El sentido del fortalecimiento de la estructura priista

El día de ayer abordamos en este espacio, un análisis respecto del diseño de la estrategia electoral priista en Quintana Roo, con miras al próximo proceso electoral para renovar el Congreso de la Unión.

 

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En resumen, la planificación y el trabajo se concentran en el fortalecimiento de la estructura, mediante la consolidación de la institucionalidad, independientemente de quienes terminen por ser los candidatos para las Diputaciones Federales.

Por supuesto la intención conlleva establecer que el Partido sea quien controle los movimientos, los tiempos y los espacios, sin embargo eso no limita que los aspirantes repriman sus tendencias promocionales.

Sobre todo cuando esa elección se considera el filtro para la definición de la sucesión estatal, que aunque para algunos parezca lejana, en la realidad no lo es tanto.

Si bien es cierto que tradicionalmente los legisladores federales, son los que integran el reducido contingente de aspirantes a la candidatura al gobierno del Estado, también lo es que no tienen que ser los únicos.

En el escenario participan todos aquellos que sean elegibles sin importar el nivel del cargo que ocupan, siempre y cuando estos puedan ser considerados por quien tiene la potestad de incluirlos en esa lista.

Es decir, aquellos que cuenten con la simpatía y el interés del Gobernador del Estado, en su calidad de jefe político de su partido en la entidad, quien además es quien administra los equilibrios que surgen de los intereses de los diversos grupos de poder político.

No se puede omitir que con el retorno del priismo al poder federal, por definición del esquema de funcionamiento del régimen, la facultad de la decisión final para escoger al candidato, recae en el Presidente de la Republica.

Sin embargo, es el Gobernador quien presenta las opciones y sobre todo quien en el previo tiene la autoridad y el mando para encausar el proyecto, de tal suerte que llegado el momento de la decisión, las cosas estén encaminadas hacia un objetivo especifico.

Visto de esta forma, además de quienes resulten ser los nominados a las Diputaciones Federales, que por lógica son puestos en esa coyuntura precisamente pensando en la sucesión, hay que considerar a elementos adicionales.

Es decir, que además de José Luis Toledo, Presidente de la Gran Comisión del Congreso local y Mauricio Góngora, Presidente Municipal de Solidaridad, no se puede descartar a Raymundo King, quien si bien será relevado en la Diputación Federal, seguramente será colocado en alguna posición trascendental en el gabinete estatal.

Por supuesto no se puede dejar de lado que el Senador verde ecologista Jorge Emilio González “el niño verde” intentara mediante negociaciones cupulares, acceder a la candidatura en coalición con el PRI, a través del “dedazo”

Claro que si eso, aunque parezca imposible llegara a suceder, seguramente serian los mismos grupos de poder priistas locales, quienes se encargarían de establecer un proyecto alterno, para evitar que “el niño verde” fuera electo.

Jorge Emilio González carece de arraigo, adolece de la más mínima popularidad en el ámbito estatal, no tiene en lo personal ninguna alianza local, sus polémicos antecedentes lo hacen de inicio una pésima posibilidad.

Naturalmente esos argumentos tendrán el mayor peso en el criterio de la definición, con todo y que la negociación se llevara a cabo en los círculos del poder central, porque en todo caso una imposición de ese nivel, conllevaría a una inminente e innecesaria derrota.

Precisamente por ello, la reorganización de las estructuras priistas, con tanta anticipación a los procesos para la elección de Diputados Federales y en su momento para Gobernador, tienen por supuesto mucho sentido.

No porque desde ahora se esté formando un frente común contra la posibilidad de la imposición, pero que de cualquier manera es un factor de control determinante, que si es necesario puede orientar las decisiones.

Es una disyuntiva en dos sentidos prácticos, el fortalecimiento anticipado de la estructura y su control, en el mejor de los casos, se orienta para enfrentar la competencia con ventajas, pero si fuera necesario en contraposición de los intereses locales, también podría ser una fuerza descomunal contraria.

Por lo que, lo que se esta construyendo desde ahora, es precisamente un esquema de control, para la operación electoral, la definición de candidaturas y la preservación de los intereses de los grupos de influencia política local, incluso para prevenir si fuera el caso, las tentaciones e intenciones de un centralismo autoritario.

 

twitter@vazquezhandall 

UNETE



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