Circular por la vida siendo consistente con lo que uno piensa, tiene sus costos. Claro que uno los asume sin cálculos previos, visceralmente, porque ser libres exige que todo tu biorritmo sintonice con tu actuar. La doblez espiritual termina deformando la mirada y la posición corporal. Permítaseme saludar tácitamente a un contemporáneo que ha partido y que también caminó libre, con una voz independiente.




