La muerte en Venezuela: el taxista vs la socióloga

Hay dos Venezuelas y el tema de la muerte las enfrenta de forma patética. Por un lado está el país teórico que describe la socióloga María y por otro el país real en el que sobrevive a diario el taxista Luís.

 

. Por un lado está el país teórico que describe la socióloga María y por otro el país real en el que sobrevive a diario el taxista Luís.
Mientras para Luis la cosa es simple: el gobierno no le brinda seguridad, para María todo es complejo: los periodistas y las telenovelas influyen en la violencia social.

María dijo en una entrevista de televisión que los periodistas venezolanos con su lenguaje matan simbólicamente. Luis no vio a ningún periodista disparar aquella noche cuando vio como un niño caía baleado en un enfrentamiento entre bandas en su barrio en Caracas.

Y es que María pareciera que está contratada para usar toda su verborrea academicista y demostrar que las 24.763 muertes violentas ocurridas en Venezuela en el 2013 son consecuencia de ver telenovelas. 

Luis no tiene tiempo de ver telenovelas pero sí ve muertos a diario en su barrio, algunos de ellos fueron miembros de su familia y ahora están bajo tierra.

Siempre me he preguntado ¿cómo es que una persona con grados académicos voltea la cara cuando se trata de señalar la corrupción en el gobierno mientras cualquier taxista sabe quién es el dueño de tal mansión o centro comercial? 

¿Por qué hay sociólogos que disfrutan creando ficciones de un socialismo que no existe?;  ¿por qué no salen de sus oficinas y set de televisión y se montan en un taxi en Caracas para conocer de primera mano la realidad?

Pero María va más allá en su afán de jugar a científica social cuando señala que los periodistas venezolanos deben recuperar la ética profesional al reportar noticias de sucesos -esa repetida práctica de atacar al mensajero y no al mensaje- . 

Su discurso pareciera incuestionable hasta que al terminar su idea cierra con la palabra “paja” en un horario infantil que amordaza a las televisoras, pero no las sociólogas gobierneras.

Luis no habla paja, habla claro: se quiere mudar porque teme que el próximo muerto sea su hijo, y no por malandro sino por ir a comprar un refresco y salir favorecido en esa ruleta rusa que es vivir en el barrio.

Luis no ve telenovelas, Luis casi no ve televisión. Luis no tiene tiempo de hablar paja porque tiene que ganarse la arepa a diario enfrentándose al tráfico de Caracas. 

Pero algo es seguro, Luis conoce más de la ineficiencia del gobierno que aquella socióloga María que disfruta hablando paja en televisión, en horario infantil.

Por @Joaquin_Pereira

UNETE



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