pedir ya como presidente electo, pero que no había asumido, que los Demócratas, votaran auxilios que sumaron más de U$S 1,5 Billones y aún así los propios Republicanos, no apoyaron, solo se consiguió mayoría convenciendo a algunos. 

Las Multinacionales, las Corporaciones, los grandes grupos de poder, están globalizados y conforman los poderes facticos, que condicionan la política de casi todo el mundo. Esta globalización del poder económico que condiciona la política, es como el cambio climático, se puede ignorar o se puede prever, pero es un hecho. Sin embargo en cada país, también hay grupos de poder económicos locales, algunos de ellos asociados a eso grupos globalizados y otros independientes y hasta en competencia con estos. Todos los países, en particular los emergentes y menos poderosos, dependen en su economía y también en el armado de su estructura política, de los grupos de poder globalizados. Ahora, los países que lograron algún grado de independencia de ese poder, son aquellos que  alentaron el desarrollo de sus propios grupos de poder, especialmente aquellos que lograron competir con los internacionales y así consiguieron algún equilibrio. La "Burguesia Empresaria Nacional" a la que se refiere la presidenta y la reclamó en sus últimos discursos. Esa burguesía, que si tiene Brasil,  de un modo exponencial, que tiene Chile en algunos rubros y que se manifiesta, aunque no compita internacionalmente, en Uruguay, Perú y Colombia. Cuando un país cuenta con sus propios empresarios, es real que no va a desplazar a los grandes grupos, que seguirán haciendo negocios y rentando, pero podrá tener, actividades económicas, que su renta (si las condiciones son coherentes) la van a invertir en el mercado local o ahorrar en su sistema bancario y financiero. 

Las multinacionales, dolarizan su renta en los países emergentes y  giran esas utilidades a sus casas matrices. Cuando comienza un nuevo ciclo político, que normalmente les es afín a esas multinacionales, porque aunque no lo reconozcan, aveces hasta en las campañas electorales apoyan al que más les conviene (y hasta lo eligen), entonces es posible que hagan inversiones, no sin grandes beneficios a cambio (como la concentración empresaria y comercial que hoy vemos) a medida que trascurre la gestión y luego de haber obtenido esos beneficios, las inversiones se reducen y al final, o bien ya eligieron otro candidato, si el gobierno ya no tiene reelección o esperan a conocer las nuevas reglas de juego, del próximo gobierno. Pero en circunstancias de crisis, de déficit en las cuentas públicas y de desconfianza, directamente no invierten y dolarizan todo cuanto pueden, aún lo que no es utilidades. 

Si lo vemos desde el sentido común, cualquiera de nosotros, si fuera empresario,  haría lo mismo, por eso lo importante, es en primer lugar, tener cierta estabilidad económica, sin tantos altibajos, con épocas de exceso en el  gasto público (innecesario)  y otras que hay que pagar esos excesos.  Pero en segundo lugar, es igual de importante, tener un  tejido de empresas nacionales, que como no dolarizan y giran al exterior, si se les da confianza y reglas claras, quizá en crisis dolaricen, pero apenas vean oportunidades de nuevos negocios, volverán a invertir. Sin duda es un escenario ideal y es lo que le permite a otros países, como a Brasil por ejemplo, sobrellevar sin tanta preocupación, y sin alta inflación,  corridas cambiarias  y recesiones. 

En Argentina "El Patriota" Moreno, como le dice la militancia K, durante sus siete años de gestión en la Secretaria de Comercio, hizo todo lo contrario, pero no fue el único. Otros funcionarios, incluso alguien hoy en la mayor magistratura, el Vice Presidente Boudou, confundió crear un burguesía empresaria, con hacer negocios con sus empresarios benefactores y amigos.  Moreno permitió, lo que claramente la ley de la competencia impide, que Multinacionales, absorban a otras multinacionales del mismo sector o incluso a empresas y marcas nacionales, para no tener competencia. 

