¿Cuál es tu vocación?

Al ver la película “El Médico”, basada en la novela de Noah Gordon, reviví la misma sensación que tuve al leer el libro dos veces. Me sentí inspirada por la fuerza del protagonista por ir al encuentro de su destino, de su vocación, aunque fuera atravesando desiertos y culturas para llegar desde Londres a Persia haciéndose pasar por judío en un mundo árabe.

 

. Me sentí inspirada por la fuerza del protagonista por ir al encuentro de su destino, de su vocación, aunque fuera atravesando desiertos y culturas para llegar desde Londres a Persia haciéndose pasar por judío en un mundo árabe.
Personajes de esta nobleza y determinación son aplastados por la mediocridad que nos rodea, pero si sabemos mirar, podremos encontrar en lo cotidiano, la creatividad y buen hacer de personas anónimas que se levantan cada día con la intención de que su vida tenga sentido.

Las penurias y limitaciones de la edad media eran superables con determinación y con espíritu de supervivencia y esos valores son trasladables y recomendables en la era de lo inmediato.

Quizás el primer valor que nos convendría recuperar sería el de pararnos a tomar conciencia del momento presente. Durante el Medievo se vivía siempre al límite y la gente sabía que su suerte podría cambiar súbitamente, que su vida pendía de un hilo ante la amenaza de las continuas invasiones de otros pueblos.

¿Cómo vivimos ahora?... ¿Vivimos o nos viven?... ¿Quién lleva las riendas?..

En la actualidad muy pocas veces estamos presentes en el momento que vivimos, de hecho viajamos del pasado al futuro en un incesante “runrún mental”… ¡Tenemos que estar a tantas cosas que intentamos abarcarlas todas como podemos y como sabemos… pero ¿Habría espacio para una reprogramación mental?... ¿Qué tendríamos que cambiar de nuestro enfoque de pensamiento?...

Los móviles, los ordenadores, y las redes sociales nos han atrapado en sus 1.001 posibilidades, la mayoría de mucha utilidad, pero ¿Qué pasaría si los apagáramos un poco?... ¿Podríamos saborear el momento presente sin ansiedad y con complacencia?... ¿Qué pasaría si escucháramos el silencio?...

En la edad Media en la que transcurre la novela “El Médico”, no había televisión para distraerse, ni tantas opciones de ocio como ahora. Las diferencias sociales eran tan enormes que la mayoría de la gente del pueblo aprendía desde niños a ganarse el pan. Esta dura circunstancia, no obstante, les hacía fuertes para enfrentarse a las vicisitudes de la vida.

Los hijos de la tecnología, sin embargo, tenemos que también recuperar esa fuerza, perseverancia y disposición mental para lanzarnos a conseguir aquello que soñamos en nuestra vida.

En situaciones de crisis económica personas en edad laboral se enfrentan a no poder desarrollar sus capacidades por falta de trabajo, ¿Cómo, dónde encontrarlo?... ¿Hay que salir del país en busca de nuevas posibilidades?... Cada uno encontrará sus respuestas…

De personajes épicos como Rob Cole, “El Médico”, me quedo con su determinación por aprender a sanar, más allá de lo prohibido en su época, por mirar dentro del cuerpo humano y encontrar la fuerza para seguir adelante, más allá de limitaciones personales, religiosas o culturales. De su maestro, Ibn Sina me quedo con su sabiduría, con la humildad de reconocer sus errores sobre el cuerpo humano con el fin de ser un mejor médico y servir a la humanidad.

De las personas anónimas que ponen belleza, creatividad y entusiasmo en sus vidas, me llega su sencillez y buen hacer, sus caras amables, de gente que invita a charlar y compartir experiencias de vida.

En cualquier época habría que recuperar el aprender de personas mayores cómo han luchado por conseguir sus metas en la vida, cómo se han autosuperado, cómo han llenado su existencia de sabiduría cada día, cayéndose y volviéndose a levantar, aprendiendo de los errores para ser la mejor versión de sí mismos.

UNETE



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