Si un libro proviene de Dios, es de esperar que sea muy especial, y la Biblia lo es. Se han impreso miles de millones de ejemplares en cientos de idiomas. Además, la sabiduría que se refleja en sus páginas tiene el poder de transformar la vida de la gente. (Lea 1 Tesalonicenses 2:13 y 2 Timoteo 3:16.)Podemos estar seguros de que la Biblia proviene de Dios porque predice el futuro con total exactitud, algo imposible para el ser humano. Por ejemplo, en una cueva cerca del mar Muerto se encontró una copia del libro de Isaías realizada más de cien años antes del nacimiento de Jesús. Allí se decía que la ciudad de Babilonia quedaría deshabitada. Dicha profecía se cumplió muchos años después de la muerte de Jesús. (Lea Isaías 13:19, 20 y 2 Pedro 1:20, 21.)



