. La culpa la tienen los personajes que han gobernado los
estados de la Republica. Nos referimos a diputados plurinominales que nadie
voto y llegan al palacio estatal con toda clase de mañas.
Gobernar un estado no es cualquier cosa o una cosa
sencilla hoy en día. Las cosas políticas cambiaron con el siglo y ya casi nada
se puede ocultar y lo poco que se puede cuesta un buen billete.
La personalidad de un gobernador debe venir desde el
origen, me refiero al arraigo, prestigio, crédito personal, conocimiento que se
debe tener de la persona en cuestión. Además de la elegancia en el vestir,
hablar y hacer las cosas. Hay cada corriente que nominan los carteles llamados
partidos de acuerdo a la untada de billetes que se ponen en la mesa para estar
en la jugada. Al mejor postor se lleva la talega de los colores y la
responsabilidad de llegar a la silla.
Para ser gobernador se necesita dinero y mucho. Hay
3 etapas que se conocen como el proceso normal por el cual una persona debe
andar para llamarse señor gobernador y ser respetado por su pueblo. Muchos jamás
son respetados ni en privado.
Lo primero es ser buen candidato. Aquí tiene mucho
que ver los enlaces políticos que tiene tejido la persona interesada. Hemos
tenido casos que con un padrino es más que suficiente para lograrlo, pero
insisto esos no trascienden nunca.
Las buenas relaciones políticas en el centro del
país siempre ayudan en estos casos. Conocer gente que sepa meter el hombro
sabiendo que la persona no va a dar lata como candidato ni gobernador.
No buscar las personas que luego pregonan que a
ellos se les debe que este fulano este en tal estado. Eso desprestigia y mucho.
Ganar en buena lid la postulación siempre es agradable y sano principio para un
candidato con arraigo en su estado.
La segunda etapa es ser buen gobernador. Asumimos
que ya la elección fue ganada decentemente, que los muertos no votaron y se respetó
el padrón electoral del estado. El sentimiento va siendo diferente y mejorando
para la persona mientras no pierda el piso y no pisa a sus votantes.
Gobernar derecho y con la ley en la mano. Eso le
dará tranquilidad, seguridad personal y por mas injurias que se le imputen, por
si solas caerán pues al ser falsas no tienen peso alguno. Buenos colaboradores,
decentes, conocidos, locales y evitar traerse los doctores de EU que solo traen
dolores de cabeza, nadie les entiende y hacen puras pendejadas.
Vigilar las manos de la familia. Evitar el
influyentísimo de las ladies que nunca faltan. Evitar los amoríos desbocados
que acarrean chismes de las revistas de amor. Evitar también las fiestas en
exceso o con exceso, donde reina el vicio romano y amanecen con personas
desconocidas hasta del mismo sexo. Es que anoche yo creí que tú eras yegua y
salió garañón tierno. En fin todas las tentaciones dejarlas en eso y el sexenio
caminara sin sobre saltos y muy entretenido sorteando los problemas que le van
a crear sus colegas de partidos que se dicen sus amigos.
Por ultimo ser un buen ex gobernador. Poder caminar
por la calle saludando a la gente que lo recuerda con cariño y sobre todo con
respeto. Fíjese cuantos vagos oportunistas hay que dejan el estado para siempre,
dejan casa y familia, haciendo solo visitas de médico o de entrada por salida
pues detrás de ellos no dejaron más que sabor amargo, cuentas pendientes,
despotismo y enemistades poderosas que poco a poco le van sacando los trapitos
al sol el que dejo hecho un desmadre el poder. Hay más de esos que de los
otros.
Debo decir que conozco ex gobernadores que todavía
llegan a lugares públicos, se les aplaude, se les paga la cuenta y se les da
las gracias. A ellos mis felicitaciones y a los demás que se vayan a la
Chingada en Veracruz.
El predicador económico.