Las redes sociales se saturaron de comentarios motivados por la ejecución en Texas, con inyección letal, de Edgar Tamayo que fue acusado de haber matado por la espalda a un joven policía hace 20 años, la gran mayoría contra el “gobierno asesino”, acusándolos de trogloditas, violadores de los derechos humanos y de todo lo que era posible e imaginable.



