.infonegocios.cl/Nota.asp?nrc=21327&nprt=1">www.infonegocios.cl)
Mientras muchos se preguntan, ¿y ahora qué? frente a la aprobación casi unánime al mega proyecto hidroeléctrico deHidroaysén, que comprende cinco centrales ubicadas en los ríos Baker y Pascua, nosotros ponemos el foco en los bemoles del proceso. La discusión de si había o no que aprobar y llevar a cabo este proyecto fue argumentada desde todos los colores y aristas. Los US$ 7 mil millones de inversión (considerando el tendido eléctrico) para agregar 2.750 MW al Sistema Interconectado Central, con el objetivo de evitar desabastecimientos futuros, contrastan con los cientos de hectáreas que serán inundadas, afectando zonas protegidas y a una región donde el turismo es su mayor ingreso. Más análisis ingresando en nota completa.
Muchos dijeron que este proyecto fue una señal de la “politiquería” de nuestro sistema, donde se dice una cosa y después se cambia por otra, además de encasillarlo como una iniciativa en la que las más favorecidas son las firmas a cargo. También se señaló que los grupos opositores a Hidroaysén estaban sustentados en apoyos políticos y económicos mas que razones ambientalistas. Dardos han sido lanzados desde todos los sectores, pero la problemática va mucho más allá de un proyecto en particular.La agenda energética de un país es un tema tan relevante como quién toma las decisiones de gobierno. Siempre es un tema a largo plazo, donde los caminos que se tomen ahora serán los que recorrerán las nuevas generaciones, incluso por varias décadas. Ante la ausencia de una política energética establecida, clara y firme como una acción de Estado y no algo coyuntural, no se debería dar luz verde a mega proyectos de ningún tipo. Primero hay que establecer un camino, en el que la diversificación de la matriz energética sea la prioridad. Una sola fuente de energía no solucionará el problema local, sino que la correcta y armoniosa complementación de fuentes renovables y fósiles.Si hasta para correr una maratón se necesita una hoja de ruta y planificación para sostener 2 a incluso 6 horas corriendo sin lamentarlo, con mayor razón para un plan donde lo que construyamos ahora durará los próximos 100 años.