. Tampoco
sé si este movimiento, como señalan sus defensores, es el inicio de un futuro
cambio social. Sobre el movimiento 15-M hay opiniones para todos los gustos y
de todos los colores. Hay incluso quienes critican este movimiento porque,
según ellos, procede de ideas anti sistema, como si el “sistema” actual –con
democracias doblegadas al poder del dinero e instituciones enquistadas de
burocracia- tuviese defensa alguna. Yo
no sé, como digo, si este movimiento pasará a la historia como el principio del
cambio o como una mera anécdota pasajera; sin embargo, sí sé un par de cosas.
Hace unas semanas, tras los disturbios ocurridos
en varias ciudades coincidiendo con las distintas tomas de posesión de
alcaldes, consejeros y demás familia, unos cuantos políticos manifestaron que
se sintieron asediados, perseguidos, violentados, humillados. Hace unos siete
años, un amigo mío me contó que un chaval de unos 20 años perseguía a su hija
de 15 en una bicicleta todos los días al salir del instituto. No le hacía nada,
pero la seguía todos los días diciéndole alguna que otra guarrada. Este amigo
fue a comentar el caso al cuartel de la Guardia Civil para saber qué podía
hacer, y allí le dijeron una frase que seguramente ustedes habrán oído en más
de una ocasión: no podemos hacer nada. Sin embargo, y curiosamente, la policía
sí puede forrar a golpes a un grupo de personas que se sientan en una plaza a
protestar y sí pueden defender a estos políticos de la persecución pacífica de
un grupo de indignados. Supongo que lo mismo sienten hoy en día los joyeros
–por ejemplo-, cuya profesión supone jugarse la vida a cada minuto; o los
dueños de bares y restaurantes, que ven como sus negocios sufren 20 robos en un
mes; o cualquier ciudadano normal ante el aumento de robos en viviendas o el
aumento de hurtos. Todos ellos –todos nosotros- también nos sentimos asediados,
perseguidos, violentados y humillados. Y lo que es peor; indefensos.
Por
otra parte, tal vez muchos no estén de acuerdo con el movimiento 15-M, y es del
todo respetable. Incluso en un futuro puede que este movimiento se desvirtúe
por tomar una tendencia política determinada. Pero en estos duros momentos históricos
que nos ha tocado vivir solo hay dos posturas posibles; los que defienden que
son los ciudadanos quienes tienen que pagar los desaguisados de aquellos que
nos gobiernan como proponen el FMI y el BCE, y los que defienden que la crisis
han de pagarla política, económica y penalmente quienes la generaron. Yo,
evidentemente soy de los que piensa que cada uno debe pagar lo que debe, entre
otras razones porque de vez en cuando me encuentro con titulares como éste; “Pese al drama griego, la gran banca de Europa
se encamina a beneficio récord”, donde se explica que se espera que los
veinte bancos europeos de mayor capitalización alcancen un beneficio de 107.400
millones de euros en 2012, un 6% más que los resultados récord de 2006. Eso mientras miles de personas se van al
paro día tras día.
En resumen; no sé si el 15-M servirá de algo o no,
pero desde luego quienes no sirven para nada son todos aquellos políticos y
banqueros que nos gobiernan despóticamente para que se socialicen las pérdidas
y se privaticen los beneficios. Para esos, ni agua.