Los ejemplos abundan; Bimbo compró a Fargo, su principal competidor de capitales nacionales en el mismo rubro; Brahma compró a Quilmes y  con Pepsico también se hizo de todas las marcas de bebidas sin alcohol que estas comercializaban, creando un oligopolio (Brahma, Quilmes, Pepsi, Seven Up, Paso de los Toros, Gatorade y mas) Coca Cola a Cepita, Cruhs y otras marcas y empresas, deteriodadas, luego de la crisis. Kraft, Arcor (que ya no es totalmente nacional) y Pepsico,  se compraron entre los tres, todas las primeras marcas de alimentos que quisieron. Varias cadenas de supermercados,  sus grupos económicos, compraron a otros supermercados. Los grupos Chilenos de Shoppings y Supermercados de consumo diario, construcción y hogar,   para acaparar mercado operan juntas y no compiten ( Jumbo, Plaza Vea Lider Price, Easy, Sodimac, Falabella...) Y el más escandaloso por la brutal cantidad de bocas de expendio,  fue la apertura de Carrefour Minimercados, a partir de hacerse cargo a muy bajo costo, de la quiebra de EKI, tomando al personal,  sin respetar su antigüedad. Esto que se le permitió al grupo Franco-Holandés y  según militantes y funcionarios K que estuvieron en las negociaciones, "fue muy arduo conseguirlo y lo consideraron un éxito de Moreno",  le dio a la corporación supermercadista, algo que ni en Francia le permitieron: jugar en todos los canales de venta (hiper, mall, super y minimercados). Los C-Store o Negocios de Proximidad, como se los conoce en el mundo a los Minimercados, no pueden,  por motivos obvios de competencia, ser propiedad de corporaciones poderosas, que además controlan los grandes mercados, porque eso destruye el comercio Pyme. pero Moreno, según sus propias palabras prefería "controlar a pocos y grandes" Asi Carrefour terminó abriendo solo en CaBA más de 70 tiendas y otro tanto en el interior, en el canal minimercado.  

Hoy la concentración comercial y productiva es récord, nada parece funcionar para que los formadores de precios, que no son más de 5 o 6 grandes corporaciones productoras y 4 grupos económicos que controlan todos los supermercados, dejen de marcar precios y no se suban a la inflación que ellos mismos producen, los aumentos de salarios o de energía, la suba de la tasa, del dólar oficial y hasta del paralelo; todo movimiento económico financiero, o cualquier cosa, que ponga en riesgo su rentabilidad (lo que ellos quieren ganar) lo vuelcan a precios. Pero el Gobierno, lejos de fijar reglas claras y tomar medidas, que de algún modo le quiten poder de formación a estos grupos económicos; hace todo lo contrario  y acuerda con ellos. Está demostrado que ni los acuerdos de precios y con sanciones autoritarias que implementó Perón, ni las Listas de Precios Máximos, a las que sometió la Dictadura al comercio y tampoco los acuerdos que intentó Alfonsín, que se lo llevaron puesto; dieron algún resultado positivo. Pero en cambio,   hubiera sido un comienzo, hubiera significado proponer un círculo virtuoso, tratar de darle algo de poder, aunque sea mínimo, a las pequeñas pymes comerciales y productivas, que tienen menos del 10% del total país,  de la venta de consumo masivo, pero que son cientos de miles. Con solo bajar o directamente quitar el IVA y otras cargas impositivas, a los productos de la Canasta Básica,  a las Pymes comerciales y eximir de Impuesto a las Ganancias a estas y a las Pymes productivas, se podía conseguir un abaratamiento,  de al menos un 30% en el precio final. Esto de seguro   iba a hacer que la gente se vuelque a estos comercios, para sus compras diarias Los supermercados entonces, hubieran estado obligados a hacer ofertas. es posible que esto solo, no pudiera bajar la inflación, pero si  hubiera sido un comienzo (de equilibrio al menos, como se hizo en otros países)

No se trata de posiciones ideológicas o políticas, no se trata de socialismo o de liberalismo económico, sino de lo que le conviene o no a una sociedad. Los autónomos, trabajadores por cuenta propia y emprendedores, son más de la mitad de la fuerza laboral (registrada o no) del país. Cualquier medida que incentive las actividades de este sector, sin duda que es re-distributiva y virtuosa. ¿A qué sociedad, a cuales ciudadanos, les conviene que el mercado de consumo se lo dividan entre cuatro o cinco grupos? Pueden ser muy modernos, tener un gran marketing y publicidad, pero lo que cuenta es la calidad y el precio y cuando un mercado es de muy pocos y no tienen competencia, la calidad baja y el precio sube.

