. El chiste
es decir algo en público para llamar la atención. También hay que decir que
todos pueden hablar en público y esos resultan ser los más sabios. No debe
dejar pasar la oportunidad de quedarse callado, solía decirle al yerno su
padrino político.
Hacerse entender en un discurso tiene mucho que ver
con el tema. El mensaje que quiere uno dar. Por ejemplo el gran Cantinflas se hacía
entender muy fácil, aunque la mayoría al solo reírse pasaba por alto los
mensajes tan directos que enviaba a los políticos tramposos que eran su
inspiración. No hay de otros, solía decir.
El discurso puede ser muy fino, delicado o áspero.
Un informe de gobierno no es un discurso, sino una relatoría de barbaridades
que comete desde un diputado hasta un presidente. Eso la televisión de por
medio debidamente pagada para que cubra los errores involuntarios en que se cae
de vez en cuando. Tanta burrada no es para menos. Los mensajes se dan más en
los discursos de alguna festividad. Es ahí donde aprovecha la autoridad para
poner alto o siga a cuestiones que están sucediendo en su entorno. Después de
eso si no entendimiento viene el codazo al que corresponda.
Pero seamos más éticos y profesionales en nuestro
comentario sobre el discurso político-social. Ese que escuchamos todos los días
en radio y televisión y por su importancia se despliega en páginas enteras de
los periódicos más importantes del país o de mayor circulación. Recuerde al
brutal LEA que se echaba horas diciendo tarugada y media cuando todo mundo se
le dormía. Por cierto al él también. Mensajes vacíos, huecos, sin dirección ni
política.
Hoy en día cualquier asno toma el micrófono y se
suelta diciendo lo que en su casa no puede decir pues le rompe la madre la
señora que manda y que generalmente tiene la lana de la familia. Hay 3 maneras
dóciles de entender un discurso y asimilar el mensaje que se pretende dar. A
saber.
1.- la traducción literal: indica una posible
representación más exacta, aunque no necesariamente más clara, del texto
original, la cual puede ser de ayuda para los lectores. Recuerde cuando esta no
conviene, la respuesta es lo sacaron de contexto. Yo quería decir esto e
interpretaron esto otro. Salidas de aprietos de sandeces afirmadas sin pensar.
La pendejada viene de otro que leyó mal.
2.- la traducción alterna: indica que existen otras
posibles traducciones o interpretaciones del texto, las cuales cuentan con el
apoyo de otras versiones o de otros eruditos. La demagogia política en pleno
para que nadie entienda y cada quien se lleve lo que quiera en la cabeza. Esta
es muy socorrida en los niveles más elevados de la política, pues cuando hay
transas de por medio se usan palabras poco comunes para que el público diga, no
entendí pero que bonito se escuchó. El sujeto se salga con la suya y del
aprieto.
3.- la variante textual: indica que la traducción se
basa en antiguos discursos de hace tiempo que fueron bien recibidos por la
plebe en su momento. Ya ve que hoy todo se recicla, hasta la mujer. Cuando se
dan preferencias sustanciales entre el texto crítico y el texto tradicional, la
lectura se incluye en una nota, como variante textual. Otras variantes
textuales importantes también se incluyen en esta clase de notas.
Palabra más, palabras menos, discursos largos o
cortos pero la moda hoy es decir a los 4 vientos: que se escuche fuerte y
claro, que se escuche lejos, para que se oiga fuerte y claro con todas su
letras, para lleguemos al fondo del asunto caiga quien caiga, lo digo con todas
sus letras y así se van acuñando frases cada vez más severas pero sin fondo ni
sustento y la sospecha abraza al indicado que pasa a ser el indiciado que al
final no se le hace nada.
Podemos afirmar con toda seguridad, que la mentira
es el sustento del discurso político en el siglo XXI, respaldada por la
impunidad y la corrupción, hermanas de la castigad.
El predicador económico.