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Reflexion: El Discurso


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29/01/2014

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Sin duda hay muchas clases de discurso pues hay muchas cosas que decir en público aunque estas sean intrascendentes. El chiste es decir algo en público para llamar la atención. También hay que decir que todos pueden hablar en público y esos resultan ser los más sabios. No debe dejar pasar la oportunidad de quedarse callado, solía decirle al yerno su padrino político.


Hacerse entender en un discurso tiene mucho que ver con el tema. El mensaje que quiere uno dar. Por ejemplo el gran Cantinflas se hacía entender muy fácil, aunque la mayoría al solo reírse pasaba por alto los mensajes tan directos que enviaba a los políticos tramposos que eran su inspiración. No hay de otros, solía decir.

El discurso puede ser muy fino, delicado o áspero. Un informe de gobierno no es un discurso, sino una relatoría de barbaridades que comete desde un diputado hasta un presidente. Eso la televisión de por medio debidamente pagada para que cubra los errores involuntarios en que se cae de vez en cuando. Tanta burrada no es para menos. Los mensajes se dan más en los discursos de alguna festividad. Es ahí donde aprovecha la autoridad para poner alto o siga a cuestiones que están sucediendo en su entorno. Después de eso si no entendimiento viene el codazo al que corresponda.

Pero seamos más éticos y profesionales en nuestro comentario sobre el discurso político-social. Ese que escuchamos todos los días en radio y televisión y por su importancia se despliega en páginas enteras de los periódicos más importantes del país o de mayor circulación. Recuerde al brutal LEA que se echaba horas diciendo tarugada y media cuando todo mundo se le dormía. Por cierto al él también. Mensajes vacíos, huecos, sin dirección ni política.

Hoy en día cualquier asno toma el micrófono y se suelta diciendo lo que en su casa no puede decir pues le rompe la madre la señora que manda y que generalmente tiene la lana de la familia. Hay 3 maneras dóciles de entender un discurso y asimilar el mensaje que se pretende dar. A saber.

1.- la traducción literal: indica una posible representación más exacta, aunque no necesariamente más clara, del texto original, la cual puede ser de ayuda para los lectores. Recuerde cuando esta no conviene, la respuesta es lo sacaron de contexto. Yo quería decir esto e interpretaron esto otro. Salidas de aprietos de sandeces afirmadas sin pensar. La pendejada viene de otro que leyó mal.

2.- la traducción alterna: indica que existen otras posibles traducciones o interpretaciones del texto, las cuales cuentan con el apoyo de otras versiones o de otros eruditos. La demagogia política en pleno para que nadie entienda y cada quien se lleve lo que quiera en la cabeza. Esta es muy socorrida en los niveles más elevados de la política, pues cuando hay transas de por medio se usan palabras poco comunes para que el público diga, no entendí pero que bonito se escuchó. El sujeto se salga con la suya y del aprieto.

3.- la variante textual: indica que la traducción se basa en antiguos discursos de hace tiempo que fueron bien recibidos por la plebe en su momento. Ya ve que hoy todo se recicla, hasta la mujer. Cuando se dan preferencias sustanciales entre el texto crítico y el texto tradicional, la lectura se incluye en una nota, como variante textual. Otras variantes textuales importantes también se incluyen en esta clase de notas.

Palabra más, palabras menos, discursos largos o cortos pero la moda hoy es decir a los 4 vientos: que se escuche fuerte y claro, que se escuche lejos, para que se oiga fuerte y claro con todas su letras, para lleguemos al fondo del asunto caiga quien caiga, lo digo con todas sus letras y así se van acuñando frases cada vez más severas pero sin fondo ni sustento y la sospecha abraza al indicado que pasa a ser el indiciado que al final no se le hace nada.

Podemos afirmar con toda seguridad, que la mentira es el sustento del discurso político en el siglo XXI, respaldada por la impunidad y la corrupción, hermanas de la castigad.

El predicador económico.

 



Etiquetas:   Políticas Sociales   ·   Discursos

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Dr. Rafael Chavez Torres, Economía y Empresariales esa frase era de DON ANTONIO ORTIZ MENA a quoien conoci cuando estuve estdiando en DC y el era pte del BID





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