Hoy estás ideas, deben sonar a expresión de deseo, sin embargo la Presidenta misma en su última cadena, en la que anunció el magro aumento a los jubilados, destacó como "crecimiento" la apertura de Shoppings y Centros Comerciales con Supermercados de un modo exponencial. Digo, ¿será posible que no advierta, que cada uno de esos poderosos centros comerciales, hacen cerrar miles de pymes?

Indudablemente no todos, vivimos en el mismo país que describe Cristina. Ese país donde la concentración comercial es buena y no daña a nadie, donde la inflación es síntoma de crecimiento, donde el progreso se refleja en los pisos, que tienen las casas en las villas de emergencia, donde él que busca dólares es un perverso y no un ciudadano que quiere mantener el valor de su ahorro y donde pasar de un dolar de $3,25 como recibió Néstor la presidencia, a un dólar de $8,00 como lo tiene hoy Cristina, no es devaluar.

La Presidenta reclama "una burguesía nacional empresaria, comprometida en los momentos difíciles y que invierta" pero a la vez dice, que "el sector financiero no quiere mucho a este gobierno" Esta profunda contradicción en una misma frase, describe al kirchnerismo, su negación, su cinismo y él porque de la crisis (innecesaria por otra parte) . Cualquier actividad económica en la Argentina, tiene una carga impositiva, que dobla a la media Latinoamericana del 19% en los países vecinos, llegando al 40% sumando todos los impuestos, nacionales y jurisdiccionales. En el otro extremo, el Sector Financiero, que solo produce dinero con dinero (especula y no produce) no tiene impuestos. Es poco probable que se pueda conformar una "burguesia nacional empresaria" cuando es más rentable especular y es dificil creerle a la Presidenta, que el Sector Financiero no la quiere, cuando son del bando de los ganadores del modelo y no pagan impuestos.  

Después de tanta épica, de tanta revolución y tanto marxismo discursivo en muchos dirigentes, pero que cobran sueldos, como nunca se vieron en la función pública, las medidas de fin de ciclo, terminan siendo más ortodoxas, que en los 90´. Seguramente en nuestro país, si se es funcionario público y en algunos casos se cobra más de un sueldo, es fácil ser marxista, el problema es que sus medidas liberales, aunque se sostengan en un discurso inverso, afectan a todos. Es dificil solo pensar, cómo se puede llegar a un acuerdo con los docentes, cuando el Gobierno le aumentó 11,5% a los Jubilados (menos que anteriores aumentos, que llegaron al 17% en el primero del año, sin tanta inflación y sin devaluación) y ellos piden el 61%, lejos, muy lejos, discurso, medidas y  la realidad de los trabajadores. 

El Gobierno, Cristina en realidad, no termina de aceptar (públicamente al menos) que en lo que le queda de mandato en el Ejecutivo, solo pueden dedicarse a tratar de equilibrar las cuentas, bajar el gasto, corregir en algo el desajuste (hacer el trabajo sucio, que hizo Duhalde para Néstor) y buscar tomar medidas consensuadas con los demás frentes políticos, en particular con aquellos que tienen presidenciables, para que haya algunas inversiones, pese a las condiciones. Los grupos de poder económicos nacionales y asociados a internacionales, más los factores de poder corporativos, sindicales y financieros (Brito, Moyano, la UIA, las Entidades Rurales y demás)  algunos explicitamente y otros apostando a más de un candidato, ya apoyan a Massa. Partiendo de este hecho de la realidad, (lamentable, pero real) el gobierno no puede seguir tomando medidas, que no sean consensuadas con este frente peronista en particular y con otros que van a competir con Massa, porque sino,  evidentemente, no va a tener apoyo de esos grupos de poder.

El golpe del que habla la militancia kirchnerista,  pese a lo  que dicen algunos peronistas como Yoma (como dice mi amigo @GuilleSandrini  "un tipo que hace 30 años  vive de la política") ese golpe,   en realidad, no es institucional, es contra el piso de su propia realidad.  El Gobierno de Cristina, puede pensar en la sociedad y tratar de gestionar en sintonía, con sus posibles sucesores y los grupos de poder que los apoyan (y que antes también apoyaron al kirchnerismo) ó puede buscar la salida épica, vociferar sin éxito que los destituyeron y seguir con su sueño de volver después de un posible crac. Eso sin duda, sería una pesadilla para la sociedad. 

