Vivimos para desarrollar un don

Desde Burkina Faso, Sobonfu Somé, nos hace llegar el eco de los mensajes de unidad y solidaridad que resuenan en occidente con la fuerza de los tambores africanos. “Vivimos para desarrollar un don” lanza al viento prestando su voz a la Madre Tierra.

 

. “Vivimos para desarrollar un don” lanza al viento prestando su voz a la Madre Tierra.
Mujeres de los rincones del mundo, de lugares perdidos y desconocidos, nos traen el recordatorio de los valores que hacen reir y sentirse amados a los miembros de sus diferentes comunidades, valores que el hombre occidental ha perdido en su creencia de tener que alcanzar el éxito a cualquier precio.

Sobonfu Somé nos recuerda la diferencia entre “ganarse la vida” y que “nuestra vida tenga un propósito”. Para su tribu africana, los Dagara, el nombre elegido para cada bebé tendrá la carga energética de su misión en la vida, así recordará siempre que ha nacido para desarrollar su don.

En el descubrimiento y desarrollo de ese don, único e incomparable, contará con la ayuda de la comunidad, con la que existen unos lazos de conexión que le hacen formar parte de una unidad espiritual, contando con varias figuras maternas y paternas, además de con un mentor o guía que le enseñará a encontrar su camino personal en las vicisitudes de la vida.

En la era de la tecnología, las ciudades más desarrolladas del mundo, también se caracterizan por la soledad de sus habitantes. En un cambio radical de la estructura social, la desintegración de las familias y de los valores de comunidad dejan al hombre vacio y solitario buscando consuelo en Internet o en adicciones que le llevan a la enfermedad del cuerpo y del alma.

Las redes sociales han venido a sustituir, en un sucedáneo ilusorio, a la amistad verdadera, a la compañía física, al abrazo y al compartir en persona. El guía de la tribu aparece en la figura de un coach o de un terapetuta, más o menos alternativo, en función de la personalidad, más o menos escéptica, del individuo en cuestión. El calor y sentimiento de comunidad a la que acudir, en las alegrías y en las penas, se busca en aficiones, creencias espirituales, religiosas e incluso ¡Cómo no! En la unión que da el deporte nacional en la que el sentirse de un equipo u otro, calma nuestra necesidad de pertenencia.

Ante este panorama de “desconexión”… Sobonfu Somé nos transmite el mensaje de la importancia de no vivir aislados, como también hizo el Consejo Internacional de las 13 abuelas Indígenas, como hacen cada día personas anónimas que cuidan de los suyos, que les ayudan a desarrollarse y a encontrar su lugar en el mundo.

Ellas nos recuerdan que para combatir “en qué hemos convertido nuestra sociedad y forma de vida”, cada cual tendría que recuperar su don y tomar conciencia de ayudar a su comunidad desde la cooperación, en lugar de desde la rivalidad y competitividad. En el afán de ser mejor y tener más dinero que los demás, de aparentar “ser más felices” se han ido apagando las risas de la humanidad…

Sobonfu Somé debe su nombre a su don “Guardiana de rituales”, nos recuerda luchar por dejar que el nuestro se manifieste,  cada criatura es única e irrepetible, una manifestación de la Vida… que nos cuida a través de todo lo que existe. “Vivimos para desarrollar un don”, resuenan los tambores desde Burkina Faso directos al corazón del hombre.

UNETE



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