Las palabras están vivas

Liesel, “La Ladrona de Libros” en la conmovedora obra de Markus Zusak nos recuerda que “¡Las palabras están vivas!” y que las historias contadas con pasión y con sentido, tienen propiedades sanadoras para el corazón del hombre.

 

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Esta preciosa niña que no sabía leer, ni escribir, tuvo la determinación y el coraje de aprender pudiendo así consolar a sus amigos y vecinos durante la segunda guerra mundial en Alemania.

Sin revelar la magia del libro y de la película… la vida de las palabras de los cuentos que leyó Liesel, saltan de la pantalla para embelesarnos a nosotros también, como hiciera el flautista de Hamelín con el sonido de su flauta, para sanarnos a nosotros también y despertarnos del “coma” de la apatía, tan conveniente.., que atonta a la sociedad en la mediocridad.

Las palabras vivas de Liesel y de tantos, nos motivan y empujan a seguir creando vida, allá donde la destrucción de la creatividad humana se desmorona por dejar de creer en ella.

El mismo mensaje llega de la mano de Clarissa Pinkola Estés en “Mujeres que corren con los lobos”, donde la autora destaca la importancia de contar cuentos, mediante tradición oral y escrita para pasar su sabiduría de generación en generación, fortaleciendo así su espíritu.

Los cuentos son una medicina que tan solo siendo escuchados resuenan en el corazón de niño que hay en cada ser. Las historias tienen el poder de reparar el alma, engendrando emociones, tristeza, preguntas, anhelos y sentimientos que afloran espontáneamente si uno se deja llevar por “la vida de las palabras”. Sus moralejas pueden guiarnos en medio de las complejidades de cada día, trayendo la sabiduría de nuestros ancestros  a la humanidad.

Recuerda: lee, escribe, escucha, cuenta… para que la creatividad renazca, para que las palabras bailen y sigan vivas…

 

María Cicuéndez

www.mariacicuendezluna.com

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