Era un clásico: Nalbandian-Federer

 

 

. El buen juego estába garantizado, y  el mundo del tenis hace rato lo sabe. Desde muy jóvenes, el suizo y el argentino chocaron en partidos inolvidables. 

 

El último partido del historial entre ambos databa de la final de Basilea 2008, en la que Roger se hizo fuerte de local.Hoy solo quedaba ver un capitulo diferente de esta pequeña historia del tenis: versión césped(única superficie en la que no se habían enfrentado en sus 18 batallas), en Wimbledon.En la antesala del match los planteos tácticos de uno y otro eran difíciles de predecir. Nalbandian estuvo tres meses ausentes en el circuito, y se re insertó hace un par de semanas en el torneo de Queen`s. Federer no jugó torneos en césped  previos a Wimbledon, pero venía con mucha confianza al derrotar a Djokovic en París.

 

Hoy se observó que el plan que tuvo Nalbandian, en algún momento, para derrotar a Federer, es cosa del pasado. Es fácil de recordar como el cordobés , gracias a su enorme revés, lo arrinconaba sobre el propio revés del suizo y definía los puntos sobre su derecha. Pero las realidades de uno y otro son como el agua y el aceite. Por eso Federer pasó por arriba a Nalbandian. Siempre le ganó en velocidad, y su saque fue el arma clave. Salvo en algún pasaje del primer set o en el cierre del partido, prácticamente, no hubo paridad. Por el lado de David, solo hubo  algunas muestras de talento ilustradas en drops y devoluciones; la pelota no le corre como antes. De tal manera, los tres sets  consecutivos no sorprendieron. 

 

David Nalbandian es un tenista que siempre ilusiona, aunque hay que dejar en claro que ya está en el final de su carrera. En estos últimos años, sus ausencias en los diferentes torneos son una marca registrada. El físico de David no le permite competir de igual a igual, ni con Roger, ni con ningún tenista top, al mejor de cinco sets. Por algo será que no llega a los octavos de final de un grand slam desde el año 2007. A lo mejor por Copa Davis si pueda lograrlo, porque es el gran objetivo pendiente en lo que le queda como profesional.

 

En algún momento Nalbandian fue la bestia rubia del mejor tenista de la historia. Actualmente,  es un jugador muy talentoso, con  buen ranking, que solo está mentalizado en ganar la ensaladera de plata. El final de las grandes  epopeyas del argentino en los torneos grandes está llegando a su fin. Quizás este deporte  lo vincule a alguna otra sorpresa, quizás.

UNETE



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