Luego de  12 años, volver, al menos para Cristina es más utópico que su discurso progresista. Esta vez, el recambio además de ser de discurso y de modales (no de modelo por lo que se ve), es generacional. Los próximos que gobiernen, van a ser de otra generación menor y seguro fijaran un precedente.

El problema, es que gobierne, quien gobierne el próximo recambio, el modelo no va a cambiar o va a cambiar muy poco. Hoy las encuestas lo dan primero a Massa, luego a Scioli y tercero a Macri, más lejos aparecen los posibles candidatos de UNEN. Sin embargo, cuando se analiza un escenario de balotaje, Massa a todos les gana por cerca de 20 puntos. Indudablemente, si estos números reflejan la realidad, la sociedad de algún modo, se merece lo que le pasa. 

Macri,  sin representar una solución o un cambio de modelo, que se oriente a la re- distribución y al crecimiento Pyme y UNEN con sus candidatos, sin terminar de convencer, que se van a sostener en un frente;  al menos se posicionan, construyendo su propio armado de poder real. Massa en cambio no hizo otra cosa, que robarle los grupos de poder al kirchnerismo, prometiendo todo tipo de negocios y beneficios,   abrir el libro de pases a los volubles peronistas y negociar,  con Legisladores y Gobernadores, que hoy se golpean el pecho diciendo que son kirchneristas, pero que se van a alinear sin dudarlo al FR. Scioli, peor todavía, está ahí arriba en las encuestas y ni siquiera se atrevió a hacer lo que hizo Massa, solo es el mal querido heredero del kirchnerismo (y quizá negoció con Massa) 

El escenario de tormenta perfecta se está armando:

Citarían a indagatoria a Boudou, desde todos los frentes enfrentados (todos peronistas eso si) se están probando el sillón de la presidencia del senado y se matan por  la pilcha del vice.

Los empresarios, sindicalistas, y  presidentes de corporaciones se reúnen con los candidatos  más probables de la sucesión y piden todo tipo de condiciones para apoyar.

El Gobierno mientras,  sigue autorizando aumentos muy altos de tarifas, productos y servicios, anuncia incrementos de salarios muy bajos, para lo que es el escenario y devaluó  sin ningún éxito.  Da toda la sensación, que nadie quiere esperar a 2015, ni los ansiosos peronistas, que temen que el escenario de deterioro, si esperan los tiempos electorales, sea insostenible, con el agravante, que si no hay dólares suficientes, a diferencia de 2001, en esta oportunidad no va a haber energía y sin energía, no hay nada.  Y pareciera, que tampoco el Kirchnerismo quiere esperar a 2015, porque de no hacer el trabajo sucio ahora, ese escenario, podría estar en el final de su propia gestión.

El Gobierno de Cristina,   puede optar por seguir tomando medidas anti-populares, negociar con el Club de París, Los Holdouts , Repsol, CIADI y Organismos Internacionales, para que quien los reemplace en 2015 obtenga algún crédito inmediato (Massa se frota las manos) y recomponga lo más rápido que se pueda, las inversiones y la normalidad (normalidad para Argentina) O puede, sumarle a la crisis económica, crisis institucional y política, lo cual sería impensable y atrás del posible procesamiento de Boudou y  su posible Juicio Político, buscar algún motivo externo, que provoque la salida de Cristina  de un modo, para ellos, épico (y prometiendo volver). 

Lo cierto es que cualquiera de las dos opciones, van a dejar un mal recuerdo en la sociedad, la primera, por haber falseado por completo el discurso,  nacional, popular y progresista,  lo cual destruiría el ego de Cristina y la segunda, por haber dejado al siguiente gobierno (como hizo Menen, entre otros) la economía muy deteriorada  y paralizada.

Pero pese al ego de la Presidenta y la utopía (rentada en casos) de su militancia, la primera opción, sería la menos perjudicial, para la gente.

Cristina ya no puede terminar bien.

 



























Etiquetas:   Economía   ·   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Gobierno   ·   Sociedad   ·   Dólar

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